Efectivos del Ejército de Tierra se afanan en retirar la ceniza de una casa de Las Manchas el pasado miércoles. / GERARDO OJEDA/ COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

El Pevolca teme que las escorrentías afecten a La Laguna y la zona de costa

La colada forma un muro que desviará el agua hacia el barrio semidestruido por la lava. El frente que sepultó el cementerio se detiene y solo llega aporte a las fajanas

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

Los gestores de la emergencia volcánica de La Palma están atentos a la evolución de las escorrentías de agua y ceniza cuya enorme fuerza de arrastre podría causar daños en los barrios ubicados en el litoral del Valle de Aridane, según reconoció ayer el director técnico del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende.

Además, los responsables de gestionar los riesgos de la erupción anunciaron que se han puesto manos a la obra para estudiar las intervenciones hidrológicas que se deberían realizar en la red de drenaje de La Laguna, afectada por el gran volumen de coladas que ha modificado la topografía de la zona. «Hay una estructura -un muro de lava- que impide que el agua siga por los cauces anteriores y generará un problema en La Laguna si tenemos precipitaciones fuertes o muy fuertes», señaló Morcuende en la rueda de prensa diaria sobre la evolución de la erupción.

En el análisis hidrográfico de la zona que tiene como objetivo minimizar el riesgo de inundación participan el Colegio de Ingenieros de Caminos, el Instituto Geográfico Nacional, el Instituto Geológico y Minero de España y el Cabildo de La Palma, precisó Morcuende que volvió a pedir a la población que evite el tránsito por vaguadas y bajo laderas inestables.

La capacidad destructiva de la combinación de la lluvia y la ceniza centraba ayer la preopación del Pevolca, que informó de que la nueva colada surgida en la zona sur del cono volcánico se detuvo ayer tras engullir el cementerio de Las Manchas, parte de la planta fotovoltaica y algunas casas de la urbanización Corazoncillo.

No obstante, Morcuende expresó su alivio ante el hecho de que la colada, en su último tramo, se haya unido a la número 11 para avanzar por terreno ya hollado por la lava.

Además, según explicó la portavoz del comité científico en el Pevolca, María José Blanco, el nuevo centro emisor que originó esta colada cesó de emitir lava ayer. Este foco eruptivo, aparecido el jueves a unos 600 metros al sur del cráter principal, se trata de una nueva fisura que conecta tres fuentes de emisión de lava y que ayer no presentaba actividad visible, indicó Blanco.

El material lávico emitido por el volcán está llegando a las coladas que discurren entre la montaña de Todoque y la de La Laguna, que alimentan a la última fajana, situada más al norte; además de a la colada 9, que nutre la isla baja que crece sobre la playa de Los Guirres. Este delta, ubicado más al sur, ya ocupa 48 hectáreas, mientras que el surgido esta semana ha ganado 5,05 hectáreas al mar, indicó Morcuende.

En cuanto a la operatividad aérea, por sexto día consecutivo, se suspendieron ayer todos vuelos en el aeropuerto de La Palma que, a tenor de la predicción meteorológica, podría recuperar la actividad hoy, ya que la nube de ceniza se moverá hacia el oeste propiciando un escenario favorable para la navegación aérea. No obstante, Binter ha suspendido los vuelos con la isla previstos hasta las 13.00 horas de hoy.

En cuanto a la sismicidad, la directora del Instituto Geográfico Nacional en Canarias señaló que entre el jueves y el viernes se registraron pocos temblores con hipocentro a alrededor de 12 kilómetros, y la sismicidad profunda, a más de 20 kilómetros bajo tierra, sigue disminuyendo en número y frecuencia respecto a la de días anteriores.

Este viernes, hasta las 20.00 horas, el IGN había localizado 35 terremotos, una cifra muy lejana de los 325 seísmos registrados el 17 de noviembre.

Ayer, la calidad del aire dio un respiro a los gestores de la emergencia porque se registraron valores buenos o razonablemente buenos en toda la isla, tanto en relación a la concentración de partículas menores de diez micras como a la dióxido de azufre.

viviendas han sido devoradas por la lava desde el inicio de la erupción. Entre el jueves y el viernes, la cifra de casas destruidas creció en 17. Las coladas cubren 1.092 hectáreas y tienen un ancho de 3.350 metros.