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Moya se ha convertido en garantía de calidad de vida. C7
La Villa de Moya ofrece la tranquilidad ansiada tras la pandemia

La Villa de Moya ofrece la tranquilidad ansiada tras la pandemia

recuperación ·

El municipio se reactiva con la vuelta de la población al campo

CANARIAS7

Moya

Miércoles, 30 de junio 2021, 02:00

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Poco a poco, la Villa de Moya va recobrando la normalidad tras la pandemia de COVID-19 que ha alterado la cotidianidad de todo el planeta y se va reactivando la economía local, precisamente gracias a uno de los tesoros más preciados y protegidos del municipio norteño durante siglos: la tranquilidad que ofrece su entorno natural. Y que está más codiciada que nunca en estos tiempos en que la población está volviendo la mirada al campo para huir del bullicio, las aglomeraciones y el todavía persistente riesgo de contagio del virus. Por eso, la Villa moyense, donde desde hace varios años el Ayuntamiento viene trabajando en una red de atractivos que aglutina y potencia la propia naturaleza con una oferta alojativa rural de máxima calidad, gastronomía con productos de cercanía, una atractiva programación cultural y experiencias vitales y sensoriales vinculadas al sector primario, ahora parte en una posición privilegiada para sacar el mayor rendimiento a las nuevas demandas de los ciudadanos. Como demuestra la ocupación que están registrando los establecimientos hoteleros y la apertura de nuevos comercios y locales de restauración, entre los que se crean sinergias para el beneficio recíproco.

Y es que resultan innumerables los atractivos naturales y etnográficos que alberga la Villa de Moya en sus 32 kilómetros cuadrados de superficie y que suponen una importante oportunidad para el desarrollo de un sector turístico basado en la sostenibilidad y el respeto al entorno. Con una tradición agrícola y ganadera centenaria y gracias a su riqueza hidrológica, el municipio norteño fue considerado durante siglos la capital del campo de Gran Canaria. Un reconocimiento que ha llevado a la Villa verde a ser depositaria hasta nuestros días de la más auténtica cultura rural de nuestra isla, así como de las tradiciones más ancestrales. Entre las que cabe destacar los productos gastronómicos como el queso de medianías, los bizcochos lustrados o los suspiros, que le han dado fama a Moya dentro y fuera de nuestras fronteras. Un ambiente genuinamente rural que todavía hoy se conserva y causa admiración entre los cientos de visitantes locales y foráneos que se adentran a conocer los tesoros moyenses, bien como punto de visita de sus excursiones o pernoctando varios días en cualquiera de los hoteles y casas rurales con los que cuenta el municipio.

Una amplia oferta y servicios, donde los visitantes encontrarán la mejor atención y confort para disfrutar al máximo de una zona de especial belleza de la isla de Gran Canaria, de la propia idiosincrasia de Moya y de su gente, que hace atractiva cualquiera de las actividades, económicas o de ocio, que tienen lugar en el municipio. Desde la ya mencionada gastronomía y repostería, pasando por un interesante patrimonio arquitectónico y costumbrista, hasta lugares únicos para la práctica de deporte en contacto con la naturaleza y el mar. Lo cierto es que la Villa de Moya conquista desde el primer instante a todo aquel que se adentra en sus paisajes, con un continuo contraste desde la cumbre hasta la costa.

El municipio cuenta con siete espacios naturales protegidos, entre ellos, la Reserva Natural Especial de Los Tilos, emblema y orgullo de todos los moyenses y grancanarios en general por ser el relicto de Laurisilva más extenso y mejor conservado de la isla. O la Reserva Natural Especial de Azuaje y la Reserva Natural Integral de Barranco Oscuro, dos áreas de sensibilidad ecológica con una gran riqueza de flora y fauna endémica. También el Montañón Negro, una formación geológica singular y de gran interés científico por ser representativa del más reciente vulcanismo insular, situada en la zona de cumbre. Y rumbo hacia el otro extremo del municipio, los palmerales se alzan voluminosos casi hasta el litoral, zona apreciada por la riqueza de su vida marina y por la calidad de sus olas para la práctica de deportes como el surf. Formando en su conjunto una bella y colorida instantánea que no extraña que inspirara y siga inspirando a artistas de todas las disciplinas, como plasmó en palabras que pasarían a la posteridad el ilustre y universal poeta local Tomás Morales.

Pero Moya es también historia. Antes de la conquista de Gran Canaria fue hogar del noble caudillo aborigen Doramas y yacimientos como La Montañeta o las propias Cuevas de Doramas aún conservan importantes restos arqueológicos de la época prehispánica. Del siglo XV es la talla de Nuestra Señora de Candelaria, patrona de la Villa, ubicada en la iglesia que luce el nombre de la virgen y la Parroquia. En este emblemático y ya icónico edificio religioso, construido en el año 1943 sobre la antigua ermita originaria, se encuentra también la talla de San Judas Tadeo, obra del famoso escultor canario José Luján Pérez, en 1803, y que forma parte del valioso arte sacro que se puede visitar también en la Villa de Moya. Además de varios museos que reflejan el interés que siempre ha despertado entre escritores, pintores y artistas como lugar de inspiración.

Los montes, senderos y terrenos agrícolas del municipio norteño han sido el sustento durante generaciones de un pueblo especialmente trabajador e infatigable, hospitalario y alegre, que ha sabido adaptarse al entorno a la perfección, sacando el mayor partido a la naturaleza que le envuelve con respeto y responsabilidad. Virtudes que en cada tiempo han permitido la diversificación de la economía local en un marco rural y que en la actualidad se han trasladado a la creciente afición por los deportes al aire libre y las visitas senderistas a montañas que emanan la tranquilidad ansiada en tiempos de pandemia.

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