Las manos biónicas ya sienten los dedos

05/03/2020

Investigadores estadounidenses consiguen amplificar las señales nerviosas de los brazos junto con la inteligencia artificial

La investigación está dando pasos de gigantes. Hace unas semanas, un grupo de investigadores consiguieron hacer sudar a un robot, luego un grupo de científicos japoneses llevaron el dolor a este tipo de dispositivos. Ahora, la robótica ha dado un triple salto mortal para que las personas con miembros amputado puedan volver a sentir.

Así lo ha anunciado la Universidad de Michigan donde un grupo de investigadores ha conseguido ampliar las débiles señales de los nervios de los brazos. Un trabajo que unido a un sistema de inteligencia artificial ha permitido que pacientes reales pueden mover, en tiempo real y desde el primer intento, los dedos de una mano robótica.

«Se puede hacer que una mano protésica haga muchas cosas, pero eso no significa que la persona la esté controlando. La diferencia es cuando funciona en el primer intento con solo pensarlo, y eso es lo que ofrece nuestro enfoque», apunta Cindy Chestek, profesora de ingeniería biomédica.

La tecnología llamada «interfaz nerviosa«» utiliza injertos musculares, electrodos y también una serie algoritmos de aprendizaje automático que son capaces de amplificar las débiles señales nerviosas que provienen de la extremidad residual del paciente. Esta es la fórmula secreta para que la mano biónica pueda recibir estas señales en tiempo real.

«Diseñamos una forma de conectar los nervios periféricos con un pedazo de músculo», apunta el doctor Robert Oneal, profesor universitario de cirugía plástica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan. «Este es el mayor avance en el control motor para personas con amputaciones en muchos años», añade.

Un estudio previo demostró que las señales periféricas de estas extremidades son débiles pasa ser captadas por electrodos, los investigadores los envolvieron en pequeños injertos para amplificarlos.

Los electrodos implantados en los injertos musculares pudieron registrar las señales nerviosas periféricas y pasarlas a una mano protésica en tiempo real. «Esto abre un mundo completamente nuevo para las personas que usan prótesis de extremidades superiores», asegura el investigador.

Además, gracias a la inteligencia artificial, el paciente no tiene que aprender cómo funciona su mano robótica, porque esta ésta dispone de un sistema de aprendizaje automático. «Funciona ya la primera vez que se prueba», aseguran