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Los Pilares de la Creación, según el telescopio espacial James Webb. NASA, ESA, CSA, STScI
Los Pilares de la Creación, deslumbrantes a ojos del telescopio espacial James Webb
Ciencia | Astrofísica

Los Pilares de la Creación, deslumbrantes a ojos del telescopio espacial James Webb

El nuevo observatorio de la NASA y la ESA ve decenas de miles de estrellas donde el Hubble veía cientos

Luis Alfonso Gámez

Miércoles, 19 de octubre 2022, 16:32

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El telescopio espacial James Webb ha fotografiado en todo su esplendor los Pilares de la Creación, un criadero de estrellas situado en la nebulosa del Águila, a unos 6.500 años luz de la Tierra. En la nueva imagen del observatorio de la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense, los pilares parecen «majestuosas formaciones rocosas», aunque en realidad están formados por gas y polvo interestelar frío que parece, a veces, semitransparente en luz infrarroja cercana.

Con sus 5 años luz de anchura y 10 años luz de altura, la de los Pilares de la Creación es una de las imágenes icónicas de la astronomía. En 1995 fueron fotografiados por primera vez por el telescopio espacial Hubble, que los volvió a retratar con más detalle en 2014. Cada nueva imagen tomada de la región, repleta de estrellas y que también fotografió el observatorio Herschel de la ESA, ofrece a los astrofísicos más información sobre ella.

En la nueva del James Webb, tomada por la Cámara del Infrarrojo Cercano (NIRCam), las protagonistas son las protoestrellas recién formadas. Son los orbes rojos brillantes que suelen tener picos de difracción y se encuentran fuera de uno de los pilares. Cuando se forman nubes con suficiente masa dentro de los pilares de gas y polvo, comienzan a colapsar bajo su propia gravedad, se calientan lentamente y acaban formando nuevas estrellas.

Las líneas onduladas que parecen lava son eyecciones de estrellas que aún se están formando dentro del gas y el polvo, explican la NASA. Las estrellas jóvenes lanzan periódicamente chorros que chocan con nubes de materia como estos gruesos pilares. Esto a veces también da patrones ondulados como los de un barco cuando se mueve por el agua. «El brillo carmesí proviene de las moléculas energéticas de hidrógeno que resultan de los chorros y choques. Esto es evidente en el segundo y tercer pilar desde arriba». Se estima que estas jóvenes estrellas tienen solo unos cientos de miles de años frente a, por ejemplo, los 4.600 millones de años del Sol.

Los Pilares de la Creación, en la imagen del Hubble de 2014 y la actual del James Webb.
Los Pilares de la Creación, en la imagen del Hubble de 2014 y la actual del James Webb. NASA, ESA, CSA, STScI

Aunque pueda parecer que la luz del infrarrojo cercano ha permitido al James Webb 'atravesar' las nubes para revelar grandes distancias cósmicas más allá de los pilares, no hay galaxias en esta imagen. En su lugar, hay una mezcla de gas translúcido y polvo conocida como medio interestelar. Bloquea nuestra visión del Universo más profundo y está iluminado por la luz colectiva de la 'fiesta' de estrellas de la región.

La nueva visión de los Pilares de la Creación del James Webb, con decenas de miles de soles donde el Hubble veía cientos, ayudará a los astrofísicos a renovar sus modelos de formación estelar al identificar poblaciones de estrellas mucho más precisas, junto con las cantidades de gas y polvo de la región. Con el tiempo, empezarán a comprender mejor cómo se forman las estrellas y cómo estallan en estas nubes de polvo a lo largo de millones de años.

El telescopio espacial James Webb despegó del espaciopuerto europeo de Kurú el 25 de diciembre del año pasado y un mes después llegó a su destino, el segundo punto de Lagrange (L2), a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, casi cuatro veces más lejos que la Luna. Durante el viaje el gigantesco observatorio, cuyo espejo primario mide 6,5 metros, fue desplegándose poco a poco.

El James Webb, que ya ha fotografiado el Universo como era solo 600 millones de años después del Big Bang, ha costado 9.600 millones de dólares.Su construcción, que empezó en 2004, exigió más de 40 millones de horas de trabajo a técnicos, ingenieros y científicos de catorce países, incluido España. Los expertos esperan que este observatorio revolucione la astrofísica, como lo ha hecho el Hubble.

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