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Último adiós al expresidente canario en la iglesia de Santo Domingo. Cober

«Lorenzo Olarte defendió Canarias cuando algunos la querían arrimar»

El obispo José Mazuelos dijo en el funeral que «necesitamos políticos como los de la Transición, dispuestos a luchar por el bien común, como hizo Lorenzo Olarte»

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 4 de febrero 2024

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El obispo de Canarias, monseñor José Mazuelos, destacó sobremanera la labor que desempeñó el fallecido Lorenzo Olarte durante la Transición española, una etapa en la que el expresidente centrista «tuvo que pelear para defender a Canarias cuando algunos la querían arrimar y siempre conservando las raíces de esta tierra», dijo durante la misa funeral que ofició en la iglesia de Santo Domingo, en el barrio de Vegueta.

Acompañaron a su viuda María Lecuona, a sus hijos, familiares y amigos, autoridades como el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, los expresidentes Ángel Víctor Torres –actual ministro–, Román Rodríguez, Paulino Rivero y Manuel Hermoso, además del delegado del Gobierno Anselmo Pestana, entre otros. Todos participaron en un emotivo acto celebrado al mediodía que precedió a la incineración ya por la tarde de su cuerpo, un instante reservado solo para sus íntimos.

«Ya está bien de resucitar los dos bandos, resucitar los enfrentamientos para conseguir votos», pidió el obispo recordando a Olarte

Mazuelos expuso en su homilía que «los médicos, arquitectos o ingenieros, los podemos importar, pero a los políticos, no. Necesitamos a personas que sirvan de referentes para el pueblo y cuando he estado viendo estos días la historia y recorrido de Lorenzo, me llamaron la atención algunos titulares», narró.

«Hombre de la Transición, hombre de centro, coincidieron muchos a la hora de calificarlo. Y pienso que por eso, en esta última página de su libro, invita a leer que necesitamos políticos de la Transición, políticos que estén dispuestos a quitarse parte de su poder, que estén dispuestos a mediar, a no imponer sus criterios, dispuestos a luchar, en definitiva, por el bien común de todos los pueblos de España y todos nosotros», dijo el obispo.

Esta reflexión de unión que expresó Mazuelos la baso en la labor que desempeñó la figura de Olarte: «En esto que planteo, nuestro expresidente del Gobierno de Canarias ha tenido mucho que decir. Era amigo de Adolfo Suárez, otro gran político también de esa Transición y pienso que ya está bien de resucitar los dos bandos, resucitar los enfrentamientos para conseguir votos», transmitió el obispo a los asistentes al funeral.

«Necesitamos políticos de Transición como estamos demostrando hoy con el problema de la sequía en Cataluña. Tenemos que demostrar solidaridad y que todos somos un pueblo que se llama España. Lorenzo tuvo que pelear para defender a Canarias cuando algunos la querían arrimar y lo hizo siempre conservando las raíces de esta tierra».

Emotividad

Fue un acto solemne que comenzó al mediodía cuando llegó la comitiva a la plaza de Santo Domingo desde la capilla ardiente instalada en Presidencia del Gobierno de Canarias. Acompañaron a sus restos mortales su familia, autoridades y seres queridos, que quisieron dar el último adiós a la figura de Lorenzo Olarte.

Uno de los momentos más emotivos de la misa fue cuando tres de los nietos del que fue presidente canario desde 1989 hasta 1991, subieron al altar para proclamar las lecturas. Itziar, Lorenzo y Amaya, hijos de María, Lorenzo y Carlos Olarte Lecuona, aguantaron como pudieron las lágrimas para participar en el funeral de su abuelo, con quien les unía un vínculo muy íntimo.

Tres de sus nietos, Itziar, Lorenzo y Amaya, aguantaron las lágrimas para proclamar las lecturas en el funeral de su abuelo

Al finalizar el acto religioso, agentes de la Policía Canaria y la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria condujeron nuevamente los restos mortales de Lorenzo Olarte hasta el vehículo funerario pero antes, a la salida de la iglesia de Santo Domingo, miembros del Club Colombófilo Doramas, la Sociedad Colombófila San José y el Grupo Colombófilo de Gran Canaria, quisieron homenajearle con una suelta de palomas, la otra gran pasión del político grancanario.

«Él lo fue todo en este deporte y por eso hemos querido estar a su lado en estos momentos y brindarle una suelta de palomas», dijo uno de los colombófilos que se acercaron hasta Vegueta y que quiso recordar y valorar el apoyo que Olarte brindó a este deporte. «Hizo mucho por la colombofilia y nunca olvidaremos cuando trajo a Gran Canaria la Olimpiada en 1993», rememoró.

