Otro lagarto gigante a recuperar

El lagarto gigante de Tenerife se descubrió en 1996 y está incluido como en peligro de extinción en el catálogo español de especies amenazadas y como vulnerable en el catálogo canario de especies protegidas. Han tenido que pasar 22 años para que la administración haya aprobado un plan para su recuperación.

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

En 1995 el biólogo Efraín Hernández (fallecido en 2001) logró probar la existencia del lagarto gigante de Tenerife ( Gallotia intermedia), especie que posteriormente describió junto a los también biólogos de la Universidad de La Laguna (ULL) Aurelio Martín y Manuel Nogales. Veintidós años después, el Gobierno de Canarias ha aprobado un plan para su recuperación.

Una de las cosas que más llama la atención del tardío anuncio de la puesta en marcha del plan de recuperación del Galliota intermedia es que su descubrimiento fue lo que llevó a desarrollar un programa de búsqueda de otros lagartos en otras islas, toda vez que en 1971 ya se había dado con el lagarto gigante de El Hierro ( Gallotia simonyi). Así se descubrió el lagarto gigante de La Gomera ( Gallotia bravoana), en 1999, en los acantilados de La Mérica, en Valle Gran Rey. Más tarde, en 2007, en La Palma, se localizaron ejemplares de Gallotia auaritae, que años antes se había dado por extinguido.

En 2004 se aprobó el plan de recuperación del Galliota simonyi, aunque el Cabildo de El Hierro ya estaba trabajando con la especie en 1999, y en 2006 el del G. bravoana. Ambas especies se dan por extinguidas en la naturaleza y sobreviven en centros de conservación y recuperación. En La Palma no se ha hecho nada.

Como el lagarto gigante de Gran Canaria ( Gallotia stehlini), descrito por Schenkel en 1901, el también conocido como lagarto moteado de Tenerife vive en la naturaleza, pero a diferencia del primero, el único que no está en peligro de extinción, su población sigue mermando en los acantilados de Los Gigantes y en la montaña de Guaza, sitiada por las construcciones turísticas, amenazada por ratas y gatos y compitiendo por la comida con conejos y cabras y ovejas asilvestradas.

El último censo que hay del lagarto moteado se hizo en 2014 en la colonia de la montaña de Guaza y arrojó un receso de la población del un 32% respecto al recuento, del año 2005. Ese año se contabilizaron hasta 1.100 ejemplares, nueve años después había entre 529 y 867. En Los Gigantes solo se ha hecho un censo en el año 2002 y entonces se contaron entre 281 y 461 lagartos.

Como mínimo, la meta de estos primeros cinco años del plan, que ejecutará el Cabildo de Tenerife y que tiene un coste estimado de 486.000 euros, es frenar ese declive de la especie.