La Vía Láctea sobre el telescopio GRANTECAN, en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma. / iac

Ciencia | Astronomía

Terremotos estelares, galaxias fusionadas… los hallazgos del nuevo mapa de la Vía Láctea

La tercera publicación de datos de la misión Gaia de la ESA incluye información nueva de casi 2.000 millones de estrellas

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Desde su lanzamiento en 2013, el satélite Gaia de la ESA ha estado cartografiando nuestra galaxia desde el punto 2 de Lagrange (L2), un lugar de observación privilegiado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. El objetivo es crear el mapa multidimensional más preciso y completo de la Vía Láctea, con el fin de reconstruir su evolución pasada y hacer predicciones sobre su futuro. Hasta ahora, se habían publicado dos conjuntos de datos al respecto, el primero en 2016 (DR1) y el segundo en 2018 (DR2). El tercero (DR3), que se hizo público ayer, recoge información aun más detallada y descubrimientos sorprendentes sobre casi 2 mil millones de estrellas, así como de otros objetos de dentro y fuera de nuestra galaxia.

Es todo un logro, dado que «obtener información de la Vía Láctea es muy difícil, porque nosotros estamos dentro de ella y las observaciones hechas desde la Tierra están, de alguna manera, sesgadas por nuestra ubicación en el espacio. Gracias a Gaia, sin embargo, obtenemos una imagen global muy precisa y detallada», explica Rocío Guerra, coordinadora de operaciones científicas de Gaia.

Los datos de DR3 se recopilaron entre el 25 de julio de 2014 y el 28 de mayo de 2017. No se incluyen los de fechas posteriores porque la mayoría aun no están analizados. «Este es un proceso muy complejo que puede tardar años y que precisa la colaboración de más de 450 personas (entre las que se encuentran muchos españoles)», destaca Guerra. Una vez con la información organizada, los científicos han elaborado nueve estudios en los que se explican los hallazgos y su potencial práctico. Estos son algunos de ellos.

Terremotos estelares

Aunque no fue creado con ese propósito, uno de los grandes descubrimientos realizados por Gaia ha sido ser capaz de detectar terremotos estelares (también llamados oscilaciones no radiales). Se trata de pequeños movimientos registrados en la superficie de las estrellas que cambian el tamaño y la forma de estas, alterando su luminosidad. «Gracias a que Gaia observa tantas veces el cielo, podemos capturar la intensidad con la que nos llega la luz de los astros muy calientes, muy masivos y que giran muy rápido, e inferir muchísima información sobre su funcionamiento interno», expresa Guerra. En este caso, dichas vibraciones se han detectado en miles de estrellas, incluidas algunas donde rara vez se habían visto con anterioridad.

El ADN de las estrellas

La composición química de una estrella es como su ADN y nos ofrece información crucial sobre su origen. La publicación de DR3 presenta el mayor mapa químico de la Vía Láctea hasta la fecha. Así se ha visto que las estrellas más jóvenes (como el Sol) contienen más metales pesados (hierro, calcio...) que las estrellas de generaciones anteriores (formadas principalmente por hidrógeno y helio), y que aquellos astros más 'metálicos' se encuentran más cerca de centro y el plano de nuestra galaxia que el resto.

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Velocidad radial

Otro parámetro clave obtenido ha sido la velocidad radial de 33 millones de astros, es decir, la velocidad a la que se acercan y se alejan estas estrellas de nosotros. Una cifra mucho mayor que la que se obtuvo en el catálogo anterior, cuando se determinó este dato de 7 millones de estrellas.

Una galaxia dentro de otra

A partir de la composición química y la velocidad radial se ha identificado el origen de muchas estrellas, algunas de las cuales proceden de otras galaxias distintas a la nuestra. «Hace entre 8 y 11 billones de años la Vía Láctea colisionó con la galaxia Enceladus y adquirió parte de sus estrellas. Gracias a Gaia podemos distinguir cuáles son», cuenta Guerra. Esto significa que algunas galaxias crecen y evolucionan al asimilar o absorber a otras.

Asteroides

Se han definido también 156.000 asteroides con órbitas muy precisas. «De 60 de ellos, además, conocemos sus colores y composición química, lo que nos da una valiosa información sobre cómo son las familias de asteroides que pueblan el Sistema Solar y saber cómo este se formó», cuenta Guerra.

Sistemas binarios

Además, se han detectado más de 800.000 sistemas binarios, es decir sistemas en los que hay más de una estrella, a diferencia del Sitema Solar donde solo existe el Sol.

Objetos extragalácticos

Mientras inspecciona el cielo, Gaia también capta objetos fuera de la Vía Láctea, como cuásares (agujeros negros supermasivos que acumulan materia) y otras galaxias. En concreto, en DR3 se han observado 1,9 millones de cuásares y 2,9 millones de galaxias, de los que ha obtenido información como el brillo, el color o la forma.

El futuro de Gaia

Gaia sigue observando el cielo y se espera que en un futuro no muy lejado nos revele nuevos misterios de nuestra galaxia. «No se saben fechas concretas, pero se esperan dos publicaciones más como esta. El cuarto catálogo no llegará antes de 2025 y el quinto no antes de 2030», afirma Guerra. Ambas posibilitarán, aun más, ahondar en todo tipo de objetos de la Vía Láctea, beneficiando a muchos campos de estudio e incluso al trabajo de muchos otros satélites.