Desde que el Gobierno de Canarias decretase tres días de luto oficial por el fallecimiento de Lorenzo Olarte Cullen, las banderas ondean a media asta en todos los centros públicos dependientes de la comunidad autónoma.

«Con su marcha se entierra una parte de la historia de Canarias», subrayó Fernando Clavijo, quien estimó que «su legado y experiencia deben guiar» a los que quedan, que deben aspirar, como lograron «grandes» como Olarte, a «buscar puntos de encuentro para beneficiar» a las Islas, un talante que deseó que también se trasladase a la política nacional.

Una vida dedicada a las islas

Lorenzo Olarte nació el 18 de diciembre de 1932 en Puenteareas, Pontevedra.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid en 1955, fue profesor ayudante durante varios años en dicha Universidad en la Cátedra de Derecho Penal, y dirigió el seminario de Derecho Penal, adscrito a la UNESCO. Además, fue profesor en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Dentro de las actividades jurídicas, fue sido juez de Primera Instancia e Instrucción en San Sebastián de la Gomera, en 1961.

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Secretario en excedencia del Cuerpo de la Administración de Justicia y con una gran formación en Derecho Penal, se hizo cargo del bufete de su padre, Ramón Olarte Magdalena, también magistrado.

Entró en el mundo de la política en 1973, y desde mayo de 1974 a 1977, ocupó la Presidencia de la Mancomunidad Provincial y del Cabildo Insular de Las Palmas de Gran Canaria.

Fue procurador en Cortes de la X Legislatura, en representación de la Administración Local. Como tal, intervino en las Cortes en la Ley de Bases de Régimen Local, la de Descolonización del Sahara, la del Mar Territorial.

Fue fundador, junto con Fernando Bergas Perdomo, del Partido Unión Canaria, del cual fue elegido su presidente. Este partido se integró en UCD en 1977.

Entre de 1979 y 1982 fue presidente de UCD en Canarias, y miembro del Consejo Político Nacional del partido.

También, en 1977 cesó en sus puestos políticos de responsabilidad en el archipiélago canario al ser nombrado asesor del entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, sobre temas de Canarias.

Dimitió de este puesto poco tiempo antes de las elecciones del 1 de marzo de 1979 en las que encabezó la candidatura de UCD por Las Palmas, y en las que resultó elegido diputado.

Durante esa Legislatura fue miembro de las Comisiones de Comercio y Turismo y de Interior. El 7 de noviembre de 1980 fue designado presidente de Aviaco.

Poco antes de finalizar esa Legislatura, por las elecciones generales anticipadas de octubre de 1982, en agosto causó baja en UCD e ingresó en el Centro Democrático y Social (CDS).

Con la llegada del PSOE al poder dejó la presidencia de Aviaco, donde le sustituyó Carlos Espinosa de los Monteros.

En las primeras elecciones autonómicas al Parlamento canario, celebradas el 8 de mayo de 1983, resultó elegido diputado por el CDS en la circunscripción de Gran Canaria.

El 22 de junio de 1986 fue nombrado vicepresidente y consejero de Presidencia del Gobierno autonómico de Canarias, presidido por Fernando Fernández Martín.

Dentro de la estructura política del CDS, y después de no conseguir entrar a formar parte del Comité Nacional del partido en el Congreso Constituyente de octubre de 1982, fue elegido miembro del Comité Nacional del CDS en el II Congreso, celebrado en Barcelona en septiembre de 1986, al ocupar la vacante dejada a última hora por Guadalupe Ruiz-Giménez.

En las segundas elecciones autonómicas canarias, celebradas en junio de 1987, fue reelegido diputado autonómico por igual partido y circunscripción. En julio de 1987 varias fuerzas políticas de centroderecha llegaron a un acuerdo por el que Olarte continuó como vicepresidente del Ejecutivo canario.

El 27 de diciembre de 1988 resultó elegido presidente del Consejo de Gobierno canario debido a un pacto entre el CDS, AP, las Agrupaciones Independientes de Canarias y los Independientes Herreños, sustituyendo en el cargo a su compañero de partido Fernando Fernández, quien había sido derrotado en una cuestión de confianza.

Los primeros meses del cargo estuvieron marcados por la hostilidad entre el Gobierno autónomo y el Central, a causa de la demora del segundo en establecer los mecanismos compensatorios a los cabildos en relación con el desarme arancelario.

Presidente provincial en Las Palmas del CDS, en el III Congreso nacional del CDS, celebrado en febrero de 1990 en la localidad malagueña de Benalmádena, fue reelegido miembro del Comité Nacional del partido.

