Scott Bray, subdirector de la Inteligencia Naval de Estados Unidos, muestra un vídeo de un fenómeno aéreo no identificado en el Capitolio. / Efe

Ciencia | Espacio

La NASA crea un grupo de científicos para estudiar los fenómenos aéreos no identificados

«No hay pruebas de que sean de origen extraterrestre», destaca la agencia en un comunicado

LUIS ALFONSO GÁMEZ

La NASA va a encargar a un equipo independiente de científicos un estudio sobre los fenómenos aéreos no identificados (UAP por sus siglas en inglés). El grupo, liderado por el astrofísico David Spergel, profesor de la Universidad de Princeton, comenzará a trabajar a principios de otoño y se espera que su investigación dure nueve meses.

«Los fenómenos no identificados en la atmósfera son de interés tanto para la seguridad nacional como para la seguridad aérea. Establecer qué eventos son naturales proporciona un primer paso clave para identificar o mitigar tales fenómenos, lo que se alinea con uno de los objetivos de la NASA para garantizar la seguridad de las aeronaves», ha explicado la agencia en un comunicado. Y ha añadido: «No hay pruebas de que los UAP sean de origen extraterrestre».

UAP es como llama desde hace unos años el Pentágono a lo que antes denominaba objetos volantes no identificados u ovnis. El cambio de nombre responde al interés por desvincular las observaciones de objetos aéreos extraños del mito de las visitas extraterrestres. Lo que preocupa a los responsables de Defensa en Washington es que tras los UAP, que se han detectado en espacio aéreo militar y durante maniobras, se escondan actividades de espionaje. Es lo mismo que llevó a mediados del pasado siglo a los militares estadounidenses a investigar las visiones de platillos volantes.

En espacio aéreo militar

El interés del Pentágono por los UAP saltó a los medios de comunicación en 2017, acompañado de tres vídeos grabados por cazas en persecución de objetos de ese tipo. En junio del año pasado, los autores de un informe encargado por el Senado contabilizaron 144 casos de UAP vistos por militares desde 2004, de lo que solo fueron capaces de identificar uno, un globo desinflándose. «Las incursiones en nuestros campos de entrenamiento y espacio aéreo plantean problemas de seguridad de vuelo y operaciones, y pueden ser un desafío para la seguridad nacional», advirtió entonces el Pentágono.

Uno de los UAP captados por un caza de la Marina de Estados Unidos. / Departamento de Defensa

Los autores del estudio del año pasado admitían que los 143 casos entonces no identificados podían tener explicaciones convencionales –fenómenos meteorológicos, aves, aviones...– y que 80 en los cuales los UAP parecían hacer maniobras imposibles podían deberse a «errores de los sensores, falsificación o percepción errónea del observador». En el informe, no se hacía ninguna mención a extraterrestres.

El mes pasado, Ronald Moultrie, subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad de Estados Unidos, y Scott Bray, subdirector de la Inteligencia Naval, comparecieron ante un subcomité de inteligencia de la Cámara de Representantes y aseguraron que desde 2004 se han registrado 400 casos de UAP desde 2004. «Sabemos que nuestros militares se han encontrado con fenómenos aéreos no identificados y, dado que suponen un riesgo potencial para la seguridad aérea y la seguridad en general, estamos comprometidos con un esfuerzo centrado en determinar sus orígenes», dijo el primero.

El nuevo equipo de expertos auspiciado por la agencia espacial «no forma parte del Grupo de Trabajo de Fenómenos Aéreos No Identificados del Departamento de Defensa ni de su sucesor, el Grupo de Sincronización de Identificación y Gestión de Objetos Aéreos».

Comprender lo desconocido

«La NASA cree que las herramientas de la ciencia son poderosas y se aplican también en este caso», ha dicho Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas. «Tenemos acceso a una amplia gama de observaciones de la Tierra desde el espacio, y eso es la savia de la investigación científica. Tenemos las herramientas y el equipo que pueden ayudarnos a mejorar nuestra comprensión de lo desconocido. Esa es la definición misma de lo que es la ciencia. Eso es lo que hacemos».

«Dada la escasez de observaciones, nuestra primera tarea es simplemente reunir el conjunto de datos más sólido que podamos. Identificaremos qué datos –de civiles, del Gobierno, de organizaciones sin ánimo de lucro, de empresas– existen, qué más deberíamos intentar recopilar y cómo analizarlos mejor», ha dicho Spergel. Su equipo contará con el asesoramiento de científicos y expertos en aeronáutica, y sus conclusiones, así como los datos en los que se basen, se publicarán en la web de la NASA.