Alberto Hernández Rivero y Antonio Becerra sostienen algunos de los bocetos con los que trabajaron. / COBER

'1892': el año que mejor define a Galdós

Alberto Hernández Rivero y Antonio Becerra presentan su obra sobre un periodo determinante en la trayectoria vital del escritor grancanario

David Ojeda
DAVID OJEDA

El centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós está permitiendo una disección integral de la figura del hombre que existió a la sombra de su obra. La novela gráfica también se suma a este homenaje con la publicación de '1892', un proyecto dibujado por Alberto Hernández Rivero y guionizado por Antonio Becerra que fue presentado, tras dos años en barbecho, en la recién renovada Librería del Cabildo.

El título hace referencia a un año que los integrantes de este tándem creativo interpretan como elemental para aproximarse a la personalidad real del escritor grancanario. «1892 es un año brutal para Galdós. Escribe 'Tristana' y ya está consolidado. Pero además es el año en el que comienza en el mundo del teatro, porque lo que él quería ser realmente era dramaturgo. Casi como un émulo de Cervantes. Está en un momento de mediana edad y tiene en mente el gran proyecto de San Quintín en Santander, en una edad parecida a la que tenemos nosotros ahora, por lo que todos los caminos nos llevaban a ese punto de partida», resume Antonio Becerra.

Hernández Rivero recibió en su día la proposición de Oswaldo Guerra como director general de Cultura del Cabildo y puso la maquinaria en marcha. Autor de obras como 'Ezequiel Himes: Zombie Hunter', enseguida tuvo claro que debía contactar con Antonio Becerra, doctor en Literatura y con el que había trabajado en proyectos anteriores, para arrancar con la idea. «Lo más complicado es el punto de partida. Cuando te mides a los primeros rayones y te enfrentas a la atmósfera que le quieres dar y al grafismo que vas a utilizar. Venía de dibujar zombies y de hacer erótico para Holanda. Tuve que pararme y pensar cómo hacerlo. Me leí de nuevo 'Tristana' y me dio un vuelco el alma. Porque uno viene de otros lugares, de leer a otras personas, y ves la dimensión que tiene Galdós», indica el artista grancanario.

En esas primeras conversaciones con Becerra fueron surgiendo puntos de encuentro para afrontar el contenido de la obra. Fue ahí cuando comprendieron que debían enfocar la historia hacia el año en cuestión. «No podíamos meternos a hacer una biografía de Galdós porque eso es mucho terreno. Y me gustaba mucho el 'Kafka' de Robert Crumb, pero tampoco podíamos hacer estrictamente eso. Había que mostrar un discurso que definiera bien a Galdós y encontramos la época de 'Tristana'. Ahí lo biográfico es evidente. Es la época de las cartas con Concha Morell y Emilia Pardo Bazán, y dan mucho la imagen de lo que realmente es Galdós, un escritor que se esconde detrás de su personaje», destaca Becerra.

Cuando establecieron esa conexión el desarrollo de la idea fue imparable. «La mujer en el siglo XIX vista desde su punto de vista, que era muy moderno. Eso fue lo que nos enganchó. También revise la película de Luis Buñuel, pero la descarté inmediatamente. No veía reflejada la imagen del personaje con Catherine Denueve, aunque el de Fernando Rey me encajaba más», señala Hernández Rivero.

Enfrentarse a esta historia gráfica fue un proceso difícil. Aunque el dibujante insiste en que al reencontrarse con los textos de Pérez Galdós fue percibiendo el enorme potencial de las imágenes literarias que este describía en sus libros. «Lo complejo fue crear dos atmósferas en una sin que se complicaran o fueran confusas. En esa parte echamos manos de los tonos de color, que nos dan una puesta en escena distinta tan solo con verla. Y lo metemos cuando son escenas reales o biográficas, cuando él aparece de joven o cuando anhela ser dramaturgo. Intenté que sobre todo cuando se recrea la obra de teatro desapareciera totalmente el escenario. Que fuera un fundido a negro, con un foco, y los personajes a través de un ángulo de 180 grados para intentar recrear exactamente lo que se vive en el teatro», manifestó.

Sí hubo una parte que presentó más dificultades: «El puzzle de 'La loca de la casa' nos costó más, porque había mucho texto», sintetizó Hernández Rivero antes de que Becerra acotara los motivos: «ese fue un gran desafío de estructura. Porque en otras partes hay cosas de las que se puede prescindir pero en este tramo hay que contar las cosas para que se entiendan bien lo que se está narrando», comenta.

Doctor en literatura y profesor universitario, Antonio Becerra tenía bastante trillado el universo literario de Galdós, pero pese a esa circunstancia se sometió también a un importante proceso de documentación. «Tenía la Casa-Museo Pérez Galdós donde todo el mundo lo dio todo. Desde Victoria, su directora, a Ana Isabel, Ana Méndez, Miguel, Raquel... Y también Yolanda Arencibia ayudó bastante», comenta.

Tras un atasco en la publicación de la obra, que fue dada a conocer hace dos años, los propios autores pudieron estos días dar forma corpórea por primera vez a la edición. Aunque Hernández Rivero es de los que prefiere no ver su trabajo una vez culminado.