tComplejidad. El descenso fue seguro, pero complejo. La Sima es muy profunda.

A un paso de que la Sima cuente lo que sabe

Sondeo. El Cabildo busca en Jinámar posibles restos de represaliados del franquismo. La primera bajada al tubo volcánico saca a la luz joyas y fotos

G. FLORIDO

Un ejercicio coordinado entre el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria y el servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo propició ayer el primer descenso oficial que auspicia una institución pública al profundo tubo volcánico de la Sima de Jinámar con el propósito de sacar a la luz, por fin, 80 años después, los posibles retos que pueda albergar de represaliados por el franquismo. El arqueólogo e inspector insular de Patrimonio Histórico, Xabier Velasco, recordó que se sabe que en este apartado lugar del campo de volcanes de Jinámar se arrojó a «destacados republicanos» de la isla en el transcurso de la Guerra Civil, posiblemente en 1937, pero también advirtió de que falta mucha información, que es, entre otras cosas, lo que se busca con este proyecto. No se sabe cuántas personas fueron asesinadas aquí, ni quiénes eran. Hasta ahora solo se tiene constancia del hallazgo, en años y expediciones anteriores, de restos óseos de cinco personas, uno de los cuales era un cráneo que presentaba un orificio de bala. Están depositados todos en el Museo Canario, apuntó el arqueólogo, que también dijo que aunque se les extrajo ADN, no hubo familiares para cotejarlo y no se supo nunca a quiénes pertenecían los restos.

Este primer descenso, que ayer fue liderado por Ismael Pitti, especialista en escaladas y con gran experiencia en arqueología vertical, permitirá elaborar un diagnóstico de «riesgos y seguridad» que servirá para evaluar en qué estado se halla el interior del tubo y lo que alberga a simple vista, para luego planificar una intervención más a largo plazo de cara a la recuperación de los eventuales restos humanos que queden en la Sima. Con esta idea, el equipo de arqueólogos de Patrimonio Histórico recibirá ahora la formación adecuada para así poder también descender al fondo de este peculiar accidente geológico y llevar a cabo el primer sondeo arqueológico en la historia de este emblemático lugar.

Como explicó Velasco, la bajada organizada ayer, en la que quiso estar presente el presidente del Cabildo, Antonio Morales, no es sino «la primera fase de un trabajo mucho más ambicioso», que no solo pasa por «recuperar las posibles personas que fueron arrojadas al interior» de este agujero natural, «identificarlas y, si es posible, entregarlas a sus familiares», sino que también contribuirá a «escribir una página de la historia de Gran Canaria que aún no está escrita». Según subrayó, «no solo se dignificará a esas personas, sino al conjunto de la ciudadanía pues esto forma parte de la memoria democrática de los grancanarios».

PROTAGONISTASAntonio Morales Presidente del Cabildo«Esto muestra el compromiso del Cabildo con las personas que dejaron su vida luchando por la libertad y la democracia»Ismael Pitti Bombero y escalador«Hay como una rampa de sedimentos. Encontramos collares y una maleta con fotos y juguetes de niños chicos»Este descenso permitirá hacer el diagnóstico previo antes de acometer el primer sondeo arqueológico del tubo

En línea con las palabras de Velasco, el presidente, Antonio Morales, quien apuntó que el día de ayer marcará un antes y después en la larga trayectoria histórica de la Sima, confesó con cierta emoción su deseo de que el sacrificio de los que yacen en el oscuro fondo de este tubo volcánico «sirva como lección histórica para los hombres y mujeres del futuro, para que sea el diálogo, el consenso y la democracia lo que marque el camino para construir el futuro, y no el odio y la violencia». Junto a Morales, acudieron ayer a Jinámar el consejero insular de Presidencia, Teodoro Sosa, responsable también de Patrimonio Histórico, el de Hacienda, Pedro Justo, y la de Igualdad, Diversidad y Transparencia, Sara Ramírez. Además, también estuvo el director del gabinete del presidente, Marino Alduán.

