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Viticultores recogiendo uva hace pocos meses en un espacio céntrico de La Geria. Carrasco
Las bodegas dejarán de vender vino en abril debido a que la vendimia fue corta

Las bodegas dejarán de vender vino en abril debido a que la vendimia fue corta

Al mercado se prevé que salgan algo menos de 2 millones de botellas. La cosecha de 2023 está a expensas de que llueva en las semanas próximas

José R. Sánchez

San Bartolomé

Domingo, 20 de noviembre 2022, 00:13

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Algunas de las principales bodegas de la isla han empezado esta semana a embotellar vino, a gran escala, aprovechando la fruta recogida en el verano. En muchos casos, la demanda es tal, que apenas duran horas las botellas en las instalaciones industriales, hasta el punto de que en general hay conciencia de que como mucho habrá vino a la venta hasta abril.

Entrado mayo, salvo un sorprendente por ahora giro de 180 grados, muy probablemente apenas habrá producción de Lanzarote a la venta; lo reconoce Nereida Pérez, gerente del Consejo Regulador de Denominación de Origen de Vinos de Lanzarote. Y eso a pesar de que la última vendimia resultó relativamente notable con casi 2 millones de kilos de uva, con lo que muy presumiblemente se podrá llegar «a 2 millones de botellas con contraetiquetas del Consejo», entre envases de 750 mililitros y las menos comunes botellas de medio litro.

En especial, la demanda afecta a los blancos, pese a ser el que más abunda, un año más.

La escasez también se explica por la ausencia de excedentes de la pasada década, a causa de que la mayor parte se colocó en 2019 y 2020; terminando las bodegas de dar salida a lo que se guardaba de más en pleno periodo de vigencia de la pandemia, a pesar de que la economía experimentó un retroceso importante.

En varias de las principales referencias, en consecuencia, se están valorando medidas en relación con el personal. Hay bodegas que ya están trasladando estos días a sus empleados la posibilidad de poner en práctica un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Al menos para un par de meses de la primavera y con posibilidad de que incluso se extienda a parte del periodo estival, en función de cómo evolucione la vendimia a recoger dentro de nueve meses.

Parras en buen estado

Por de pronto, para confiar en que la cosecha de 2023 sea relevante, a favor juegan las precipitaciones de septiembre, según expertos del Consejo Regulador, pues el agua caída de modo muy notable ha permitido a las vides tomar reservas. Y de modo muy notable, hasta el punto de que ya se da por seguro que las parras no sufrirán stress hídrico en marzo, en cuanto caigan algunas nuevas precipitaciones durante este tramo definitivo de 2022.

Queda la duda de saber cómo serán las brotaciones. Hasta comienzos de primavera no se podrá tomar conciencia de cómo de buena podrá ser la vendimia próxima. Vista la actual situación, los bodegueros creen que para cubrir demanda serán precisos un mínimo de 2,5 a 3 millones de kilos de buena fruta.

Como curiosidad, el hecho de haberse pagado a 3 euros el kilo de uva de modo habitual está teniendo repercusión en el precio de la botella de vino lanzaroteño. El envase de tres cuartos de litro está teniendo un precio de salida en muchas industrias de entre 9 y 11 euros. En muchos comercios, cuando se encuentra alguna botella, ésta se vende por encima de los 15 euros. Y en restauración es común que pase de 20 euros. Con todo, la oferta apenas alcanza.

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