Una investigadora mira por el microscopio. / archivo

Ciencia | Investigación

Las mujeres reciben menos reconocimiento por sus contribuciones científicas

Así lo atestigua un nuevo estudio, realizado por un equipo de la Universidad Estatal de Ohio, que demuestra que la brecha de género «es fuerte y persistente»

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

La desigualdad está presente en la ciencia. Es una triste realidad que ya conocíamos, y a pesar de las medidas que se están tomando en la actualidad para reducir su impacto, esta brecha de género es «fuerte y persistente». Así lo afirma un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio en un estudio publicado este miércoles en la prestigiosa revista Nature, en el que destacan que «las mujeres no obtienen el mismo crédito que los hombres en artículos de revistas».

Anteriormente, otros estudios ya habían profundizado en la brecha de género entre investigadores e investigadoras. «Por ejemplo, sobre la tasa de producción científica de las mujeres, que a menudo resultó ser más baja que la de los hombres; o sobre el orden en que los autores se enumeran en los artículos, donde históricamente las mujeres han tenido menos probabilidades de estar en las prestigiosas posiciones de primer y último autor que los hombres», cuenta a este periódico Bruce Weinberg, coautor del estudio y profesor de Economía en el estado de Ohio.

Lo novedoso de su estudio es que estos datos «permiten por primera vez tener en cuenta a las personas que, a pesar de participar en una investigación, nunca aparecen en el trabajo que se publica, así como cuánto tiempo invirtieron en un proyecto específico», explica Enrico Berkes, coautor del estudio e investigador postdoctoral en Economía en dicha universidad estadounidense. Para ello, los investigadores recabaron información del banco de datos UMETRICS, del Instituto de Investigación sobre Innovación y Ciencia (IRIS), un consorcio de universidades que recopila grandes datos administrativos sobre educación superior e investigación.

«Si no 'gritas' te subestiman»

En total, el estudio incluye información sobre 128.859 personas que trabajaron en 9.778 equipos de investigación, incluidos miembros de la facultad, estudiantes de posgrado, investigadores posdoctorales, personal de investigación y estudiantes universitarios, de 52 universidades en un periodo de cuatro años (entre 2013 a 2016). Esos datos se vincularon después con 7.675 patentes y 39.426 artículos publicados en revistas científicas que nombran a los autores, para ver qué personas que trabajaron en proyectos individuales recibieron crédito por su contribución y quiénes no.

«Lo que es único en nuestro estudio es que los datos que tenemos nos permiten saber exactamente quién trabajó en qué proyectos y cuál fue su papel en ellos de manera individual, lo que nos ayuda a discernir quienes deben o no recibir crédito por una publicación científica o patente en particular», señala Weinberg. Los resultados mostraron que las mujeres que trabajaron en un proyecto de investigación tenían un 13% menos de probabilidades de ser nombradas autoras en artículos científicos relacionados en comparación con sus colegas masculinos. Pero había otra brecha aún más grande. «Encontramos que las mujeres tenían un 59% menos de probabilidades que los hombres de ser nombradas en patentes relacionadas con proyectos en los que ambos trabajaron», agrega.

Para respaldar estos hallazgos los investigadores realizaron una encuesta a más de 2.400 científicos y las respuestas de los participantes confirmaron sus sospechas. El 43% de las mujeres dijeron que habían sido excluidas de un artículo científico en el que habían contribuido en comparación con el 38% de los hombres. Ellas también fueron mayoría al informar de que otros subestimaban sus contribuciones y que enfrentaban discriminación, estereotipos y prejuicios. Una de ellas dijo: «Las mujeres a menudo contribuimos de una forma u otra a la ciencia, pero a menos que gritemos o tengas un punto de vista fuerte, nuestras contribuciones con frecuencia se subestiman». Varios encuestados también indicaron que sesgos similares pueden afectar a las minorías raciales y étnicas y a los científicos extranjeros.

Una desigualdad histórica

El estudio muestra, además, que las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de obtener crédito por sus aportaciones científicas en todos los niveles de responsabilidad, lo cual afecta especialmente a las jóvenes en las primeras etapas de sus carreras. Por ejemplo, solo 15 de cada 100 estudiantes de posgrado fueron nombradas autoras de un documento, en comparación con 21 de cada 100 estudiantes varones de posgrado. En general, «es más probable que las mujeres estén en puestos de apoyo, pero reciben menos crédito en relación con los hombres en todos los niveles», lamenta Berkes. Y también en todos los campos de estudio. Pues incluso en áreas con mayor presencia femenina, como la salud, los investigadores comprobaron que es menos común que se acredite a las mujeres como autoras que a los hombres. Por su parte, en lo que los científicos consideran artículos de 'alto impacto', ellas son casi invisibles.

La investigadora Rosalind Franklin (1920-1958), que al descubrimiento de la estructura del ADN.

Weinberg señala que el hecho de que las mujeres científicas reciban menos crédito por su trabajo se conoce desde hace mucho tiempo. Uno de los ejemplos más famosos es el de la química Rosalind Franklin, que hizo una contribución fundamental al descubrimiento de la estructura del ADN, pero su autoría fue injustamente ignorada en el artículo original. Con esta nueva investigación, Weinberg y Berkes evidencian todavía más esta realidad. «Nuestros datos son recientes, por lo que creemos que seguramente estos fenómenos están en curso actualmente», declaran.

- ¿Cómo podría mejorar esta situación?

Weinberg: Creemos que debería especificarse mejor qué es lo que se necesita para aparecer como autor y recibir crédito en una investigación, tal vez usando una rúbrica sistemática (como el sistema CREDIT) para evaluar formalmente las contribuciones.

Berkes: Otra forma efectiva de reducir esta brecha podría ser alentar a los laboratorios y universidades a implementar mecanismos que permitan a las personas plantear sus inquietudes y promover debates inclusivos. Estudios como el nuestro son extremadamente importantes desde este punto de vista, ya que hacen que las personas sean conscientes de la existencia y la omnipresencia de estas desigualdades. La concienciación es un primer y necesario paso para tomar medidas hacia un sistema crediticio más equitativo e inclusivo.