En La Porra y Carlos Sáenz Infante hay vehículos que llevan meses abandonados. En algunos duerme gente. / CARRASCO

La chatarra abunda en Arrecife

La presencia de automóviles fuera de uso desde hace semanas o meses se ha convertido en una estampa habitual en muchas calles capitalinas, en todos los barrios.

JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ Arrecife

Durante 2019 se retiraron de las calles de la capital 314 vehículos en estado de ruina y se dejaron en trámite 88 expedientes para su ejecución muy a corto plazo. No todos fueron desguazados.

Arrecife dispone a priori de un parque móvil compuesto por más de 47.000 vehículos. ciclomotores al margen, que suponen algo más del 5% de todas las unidades calibradas a nivel provincial, atendiendo a cuentas de la Dirección General de Tráfico (DGT). De esta alta suma se da la circunstancia de que muchos hace una década o más desde que se procediera a su primera matriculación, circunstancia que en parte explica que sea notable la presencia de automóviles abandonados. Y pasa en cualquier barrio de la ciudad.

A nivel local ya constaba a comienzos de año que en estado de abandono podrían ser cientos de unidades las abandonadas. Y eso que se retiraron más de 300 unidades a lo largo de 2019, según cuentas dadas a conocer en enero por el Consistorio que preside Ástrid Pérez La cifra incluso es probable que esté ya muy por encima de del millar de unidades, en buena modo por la incidencia que el covid-19 ha tenido sobre la operativa cotidiana de la Policía Local. Desde finales de marzo no operan las unidades específicas, incluida la dedicada al control de los vehículos abandonados, de manera que las actuaciones para forzar los desguaces han quedado a expensas de prestaciones puntuales de los agentes.

Y cabe concretar que constan avisos en los últimos meses, exponiéndose los afectados a sanciones de enjundia. Por carecer de seguro, por más que el vehículo haga semanas que no circula, la sanción puede elevarse a 1.200 euros. Y por atentar contra el medio, la multa es de 600 euros, según la información facilitada por fuentes consistoriales. Estos avisos, no obstante, no están sirviendo para en última instancia permitir la retirada de las unidades que afean la ciudad y que, además, para fastidio de muchos, ocupan espacio en muchas vías donde aparcar no resulta sencillo.

Y ya apenas suele valer la argucia que en tiempos se empleaba por vecinos contrarios a estos vehículos abandonados, cuando no por sus propios titulares, de retirar las placas de matrícula. Desde el Consistorio se está optando por tener pies de plomo en la materia, para evitar con ello demandas indemnizatorias, según las mismas fuentes oficiales consultadas. Incluso con unidades con carteles de advertencia.

En varios puntos hay turismos que en 2018 y 2019 llegaron a lucir elementos para advertir de la necesidad de que el vehículo fuera retirado. Acabando 2020 en su gran mayoría estos coches siguen en el mismo sitio, con los carteles convertidos en vestigio de un papel que en tiempos contuvo un mensaje. Y hay ejemplos junto a los Cuarteles o en la céntrica calle La Porra, donde incluso duermen pesonas sin recursos.

En contra, asimismo, la poca demanda de elementos en los negocios dedicados al desguace. El aparcamiento de la Cooperativa del Taxi puede dar fe de ello.