La cara del primer europeo. / María Dolors Guillén / Equipo de Investigación de Atapuerca

Ciencia | Paleoantropología

Esta es la cara del primer europeo

Vivió en Atapuerca hace 1,4 millones de años y podría ayudar a profundizar en los orígenes de 'Homo antecessor'

LUIS ALFONSO GÁMEZ

«¡Esto es una revolución! ¡Es una cosa increíble!». Juan Luis Arsuaga estaba ayer entusiasmado con el último hallazgo de Atapuerca, una cara humana de hace 1,4 millones de años. «En un yacimiento en el que ya habíamos encontrado una mandíbula humana de hace 1,2 millones de años, aparece ahora el rostro más antiguo de Europa y uno de los más antiguos de Eurasia. Es algo fantástico y totalmente inesperado», reconoció a este periódico el codirector de las excavaciones de la sierra burgalesa. El fósil, presentado ayer al mundo en la Trinchera del Ferrocarril, corresponde a parte del pómulo izquierdo y de la mandíbula superior de un homínido de una especie de 'Homo' todavía sin determinar.

El arqueólogo Edgar Téllez descubrió los restos el 30 de junio en el nivel TE7 de la Sima del Elefante, que abarca de hace 1,4 a hace 1,2 millones de años. Estaban embutidos en arcilla y, solo después de limpiarlos y analizarlos, los expertos confirmaron que eran huesos humanos. Los investigadores ya han tomado muestras para datar el rostro, al mismo tiempo que analizan piezas de industria lítica y restos de fauna con evidencias de consumo humano asociados al fósil. «En el nivel donde se ha encontrado, queda muy poco por excavar. Seguramente, acabaremos en esta campaña. Es posible que encontremos más fragmentitos del fósil, que está muy roto», intuye el paleoantropógo. Esta nueva cara «va a dar para hacer muchos estudios», adelanta.

Con sus 800.000 años y su cara moderna, 'Homo antecessor', descubierto en 1994 en el nivel TD6 de la Gran Dolina, fue una sorpresa. Ahora, lo es también este nuevo fósil y por la misma razón. «Todo el mundo piensa que, cuanto más antiguo, más robusto, más bruto. Bruto en osteología es grueso. Que tengas un cerebro pequeño no implica necesariamente que tengas que tener los huesos gruesos, robustos, algo que tiene más que ver con la masticación», explica Arsuaga. El nuevo rostro humano de Atapuerca se sitúa cronológicamente en el universo de 'Homo erectus', que vivió entre hace 1,9 millones de años y 117 000 años, apunta el paleoantropólogo.

Un rostro «grácil», moderno

«Los fósiles de 'Homo erectus' se conocen mal, y las caras apenas se conocen. Las caras se conservan muy mal porque están llenas de aire, el hueso es muy fino y se destruye fácilmente. Aquí se ha hecho un trabajo increíble tanto de excavación como de reconstrucción», se enorgullece el científico. El presentado ayer en Atapuerca es «un rostro grácil. No es una cara robusta. Hay que pensar que quizá la cara de 'Homo erectus' no siempre es robusta porque, desde luego, las poblaciones europeas no parece que la tengan así. Aquí tenemos una cara moderna medio millón de años antes que 'Homo antecessor'».

La investigadora Elena Moreno restaura el fósil en el laboratorio. / María Dolors Guillén / Equipo de Investigación de Atapuerca

Esto resulta «muy soprendente», admite Arsuga, para quien nos encontramos ante «una prueba más de que la evolución humana no es tan líneal como se había pensado. Hay un periodo de caras hinchadas mucho más recientes que estos restos, y los neandertales marcan el final de ese periodo. Lo que vemos ahora es que eso no es lo primitivo, sino que antes hubo caras que no estaban hinchadas y que luego se hincharon en una línea evolutiva que no en la nuestra», indica el paleoantropólogo, quien cree que ha llegado el momento de «poner en cuestión la especie 'Homo erectus', que es un cajón de sastre que abarca tres continentes y 2 millones de años. Ahí hay muchas cosas muy diversas y va a haber que revisarlo todo».

Con el nuevo descubrimiento, en Atapuerca está escrito el último millón y medio de años de la historia humana en Europa. Desde el nuevo fósil hasta nosotros, pasando por 'Homo antecessor', los neandertales, nuestros antepasados paleolíticos y neolíticos... «Es un registro muy discontinuo y está lleno de preguntas», apunta Arsuaga en referencia a los hallazgos más antiguos. Cabe la posibilidad de que el nuevo fósil ayude a profundizar en los orígenes de 'Homo antecessor', pero también de que el escenario sea otro.

«Ahora tenemos en Atapuerca fósiles de hace 800.000 años, de hace 1,2 millones y de hace 1,4 millones. ¿Es una población que ha evolucionado localmente a partir de una primera llegada de África o hay sustituciones de poblaciones por nuevas llegadas?», se pregunta Arsuaga, a quien 'Homo antecessor', con sus 800.000 años, «empieza a parecer muy reciente. En Atapuerca estamos ya en cronologías africanas, como las de Olduvai y otros yacimientos míticos.