El actor José Sacristán. / efe / EP

José Sacristán, un Premio Nacional de Cine a 60 años de carrera

El actor, que supo saltar de las comedias populares al cine de la Transición, sigue en activo a sus 83 años y se ha convertido en un referente moral

OSKAR BELATEGUI

José Sacristán siempre dice, medio en broma, medio en serio, que su método interpretativo es mitad Stanislavski, mitad La Niña de los Peines. Loco por el flamenco, recuerda que el verdadero cante jondo empieza donde acaban las facultades. Cada vez que sale a un escenario o gritan acción en un plató, explica, es como cuando de niño se ponía plumas en la cabeza en Chinchón y le hacía creer a su abuela que era un comanche. «Sigo haciendo lo mismo. Que se crean que soy el que no soy».

El Premio Nacional de Cinematografía, concedido por unanimidad del jurado y dotado con 30.000 euros, reconoce la carrera de un actor icónico que, por suerte para todos nosotros, sigue muy en activo a sus 83 años. Desde que debutó en 1965 en 'La familia y... uno más', Sacristán lo ha sido todo en el cine español. Ha encarnado mejor que nadie al españolito de la Transición, zarandeado por la herencia franquista y los nuevos aires de libertad. Su rostro ha aparecido tanto en el mejor cine de autor como en las comedias taquilleras en las que perseguía suecas junto a Alfredo Landa. El Nacional de Cine se lo dan «por representar la historia viva del cine español de los últimos sesenta años y por haber encarnado como nadie las contradicciones, vicisitudes e idiosincrasia de una sociedad en transformación».

Aunque ahora nos parezca increíble, a mediados de los 90 las pantallas españolas se olvidaron del protagonista de '¡Vente a Alemania, Pepe!' y 'Asignatura pendiente'. Desapareció hasta que David Trueba le recuperó en 2011 en 'Madrid, 1987'. Después, una nueva generación de cineastas (Carlos Vermut, Javier Rebollo, Isaki Lacuesta) le reivindicó y Sacristán vive ahora una segunda parte de su carrera en la que tiene que hacer malabarismos para conciliar el teatro y series como 'Velvet'. El hombre que puso 100.000 pesetas para la creación de la Academia de Cine esperó hasta 2013 para recibir un Goya por 'El muerto y ser feliz', película que ya le había brindado su segunda Concha de Plata en San Sebastián tras la que obtuvo en 1978 por 'Un hombre llamado Flor de Otoño'.

José Sacristán junto a Alfredo Landa en 'Vente a Alemania, Pepe', en 'Magical Girl' y en 'Asignatura pendiente'.

José Sacristán, que vendía libros del Círculo de Lectores por los camerinos antes de poder vivir de su oficio, mantiene la figura quijotesca y una voz prodigiosa que, sin ir más lejos, era la de Unamuno en el reciente documental 'Palabras para un fin del mundo'. No es solo un grandísimo actor, sino un referente moral al que le duele la falta de unidad de la izquierda. Su padre, represaliado por Franco, no pudo regresar a Chinchón y los Sacristán emigraron a Madrid. Tres familias en un piso de cuarenta metros. Cuando le concedieron la Medalla de Oro de las Bellas Artes, el actor acudió al Pardo con su padre. «¿Sabe majestad», le dijo al rey Juan Carlos. «Es que el dueño de esto metió a mi padre en la cárcel». «¿Puedo darte un abrazo,Venancio?», le ganó el monarca.

José Sacristán ha trabajado con Mariano Ozores, –'Cómo está el servicio', 'Manolo la Nuit'–, Gonzalo Suárez –'Parranda'–, José Luis Garci –'Solos en la madrugada'–, Eloy de la Iglesia –'El diputado'–, Luis García Berlanga –'La vaquilla', 'Todos a la cárcel'– y Fernando Fernán Gómez –'El viaje a ninguna parte'–. Ha dirigido tres películas, 'Cara de acelga', 'Soldados de plomo' y 'Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?', «que no son obras maestras, pero los personajes entran por la derecha y salen por la izquierda». En Argentina le veneran por llenar teatros y protagonizar 'Un lugar en el mundo' de Adolfo Aristarain.

La noticia del Premio Nacional de Cine, dada a conocer por el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes en su cuenta de Twitter, llegaba a los oídos de Sacristán mientras rodaba la próxima película de Fernando Colomo, 'Cuidado con lo que deseas'. «En el Año Berlanga, reconocemos a uno de los actores más grandes de nuestra historia. Le he telefoneado y, cómo no, le he pillado rodando, al pie del cañón ¡Gracias Pepe por tanto, por todo! Un abrazo enorme», ha escrito el ministro.