Tejeda, en Gran Canaria.

5 municipios canarios con mucha magia

Canarias atesora verdaderas joyas en todas sus islas, con una variedad de contrastes única. Mar y montaña, costa y cumbre, historia y arte. Recorremos cinco municipios mágicos de las islas.

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

1. Tejeda, la magia de la cumbre en Gran Canaria

Ubicado entre grandes barrancos, está rodeado entre el Parque del Nublo y el Roque Bentayga. Su entorno natural nos invita a recorrer los bosques de pinos canarios y su gran colonia de almendros. Actualmente, pertenece a la Asociación de Pueblos más bonitos de España. Tejeda es de obligada visita para quienes deseen descubrir el rico patrimonio arqueológico de la isla. Allí podremos encontrar vestigios arqueológicos tales como cuevas de enterramientos, grabados, pinturas y casas. Una de las visitas recomendadas es a La Cruz de Tejeda, que ofrece una de las más relajantes vistas de la Isla.

2. Garachico, el pequeño pueblo costero de Tenerife

Garachico es mar, es arte, historia y mucha magia. Es hoy uno de los núcleos históricos más importantes de Canarias. El rico patrimonio histórico-artístico heredado del pasado y el especial cuidado que se ha tenido en su conservación, le valieron la concesión, en 1980, de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. El respeto a ese legado ha hecho posible que Garachico se presente en la actualidad como una valiosa muestra del arte en Canarias, particularmente del urbanismo y de la arquitectura tradicional del archipiélago. Por ello, la trama urbana de la capital municipal fue declarada por el Gobierno Canario, en febrero de 1994, Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.

3. Teguise, esplendor e historia en Lanzarote

La villa de Teguise ha sido noble y señorial a lo largo de su rico pasado, primero con la dinastía Bethencourt y posteriormente con los Herrera, periodos ambos en los que Teguise conoció momentos de máximo esplendor. Declarada conjunto arquitectónico-histórico- artístico, se trata de una de las villas más antiguas y que han escrito una de las páginas más célebres de la historia de Lanzarote. Pasear hoy en día por las calles empedradas de su casco histórico resulta agradable y acogedor. La villa de Teguise fue la antigua capital de Lanzarote desde la primera mitad del S. XV hasta las segunda mitad del S. XIX (año 1852), cuando perdió prácticamente todas las parcelas de poder en detrimento de la nueva capital, Arrecife. Fue el primer asentamiento civil y urbano más importante de Canarias.

4. Betancuria, la cara más desconocida de Fuerteventura

La villa de Betancuria fue fundada en el siglo XV, por Jean de Betencourt, el conquistador de la isla, y fué hasta el año 1834 la capital administrativa de la isla.Está situada en el valle del Macizo de Betancuria (Parque Rural), y es una de las zonas menos desérticas de la isla, ya que la escorrentía de estos montes convergen hacia el valle.Betancuria es el municipio menos poblado de Fuerteventura (apenas 800 habitantes), y no cuenta con infraestructuras turísticas ni playas de interés, pero es la localidad de mayor interés histórico artístico de la isla. Entre estos puntos de interés destaca la Iglesia de Santa María, del siglo XV, y que fue arrasada por los piratas en el siglo XVI y se reconstruyó en el siglo XVII, y en su interior se pueden ver diversas obras de arte sacro.

5. Agulo, el bombón de La Gomera

En el norte de La Gomera y a poco más de media hora en coche de la capital se encuentra un pueblo que por su belleza ha sido bautizado como «el bombón de La Gomera». Se trata de Agulo, un inmenso mirador teñido por el verde de sus cultivos sobre el océano Atlántico, un encantador pueblo cuidado con mimo y esmero, de calles empedradas y casitas de cuento bien remozadas y restauradas. Un rincón rural lleno de encanto que dejará un delicioso sabor de boca. Lo ideal es aparcar el coche y dejarse llevar por la belleza de su casco urbano usando como guía los paneles informativos –bien señalizados– que van desgranando las peculiaridades de Agulo. Sorprende la hermosa iglesia de San Marcos con sus blancas cúpulas, en contraste con el tono rojizo de las tejas de las casas. Las vistas de Tenerife y de su imponente volcán Teide son un valor añadido de este pueblo por cuyos poros transpira la esencia de La Gomera.