Tinache 32, problema en Titerroy

Los vecinos dicen estar atemorizados por los inquilinos que han ocupado la vivienda, que sirve de fumadero de droga y residencia de personas relacionadas con la toxicomanía

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

En Arrecife son relativamente frecuentes los inmuebles abandonados. Algunas de ellas, y no es de ahora, sirven como morada de personas vinculadas con la venta y consumo de drogas, en unas condiciones sanitarias paupérrimas. Y pasa en el centro y también en los barrios.

En el caso particular de Titerroy, los residentes de esta populosa barriada lamentan especialmente la situación que se padece en el 32 de la calle Tinache, donde hace meses que moran «8 o 10 personas conflictivas», denuncia Ismael Montero, presidente de asociación de vecinos del barrio. Para poner remedio, el pasado fin de semana mantuvieron un encuentro con el comisario de la Policía Nacional, José Luis Galdón, y con representantes del Ayuntamiento, tanto del gobierno, como de la oposición capitalina, para exponer su visión sobre la inseguridad que padecen.

Habitualmente, «los okupas corren por las azoteas de los vecinos y les roban luz y agua», mediante enganches ilegales y accediendo a los bidones. Además, suele ser habitual que se den disputas entre ellos, provocando «gran escándalo», cuando no atemorizando incluso a la vecindad, «pues suelen ser conflictivos», en versión del presidente vecinal.

El representante policial se comprometió en la reunión a ver cómo van los expedientes en sede judicial tramitados por los vecinos, para actuar en consecuencia. Y desde el Consistorio se valoró la posibilidad de proceder al tapiado de la vivienda, atendiendo a precedentes. En este segundo caso, no obstante, se estaría a expensas de que haya acuerdo con la propiedad, así como de lograr que el inmueble quede vacío. Sirva comentar a este segundo respecto que hace semanas no fue posible tapiar una vivienda que sirve como fumadero de drogas en la calle Democracia, en pleno centro de la ciudad, por haber inquilinos en el momento en que se personó el personal municipal en el lugar, según testigos presenciales.

Cuando las viviendas son tapiadas, los toxicómanos que suelen morar en ellas suelen buscar nuevas casas en estado de abandono. Lleva aconteciendo desde hace años. Cuando el Arrecife Gran Hotel estuvo en ruinas se llegaron a concentrar más de 100 personas en su interior; y al ser cerrado el edificio, se movieron a otros puntos de la ciudad.