Material recogido esta semana, fruto de la retirada de andamios en el exterior de la fortaleza. / CARRASCO

El Castillo de Guanapay reabrirá como Museo de la Piratería antes de fin de año

Culminada la retirada de los andamios que daban seguridad del histórico edificio, resta habilitar un aparcamiento con medidas especiales

JOSÉ R. SÁNCHEZ Teguise

Las labores de rehabilitación del Castillo de Guanapay se encuentran en su tramo final, hasta el punto de que ya se ha iniciado el proceso de retirada de los andamios exteriores que durante meses han servido para proteger la estructura de la fortaleza. El remate de los trabajos se espera que pueda concretarse en este mes de octubre, en cuento cobre forma un aparcamiento de pequeñas dimensiones, con medidas especiales.

Según Eugenio Robayna, concejal de Teguise que ha estado especialmente implicado en la supervisión de los trabajos, se prevé que la reapertura acontezca antes de que finalice 2022, manteniéndose como sede principal del Museo de la Piratería y con nuevos condiciones museísticas. Es probable que desde noviembre puedan ser viables las visitas.

Para que ello sea posible, antes habrá que hacer una supervisión definitiva de las obras ejecutadas, como paso previo a la recepción de los trabajos, que han sido ejecutados por Sustratal, una de las entidades con mayor prestigio en España en materia de rehabilitación de inmuebles de alto valor histórico y patrimonial.

Cerrado durante casi tres años

Cabe recordar que las obras se adjudicaron en 2019 por cerca de 800.000 euros, con ayuda estatal; si bien tiempo después fue necesaria una modificación al alza del presupuesto. Las faenas tuvieron comienzo al inicio de 2020, circunstancia que obligó al cierre del lugar para visitas.

Se ha actuado en muros y paredes del inmueble, mediante el uso de un mortero especial, aplicado tras un parón de meses en las faenas, por discrepancias entre las partes. También se han hecho mejoras a nivel eléctrico.

El Castillo de Guanapay, también de Santa Bárbara, fue construida sobre el viejo volcán que le da nombre, impulsado por Sancho de Herrera. Originalmente consistió en una recoleta torre de planta rectangular. En 1551, el señor de la isla, Agustín Herrera y Rojas, nieto de Sancho de Herrera, decidió convertir la construcción en una modesta fortaleza. El nuevo edificio se levantó con una planta romboidal con robustas murallas de mampostería, con un patio en su interior.

Fue objeto la fortaleza de ampliaciones en 1571 y en 1588, siendo entonces cuando quedó configurado el edificio con la forma que conserva en estas fechas.