Días antes de las elecciones autonómicas, en mayo de 1991, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias archivaba el caso Puerto Morena, en el que se vio involucrado por la denuncia realizada por un diputado regional de Izquierda Canaria Unida (ICU), en septiembre de 1990, y en la que se le acusaba junto al consejero de Economía, Luis Hernández, de presunto fraude a la Hacienda canaria en la venta de unos terrenos de los que eran accionistas en la isla de Fuerteventura.

Encabezó la candidatura del CDS a la reelección a la presidencia del Gobierno canario en los comicios autonómicos del 26 de mayo de 1991, obtuvo el acta de diputado, si bien su partido perdió 6 escaños respecto a las elecciones anteriores.

Al frente de CC

El 10 de julio de ese año fue investido nuevo presidente canario el socialista Jerónimo Saavedra, quién tomó posesión el día 15 de ese mes.

En el V Congreso de los centristas canarios, el 26 de enero de 1992, fue elegido su presidente y la formación antepuso a sus siglas CDS las de Centro Democrático Canario (CDC-CDS), con lo que daban un carácter nacionalista al partido.

Meses después, en junio de ese año encabezó la escisión de un grupo de militantes centrista durante la celebración de un Congreso Extraordinario del CDC-CDS, quienes transformaron la formación en el nuevo partido Centro Canario (CC).

Como estas siglas estaban ya registradas, en junio de 1992 añadieron Independiente al nombre (Centro Canario Independiente -CCI).

Poco antes de las elecciones generales del 6 de junio de 1993, se constituyó Coalición Canaria (CC), formada por 4 partidos, en ellos del CCI, y una federación de siete partidos.

Por CC encabezó Olarte la candidatura por Las Palmas al Congreso de los Diputados. Obtuvo el escaño, por lo que el 23 de junio de 1993, renunció a su acta de diputado autonómico.

En esa V Legislatura, CC tuvo cinco senadores y cuatro diputados. En el Congreso de los Diputados contaron con la adhesión del regionalista aragonés José María Mur para poder formar el Grupo Coalición Canaria, del que fue su portavoz.

El voto de CC fue contrario en la sesión de investidura de Felipe González como presidente del nuevo Gobierno. A continuación, su partido volvió a cambiar el nombre por el de Centro Canario Nacionalista (CCN).

Después de rechazar, en enero de 1995, la propuesta lanzada por Aznar de la convocatoria de una moción de censura para convocar elecciones generales, en febrero en su intervención en el debate sobre el estado de la nación rechazó la actuación del Gobierno por su pérdida de autoridad moral, confianza y credibilidad.

En representación de su partido, el CCN, en abril de 1995 fue designado «embajador» para América latina de la Internacional Liberal Progresista (ILP), hasta que en el Congreso de 1996 el partido del archipiélago se integrara formalmente en esta.

Encabezó la candidatura de CC por Gran Canaria en las elecciones autonómicas del 28 de mayo de 1995, donde consiguió el acta. Renunció al escaño en el Congreso de los Diputados el 30 de junio, tras haber intervenido un día antes en el pleno del Congreso sobre las escuchas del Cesid. Su vacante la ocupó Paula Monzón.

Ese mismo mes, su formación había pactado con el PSOE, si bien rompieron el acuerdo por incumplimiento y pactaron con el PP para la gobernabilidad en las islas.

Una vez tomó posesión como diputado canario, a mediados de julio de 1995, fue nombrado vicepresidente del Gobierno regional canario, presidido por Manuel Hermoso.

Además de los cargos ya reseñados, Olarte fue vicepresidente del consejo de administración de SODICAN y presidente de la Caja Insular de Gran Canaria.

Durante su militancia en UCD se definió políticamente como «socialdemócrata. Regionalista, no sólo doctrinal, como resultado del análisis histórico, sino también por imperativo de la presente realidad española».

Fue autor de varias publicaciones de Derecho Penal. El 6 de mayo de 1991 leyó su discurso de ingreso como académico de número en la Academia de Legislación y Jurisprudencia de Las Palmas.

Estuvo en posesión, entre otras, de la Gran Cruz del Mérito Militar, la Encomienda con placa de Alfonso X el Sabio, y la Orden de Francisco Miranda, de Venezuela.

El 19 de abril de 1995 fue nombrado colegiado de honor del Colegio Nacional de Secretarios Judiciales, cuerpo en el que estuvo en excedencia por su labor en favor de la Administración de Justicia desde la Comisión de Justicia del Congreso.

Lorenzo Olarte se casó con María Lecuona Ribot, con quien tuvo ocho hijos.

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