Una investigadora del equipo de Involcan instala una estación para la recogida y control de la caída de ceniza. / INVOLCAN

El Cabildo tinerfeño ofrece la gestión de Involcan al Gobierno canario

La administración insular sostiene en solitario este centro de investigación que se ocupa de estudiar y vigilar la actividad volcánica en Canarias

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El Cabildo de Tenerife ha patrocinado en solitario, y desde su nacimiento en 2010, el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), una empresa pública que, desde entonces, se han encargado de la vigilancia volcánica de las islas, así como de emprender investigaciones en este campo de la geología en el archipiélago, además de promover planes de emergencia por riesgo volcánico.

Este jueves, el pleno del Cabildo de Tenerife aprobó instar al Gobierno de Canarias para que asuma la gestión de este centro de investigación que ha demostrado, en la práctica, su ámbito regional. «Acordamos poner Involcan a disposición de la comunidad autónoma y que el organismo pudiera ser gestionado por del Gobierno de Canarias con la participación de todos los cabildos. La verdad es que no nos gustaría renunciar a él. Hemos apostado mucho por Involcan, pero sería bueno tener un organismo de ámbito regional y participado por todos los cabildos», comentaba ayer Pedro Martín, presidente del Cabildo tinerfeño.

«Involcan depende al cien por cien del Cabildo de Tenerife. Llevamos más de una década con él. Solemos hacer una aportación anual de entre 1,5 y 2 millones de euros», comenta Martín sobre este centro de estudios que investiga la actividad volcánica de Tenerife y de otras islas, principalmente de La Palma, El Hierro y Lanzarote.

De hecho, Involcan está desarrollando un importante papel en el seguimiento y monitorización del nuevo volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, a donde se ha desplazado un importante equipo que se ocupa, principalmente, de estudiar los aspectos geoquímicos del proceso eruptivo, con el análisis del material y de los gases emitidos por el volcán, además de la vigilancia de la sismicidad y la geodesia, entre otras tareas. «Llevan semanas trabajando en La Palma haciendo el control y el seguimiento sísmico en la isla y, una vez que se produjo la erupción, están realizando un trabajo de captación de información y de orientación de las autoridades a través del Pevolca», explica el presidente de la Corporación insular tinerfeña.

« Tenemos 20 científicos trabajando sobre el terreno y fuera de La Palma hay otros tantos. Vinculados directa o indirectamente con Involcan hay 58 personas trabajando en el seguimiento del volcán palmero», explica Martín que resalta los trabajos realizados con la colaboración científica de centros de investigación de la Universidad de Palermo (Italia), la University College London y la Bristol University (Reino Unido). «Mantienen muchas líneas de colaboración con universidades extranjeras e investigadores de Italia, Japón o Reino Unido con los que intercambian datos e información para hacer un seguimiento permanente del proceso eruptivo», destaca Martín, quien califica el nivel del trabajo investigador que realiza Involcan de «altísimo» y le atribuye, entre otras cosas, haber permitido al Cabildo tinerfeño dotarse de un plan insular de riesgo volcánico, elaborado en 2020 y presentado el pasado verano. «El plan define cómo actuar e intervenir y cómo aislar determinadas zonas. En todo este proceso de estudio de los riesgos volcánicos, el trabajo Involcan ha sido fundamental», resalta Martín.

El presidente del Cabildo atribuye la creación de este instituto a la necesidad de contar con un organismo público que investigara e hiciera un seguimiento de la actividad volcánica en Canarias. «Ante la posibilidad de que ese órgano se creara en Madrid, el Cabildo dio un paso adelante y creó el instituto», aclara.

La aparición de Involcan fue torpedeada en su día por los responsables del Instituto Geológico Nacional (IGN), encargado por decreto de la vigilancia volcánica en España. Ahora, diez años después, científicos de ambos institutos trabajan codo con codo en el seno del Pevolca, que gestiona la crisis volcánica de La Palma. .