Las termitas se expanden en Tenerife

Una plaga de termitas subterráneas está afectando a la isla de Tenerife, donde ya han sido tratadas más de 100 viviendas en tres municipios de Valle de Guerra (La Laguna), Los Cristianos (Arona) y Tacoronte, su principal foco. También se ha detectado su presencia en postes de señalización, árboles de la zona y en un viñedo de muestra localizado en un vivero norteño.

CANARIAS7 / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

El primer caso se confirmó en junio de 2017, y en apenas un año y medio el temible insecto ya se reparte por tres municipios de la Isla, según relata en varias informaciones Diario de Avisos. La plaga responde a una termita originaria de Estados Unidos y conocida como termita subterránea oriental o del este ( Reticulitermes flavipes), y está causando graves daños materiales en viviendas y en las plantaciones, sobre todo de viñedos. Se reproducen con gran facilidad y atacan las construcciones desde abajo pero también desde dentro, colándose por los circuitos del cableado e incluso del agua.

El catedrático de Parasitología de la Universidad de La Laguna, Basilio Valladares, ha manifestado la necesidad «urgente» de actuar para ponerle freno al tiempo que llama a la colaboración ciudadana. El especialista –cuya labor en el Instituto de Enfermedades Tropicales ha permitido mantener a Canarias libre del mosquito que contagia el dengue– reconoce que ya ha sufrido estas termitas de cerca, al irrumpir en casa de un familiar.

«Lo cierto es que la parte alta de El Pris está plagada por estos insectos», describe Valladares en el diario tinerfeño, «y basta con pasear para ver cómo están los árboles llenos de estas termitas». Para el científico es clave una respuesta temprana para evitar un episodio como el del mosquito tigre en Fuerteventura y combatir una especie que ya detecta variantes.

De hecho, el doctor en Biología Animal por la Universidad de La Laguna (ULL) David Hernández ha asegurado que dadas sus características, la plaga de termitas puede expandirse por el 80% de la isla. «Les gusta mucho el agua y resisten muy bien el frío, incluso hasta soportan una temperatura de cuatro grados, así que pocos lugares hay en esta Isla donde no puedan adaptarse», incide.

Capacidad destructiva

La empresa especializada Anticimex muestra en sus vídeos la voracidad y capacidad destructiva de estos insectos. En Estados Unidos se destina anualmente cerca de 2.000 millones de dólares solo para mantenerlas a raya.