Casa sepultada por la ceniza. / I Love The World

Drones para combatir la incertidumbre

Las imágenes del volcán captadas por I Love The World han dado la vuelta al mundo. La empresa está sacando fotos a petición de quienes desean ver qué ha sido de sus casas

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

La productora audiovisual tinerfeña I Love The World está especializada en captar la belleza de la naturaleza. Eso buscaba en La Palma pero, sobre todo, encontró dolor. Ahora, lo intentan mitigar como saben: haciendo volar su dron y tomando imágenes a petición de la ciudadanía que desea salir de la incertidumbre y comprobar si sus propiedades aún resisten o han sido borradas por la fuerza telúrica.

«Cuando estalló el volcán, nos pareció un premio después de estar tantos años dedicados a retratar la naturaleza y, encima, en casa. Vinimos emocionados y con tecnología punta para hacer realidad virtual, imágenes aéreas y fotografías en 360 grados, cederlas a los medios y acopiar material para nosotros. Cuando llegamos aquí, vimos que esto es la guerra», cuenta el empresario y fotógrafo Alfonso Escalero.

Los cuatro profesionales de I Love The World quedaron tan consternados que abandonaron la tarea. « No pudimos con el shock de ver la belleza y la destrucción. La naturaleza está pariendo un hijo con muchísima sangre», confiesa Escalero.

Pero la notoriedad mundial que alcanzó una de sus fotos, en la que aparecía una casa indemne rodeada por la lava, los obligó a volver a la isla. «El cerebro busca una esperanza», dice sobre el éxito de esa imagen que fue portada en The New York Times y The Washington Post. Pero esta proyección no satisfizo al equipo de la productora. « No podíamos celebrar un éxito que no se debía al mérito propio sino al dolor ajeno. Era como ganar una carrera porque el corredor de delante se había caído», confiesa Escalero. La desgracia ayudó a divulgar el trabajo de la empresa que fue reconocida ampliamente. «Empezaron a destacar la calidad de las imágenes. Estábamos en nuestra zona de confort. Lo que no podíamos esperar es que, de pronto, la tecnología de la realidad virtual fuera reclamada para ver cómo estaban las casas y fincas», dice sobre las fotos de 360 grados tomadas con un dron para tener un visión global de la erupción. « Los vecinos encontraban sus casas en esas imágenes. Hay una demanda terrible de saber qué ha pasado con ellas. Los sacaron de sus casas y no saben nada de ellas», dice.

De forma espontánea, la empresa puso uno de sus drones al servicio de los afectados. « Nos mandan las localizaciones de sus casas, con la latitud y la longitud, las volcamos en Google Earth y después, en función de la autorización que nos den desde el puente de mando, estudiamos un plan de vuelo para poder cubrir al menos una parte de sus peticiones», comenta Escalero. Finalmente, las imágenes se cuelgan en la página de Facebook de la empresa. « Algunas casas no existen ya. Es doloroso tener que decirlo, pero, sin embargo, nos responden: 'gracias, por lo menos ahora podremos descansar'», relata el fotógrafo que no sabe cuánto podrá aguantar en esta tarea. «Estamos agotados. No estamos preparados ni emocional ni económicamente para este encargo», resalta el portavoz de la productora que desea que una entidad pública o privada tome el relevo. « Hemos dado pistas de cómo dar información para cuidarlos. Queremos irnos corriendo, pero no podemos dejarlos», reconoce el fotógrafo abrumado por la cantidad de peticiones pendientes. «Los afectados están muy desinformados. No es una crítica. Esto nos ha venido grande a todos», sentencia Escalero que ha vivido momentos muy duros. «De repente, alguien te llama y te cuenta que su abuelo quiere ver su casa antes de morirse. Te echas a llorar. No somos reporteros de guerra, somos especialistas en la naturaleza», subraya.