Rapaces a vista de fotógrafo

Ver un águila pescadora lanzándose al agua en busca de su presa, a un búho chico dando de comer a sus crías en plena noche o a un halcón de Eleonor en su hábitat no es nada sencillo, pero fotografiarlos es aún más complicado. Nicolás Trujillo y Jesús Palmero han logrado acercarse a las nueve aves rapaces que viven en Canarias para mostrarlas como nunca se habían visto. Les ha costado casi 20 años.

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

Nunca se había hecho en Canarias un libro sobre aves rapaces, ni una exposición como la que hasta este domingo se podrá ver en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife antes de emprender vuelo hacia otras salas del archipiélago. Algunas de las imágenes que forman parte de Aves rapaces de Canarias (libro y exposición) se tomaron hace casi 20 años, el tiempo que los fotógrafos de naturaleza Nicolás Trujillo y Jesús Palmero y el editor José Manuel Moreno, de Ediciones Turquesa, llevan embarcados en el proyecto, que vio la luz en abril.

Las 180 fotografías del libro y las 45 que componen la exposición itinerante -durante dos años recorrerá toda Canarias- no solo tienen una «calidad extraordinaria», dice Moreno, sino que llevan detrás muchas horas de observación y de espera hasta captar el ave « tal como había imaginado», apunta Palmero.

A las espectaculares imágenes de las nueve aves rapaces que se pueden observar en Canarias (águila pescadora, alimoche canario -guierre-, gavilán, busardo ratonero, cernícalo vulgar, halcón de Berbería, halcón de Eleonor, lechuza común y búho chico) se suma la piel del último milano real, extinto desde los años 60. «La belleza de las rapaces tiene que hacernos reflexionar sobre su fragilidad y la necesidad de su conservación», afirma Palmero.

Captar guirres, águilas pescadoras, halcones de Berbería o gavilanes requiere «de mucha paciencia» y semanas de un trabajo que empieza por observar el territorio de estas aves hasta integrarse en él sin que vean el hide como una amenaza. Claro que esos escondites donde se pertrechan los fotógrafos y sus cámaras hasta captar la imagen buscada no siempre están a ras de suelo.

Hay veces que están a 200 metros de altura y otras dentro del agua. A su favor tienen que las pautas de comportamiento de las rapaces son rutinarias y eso les ha permitido captarlas en casi todos sus movimientos.

La mayoría de las imágenes han sido tomadas con cámaras digitales, pero otras se tomaron con cámaras analógicas. «En 20 años», dice Jesús Palmero, «la técnica ha evolucionado mucho». También él y Nicolás Trujillo han evolucionado como fotógrafos de naturaleza. Sus fotos están acompañadas de textos descriptivos de cada especie, hechos por biólogos, y otros más líricos del naturalista y escritor Ángel Vallecillo.

Toparse con un milano real disecado tras haber contemplado 45 imágenes de rapaces volando, pescando, remojándose o alimentando a sus crías hiela la sangre. «Es un toque de atención sobre la importancia de la conservación», dice Jesús Palmero. Es el último milano real que voló en Canarias.

Aterrizaje. Un águila pescadora a punto de posarse. Cada una de sus plumas cumple con una función específica en el proceso.