Arozena exhibe en La Regenta a la multitud en sus hábitats

La mirada de Teresa Arozena explora territorios y colectivos humanos. Retrata a los observadores, personas que acuden a eventos multitudinarios y miran no se sabe qué. De ese modo, sitúa al espectador en una posición desacostumbrada, donde el protagonismo recae en un público heterogéneo que, al igual que ella, empuña cámaras para eternizar algo.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

El uso colectivo de los espacios públicos es el elemento esencial con el que Teresa Arozena (Tenerife, 1973) ha construido un relato que se despliega por el Centro de Arte La Regenta bajo el título Parade.

A partir de este viernes, la fotógrafa exhibe un total de 182 obras de doce series incluidas en este proyecto en el que lleva embarcada desde 2010, impulsada por su deseo de «pensar lo común: lo colectivo y el espacio público».

La creadora ha desarrollado este trabajo desde su entorno más inmediato. Sin embargo, las imágenes de estos actos populares y espacios de recreo han sido seleccionadas con el objetivo de descontextualizarlas, para buscar su carácter alegórico. «La mirada está desterritorializada. No hay referencias locales al paisaje, pero sí a actitudes humanas», comenta la artista acerca de un proyecto que se mueve en el ámbito de la fotografía postdocumental.

En este sentido, Arozena también se ayuda del montaje de la exposición para crear un relato alejado de la realidad. «Con trozos e imágenes de aquí y de allá se consigue una falsa continuidad. Es como el cine y cada imagen es una secuencia», explica la autora que con esta propuesta invita al espectador a repensar «lo público y al otro». «Esta es una tarea histórica del medio fotográfico. La fotografía urbana de calle tiene como objetivo representar al otro, pero siempre nos representamos a nosotros mismos», indica la artista que se ha acercado a esta dimensión de lo colectivo retratando al público de manifestaciones, cabalgatas, peregrinaciones, espectáculos o fiestas, además de inmortalizando a personas disfrutando de su asueto junto al mar o en parques.

Son los momentos en que, cuenta Arozena, «surge lo común» y se establece un juego de miradas: el observador observa a los observadores.

Además, los eventos multitudinarios, gracias a las nuevas tecnologías, están «hipervisibilizados».

Así, algunos asistentes aparecen con sus cámaras en mano inmortalizando el momento. «Las imágenes nos cuentan que la sociedad del espectáculo se ha complejizado y el horizonte se ha multiplicado en mil pantallas», dice la autora que entiende que el uso masivo de la fotografía fomenta la «autoafirmación social».

«La posibilidad de autorrepresentarse empodera a la sociedad, es democratizante», comenta la artista, influida por autores como Weegee, Alfred Stieglitz y Paul Graham, entre muchos otros.

Por su lado, el director de La Regenta, Alejandro Vitaubet, destacó el carácter conceptual y la mirada antropológica de su obra.