Los trabajos se iniciaron a primera hora de la mañana y requirieron que el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria movilizada a una quincena de sus efectivos, aunque en e l operativo en sí del descenso participaron seis. La forma irregular del tubo les obligó a organizar el descenso en cuatro escalones con y sin pared, porque algunos tramos contaban con salientes rocosos. Hay uno de 17 metros que hay que hacerlo sin apoyarse a la pared. También bajaron pertrechados con equipo de riesgo biológico. El trabajo se hizo de acuerdo a los criterios que marca la Unesco para no dañar estos espacios protegidos. Así las cosas, los 10 anclajes que distribuyeron a lo largo de la Sima eran reversibles y fueron retirados tras culminar la operación. Cada uno tenía capacidad para soportar 2.200 kilos de peso.

El diagnóstico está por hacerse, pero Ismael Pitti sí dio sus primeras impresiones nada más subir de la Sima y, por lo pronto, sus palabras abren una puerta a la esperanza. Explicó que el descenso fue seguro, que su medidor atmosférico no detectó gases y que hay buen nivel de oxígeno, 20,5. Precisó que 21 es lo normal. También apuntó que la temperatura en el fondo de la cavidad es constante, de unos 19 grados centígrados, aunque subrayó que la humedad es alta. En todo caso, nada que impida bajar y que varias personas trabajen en el lugar al mismo tiempo para acometer el esperado sondeo arqueológico. Eso sí, recomendó que lleven mascarillas (hay gran cantidad de excrementos de palomas) y advirtió de la necesidad de evaluar los riesgos por la caída fortuita de piedras desde el entorno de la boca de la Sima. Con una caída de tanta altura sí podrían causar daños.

Por lo que describió, las paredes de esta impresionante perforación natural son de roca basáltica, por lo que es muy estable, y termina en una gran cavidad volcánica, de unos 15 metros de alto por 20 de largo. El tercio más profundo del tubo está cubierto por sedimentos de material de derrubio, «de lluvias de muchos años», que forman una especie de rampa hasta la sala de piedra del fondo, por lo que la cubre en parte. Estima que pueden haber más de 400 metros cúbicos de material amontonado, aunque admitió que habrá que hacer una cata para calibrar la altura de ese depósito. Respecto a la cavidad del fondo, calcula que tiene una superficie aproximada de 40 metros cuadrados que está despejada, donde el sedimento parece más compacto, más antigua. Ese suelo está plano.

Pero también se encontró con sorpresas. «Hemos visto lo que parecen recuerdos que la gente ha tirado, como joyas, collares. Hay como una maleta que guarda fotos y juguetes de niños chicos», explicó. Están desperdigados por el fondo y también a lo largo de la rampa. No cree que los tiraran hace muchos años porque no estaban cubiertos. En la sala grande también hallaron chasis de motos y restos de coches.

Bien de Interés Cultural

Las simas son profundos pozos formados a partir de una fisura o grieta que suele comunicar la superficie con corrientes o cavernas subterráneas. La de Jinámar, formada por una emisión volcánica que irrumpió en una bolsa de agua cuyo vapor generó la oquedad, goza de la máxima protección desde que en 1996 fue declarada Bien de Interés Cultural como Sitio Histórico.

Las primeras referencias del lugar están recogidas en fuentes etnohistóricas, es decir, crónicas y relatos, además de varios autores que sitúan el primer episodio de lanzamiento de personas en 1393, cuando los isleños arrojaron a la Sima a trece frailes franciscanos mallorquines acusados de connivencia con las continuas agresiones de los navegantes europeos, según una nota ayer del Cabildo.

metros tiene la Sima de profundidad y atesora un gran interés geológico y entomológico porque enlaza la superficie con las entrañas de la tierra

fue el año en el que se constató que en su interior había restos humanos. Una de las primeras bajadas a la Sima data de 1934 y la organizaron investigadores franceses