De izquierda a derecha, Pablo Martín Caminero, Daniel Oyarzabal y Antonio Serrano, protagonistas del concierto del próximo sábado. / C7

Antonio Serrano: «La armónica es como una pequeña orquesta y se adapta muy bien»

El armonicista protagoniza junto a un contrabajo, un clave y un teclado Rhodes Fender el concierto 'Bach & Bach', el sábado, en el Galdós

VICTORIANO S. ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La idea que predomina sobre la armónica es que se trata de un instrumento popular y festivo, cuyo reducto más 'serio' se desarrolla dentro de formaciones de rock, country y blues. El armonicista Antonio Serrano demostrará el próximo sábado, día 22, a partir de las 19.30 horas, en el teatro Pérez Galdós de la capital grancanaria, que las posibilidades de este instrumento son infinitas, hasta el punto de dar vida a composiciones de Johann Sebastian Bach junto al contrabajo que toca Pablo Martín Caminero y a un clave y un teclado Rhodes Fender que maneja Daniel Oyarzabal

«Durante el concierto demostramos a la gente que no conoce el instrumento que puede sustituir en algún momento al violín. Nosotros lo creemos desde hace tiempo, pero hasta que la gente no lo escucha, no tienes una seguridad total. Con el estreno en el Auditorio Nacional de este concierto tuvimos unas críticas fabulosas y se comprobó de lo que es capaz la armónica», asegura Antonio Serrano por teléfono desde Altea (Alicante).

LAS FRASES

  • Descubrimiento «Demostramos a la gente que es un instrumento que en algún momento puede sustituir al violín»

  • Madrid «En el concierto del Auditorio Nacional se pudo comprobar de lo que es capaz la armónica»

  • Primera parte «Durante la primera parte del concierto somos rigurosos, con un concierto de música clásica»

  • Segunda «Le pego el micro, genera un sonido como electrónico y Oyarzabal toca el Fender Rhodes y el sintetizador»

'Bach & Bach', que es como se denomina el concierto de pasado mañana, se estructura en dos partes bien diferenciadas. «En una primera parte intentamos ser todo lo rigurosos que podemos, con un concierto de música clásica. En la segunda parte, recreamos el repertorio de Bach a través de la visión de Oyarzabal, donde utilizamos el Fender Rhodes y hasta un sintetizador. En la primera, el micro lo mantengo a distancia de la armónica, por lo que se logra su sonido natural, que sustituye a los violines. En la segunda, pego el micro, a modo de pastilla y se genera un sonido como de instrumento eléctrico. Al final, el concierto demuestra que la música de Bach es universal y atemporal, capaz de brillar de cualquier manera si se toca con respeto y conocimiento», advierte el virtuoso músico.

La razón por la que estos tres artistas optaron por bucear en la música de Bach es muy simple. «Los tres, desde hace muchos años, somos unos enamorados de su música. Nos encanta. No he tocado mucho Bach ante el público, pero sí que es mi libro de cabecera. En los momentos bajos de inspiración, leer sus partituras lo pone todo en su sitio, es como leer un gran libro que te anima. Todo lo que escribió es sublime. Si eres capaz de leerlo a primera vista, ya se disfruta», subraya Serrano.

Cromáticas y diatónicas

Este intérprete toca con una armónica cromática, que es la que utilizan leyendas del instrumento como Stevie Wonder, Toots Thieleman o Larry Adler. La que se emplea habitualmente en el country y el rock son las diatónicas, aclara él mismo.

Defiende que se trata de un instrumento que «es una pequeña orquesta en sí mismo». «Se puede amoldar a cualquier situación artística, no encuentro dónde no sea posible. Encaja hasta en una big band. Su problema es el volumen, ya que no está equiparado al de un saxo o una trompeta, por ejemplo. Necesita amplificación, pero eso ahora no es un problema, porque existen unos equipos maravillosos que no distorsionan su sonido», aclara.

Tocarla en los conciertos 'Bach & Bach' junto a un clave ha sido, reconoce Antonio Serrano, todo un descubrimiento muy fructífero. «Yo pensaba que era un instrumento anticuado. No se toca tan fuerte y y me hace sentir que no estoy tan solo. Me gusta fantasear con que Bach, si hubiese conocido la existencia de la armónica y la hubiese escuchado bien tocada, la habría tocado y compuesto piezas para ella. Está a medio camino entre todos los instrumentos, puede hacer de todo», argumenta.

Antonio Serrano, en una actuación. / c7

«No me han tomado en serio hasta el día que toqué con Paco de Lucía»

Antonio Serrano cayó en la armónica por su padre. «Fue por tradición familiar. Mi padre fue un loco de la armónica, una persona muy pasional con la música y al que le gustaba la enseñanza, a pesar de ser ingeniero de telecomunicaciones. La manera de enseñarnos fue como una ingeniería, por eso tanta técnica. Estudiábamos música como una ciencia, como si fuera matemáticas. Después venía la parte sensitiva. Simultáneamente, estudié en el conservatorio de Madrid y Alicante. Estudié algo de piano, violín y solfeo, palabra horrorosa que odiaba mi padre», explica sobre una disciplina que le permite leer y disfrutar las partituras «fluidamente».

Reconoce que su trayectoria musical ha sido una carrera de obstáculos por los prejuicios que existen hacia la armónica. «No me han tomado en serio hasta el día que toqué con Paco de Lucía. Fue maravilloso, musical y personalmente. Una vez que me asociaron con él, comenzó a dar igual lo que tocara. Se dejó aconsejar, no vivía en España y no estaba al día de muchas cosas. Había escuchado alguna grabación mía y se dejó aconsejar por sus músicos. No fui su primera opción», rememora.

Dice que para su instrumento hay más repertorio del que a priori parece, aunque cree que las posibilidades que tiene la armónica merecen que sea más amplio. Él mismo compone y hace arreglos, ya que, apunta, «nadie conoce mejor el instrumento», pero estas creaciones no las ha hecho públicas aún.

Serrano, que participó en composiciones de José Antonio Ramos y también ha tocado con el timplista grancanario Germán López, cuenta con alumnos muy jóvenes en Asia. «Es difícil encontrar un sitio donde los niños decidan tocar la armónica. Asia es el único sitio donde se forman desde la infancia».