El autor Thomas Halliday en la sede de la editorial Penguin Random House, en Madrid. / RC

Thomas Halliday | Paleontobiólogo

«Los humanos, fácilmente podemos desaparecer y ser reemplazados por otras formas de vida»

El investigador escocés publica 'Otros mundos', un libro en el que reconstruye 16 periodos históricos y reflexiona sobre el rol de la humanidad en el mundo actual

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Hay historias que son capaces de transportarnos, metaforicamente, a otros mundos, y la pluma de Thomas Halliday realmente lo consigue. A sus 33 años, este multipremiado y reputado paleobiólogo e investigador escocés, asociado en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), ha escrito un libro que se postula como uno de los mejores volúmenes científicos del año: 'Otros mundos. Viaje por los ecosistemas extintos de la Tierra' (Debate).

En él recrea detalladamente 16 periodos históricos ya desaparecidos, desde el Pleistoceno, hace 20.000 años, hasta el lejano Ediacarano, 550 millones de años atrás, y devuelve la vida a antiguas criaturas tan asombrosas como los familiares dinosaurios y mamuts lanudos, o los menos conocidos pingüinos gigantes, hongos de tres metros de altura, arrecifes de cristal o reptiles emplumados. Todos ellos enmarcados en ambientes con continentes en movimiento, temperaturas extremas, impactos de meteoritos, glaciaciones globales, supertormentas y erupciones volcánicas a escala continental. Es decir, ecosistemas cambiantes que alternan destrucción y vida.

Esas imágenes tan minuciosas y vívidas que Halliday reconstruye del pasado solo han sido posibles gracias a los avances científicos de las últimas décadas. «Recrear los mundos en los que se depositaron los fósiles, y en los que vivieron los organismos que los crearon, es un reto al que los paleontólogos han intentado responder desde el siglo XVIII. Cuando yo era pequeño, los dinosaurios de los libros aparecían coloreados según cómo al artista le parecía oportuno, pero ahora sabemos los colores reales que tuvieron, e incluso hemos podido averiguar el sonido que producían los grillos prehistóricos o qué enfermedades sufrían algunos animales y plantas. Todo el libro se basa en esas evidencias científicas y, cuando hay algo de lo que no hay datos probados, evito hablar de ello antes que especular. En realidad, lo realmente difícil ha sido sintetizar toda esa información para armar una historia que tuviera sentido», dice Halliday, que ha dedicado los tres últimos años de su vida a este proyecto.

Animales de distintos periodos prehistóricos: mamut lanudo, bunostegos y dinosaurio. / Archivo

'Otros mundos', en cambio, no es solo una mirada al pasado sino también una invitación a reflexionar sobre el presente y una pequeña ventana al futuro. Si comparamos nuestro mundo con el de finales del Pérmico, encontramos similitudes preocupantes como la pérdida de oxígeno de los océanos; mientras que el calentamiento global nos acerca cada vez más a los periodos de invernadero de la Tierra, como el Eoceno. Lo que comparten todos esos periodos históricos es que desaparecieron. ¿Estamos nosotros destinados también a la extinción?

Halliday responde: «Sabemos que cuando el clima cambia se pueden perder mundos y formas de vida por completo. Eso debe hacernos conscientes de que los humanos no somos intrínsecos a la vida en la Tierra. Somos una parte importante de ella en el momento actual, pero podemos fácilmente desaparecer y ser reemplazados por otras formas de vida, como ha venido ocurriendo desde hace siglos con otras especies. Eso realmente debería motivarnos a preservar el clima y proteger el ecosistema que tenemos, porque aunque la vida es consistente, los ecosistemas son muy frágiles, y es una locura pensar que no nos veremos afectados por los cambios que le estamos imponiendo al mundo. Es una decisión que tenemos que tomar día a día. Podemos elegir destruirlo todo, y espero que no lo hagamos, pero también tenemos el conocimiento y la tecnología suficientes para frenar y minimizar el daño. A menudo decimos que nos quedan 10 años para resolver el cambio climático, pero ese tipo de plazos no funcionan. Ya hemos cambiado y perdido mucho. Cuanto más esperemos, peor será».

La desextinción no es la solución

El cambio es inevitable y gracias a ello estamos nosotros aquí. Si un meteorito no hubiera extinguido los dinosaurios no aviares, la diversificación de los mamíferos, incluidos los humanos, no se hubiera producido, pero «la humanidad es parte del mundo tal cual es ahora mismo, si eso cambia quizás ya no haya lugar para nosotros», advierte Halliday.

A pesar de todo, aún hay esperanza. De hecho, ya se han visto algunos ejemplos de cómo la vida se adapta a las nuevas realidades que van surgiendo. Por ejemplo, se han descubierto hongos y bacterias que han evolucionado para ser capaces de digerir deshechos plásticos, el problema de la superpoblación se está autolimitando a sí mismo con el descenso de la natalidad, e incluso nos ha tocado vivir una pandemia que muchos han considerado la pausa que nos impuso la Tierra para intentar «curarse a sí misma». «La naturaleza es pura inventiva», sostiene el autor, «pero eso no implica que el planeta pueda mantener infinitamente el estilo de vida tan despilfarrador como el que ahora disfrutan las naciones económicamente desarrolladas».

Imagen de la portada del libro 'Otros Mundos'.

En algunas de esas naciones es en las que, al mismo tiempo, se dedican esfuerzos a la desextinción de especies. Un ejemplo es la propuesta de la empresa biotecnológica estadounidense Colossal, que pretende utilizar la ingeniería genética CRISP para 'resucitar' al mamut lanudo. Halliday se muestra en desacuerdo. «Incluso si fuese tecnológicamente posible traer a estos animales de vuelta, sería a un ambiente totalmente desconocido para ellos en el que no sabrían cómo desenvolverse, lo que me parece una idea terrible en términos éticos. Su tiempo en la Tierra ha acabado. Creo que deberíamos intentar preservar antes los ecosistemas que existen actualmente, que son igual de increíbles y fantásticos, que revivir los del pasado».