La Graciosa, El Hierro y La Gomera viven con satisfacción e inquietud ser referencias

En Caleta de Sebo se tiene presente el vínculo con Lanzarote, por lo que se prevé actuar con cautela para así seguir la Octava Isla inédita de contagios. Corujo felicita a los gracioseros por sus esfuerzos para quedarse al margen del Covid-19

EFE / J. R. S. / ARRECIFE

En La Graciosa, El Hierro y La Gomera la satisfacción ayer por estar en los puestos de salida de la desescalada convivió con cierta inquietud y preocupación. Por un lado, sus habitantes aplauden que les permitan empezar a recuperar sus vidas y que se reactive la economía, mientras que los empresarios, hosteleros y comerciantes tienen muchas dudas sobre los protocolos a seguir y recuerdan que la falta de turistas hará que se mantenga inactivo el sector.

Asimismo, en las islas canarias escogidas como punta de lanza del plan se apela a la responsabilidad en el cumplimiento de las normas que se establezcan para la desescalada. En el caso particular de La Graciosa, uno de los pocos territorios que no ha sufrido ningún contagio, no son pocos los vecinos que quieren saber qué controles sanitarios se aplicarán cuando se reabra su única conexión con el exterior, la línea marítima con Lanzarote. En el Ayuntamiento de Teguise, la concejala que vela por los intereses de la Octava Isla, Alicia Páez, aseguró ayer que sus convecinos están «contentos» por ser pioneros en la aplicación del plan de transición, pero también afrontan esa fase «preocupados» por cómo se llevará a cabo la apertura del puerto de Caleta de Sebo.

Por su parte, Miguel Páez, portavoz del movimiento ciudadano que consiguió que el Estatuto de Canarias reconociera a La Graciosa como la Octava Isla, coincidió ayer en aseverar que los vecinos «reciben la noticia con bastante responsabilidad, por ser los primeros», dijo. «Debemos actuar con cautela, porque, aunque aquí no tenemos ningún caso, estamos conectados con Lanzarote, y eso significa que hay una posible vía de entrada», insistió este animador cultural.

Cabe añadir que la presidenta del Cabildo de Lanzarote, María Dolores Corujo, mostró ayer su satisfacción por el hecho de que La Graciosa sea territorio de referencia. «Cada vez estamos más cerca de la vuelta a la nueva normalidad. Sabemos que muchas cosas no serán como antes y que tendremos que variar algunos hábitos pero poco a poco vamos superando la emergencia», dijo Corujo, quien precisó que cada una de las fases deberá abordarse con la mayor precaución para evitar nuevos brotes que pondrían en riesgo al sistema de salud público. Y apuntó la presidenta al respecto que «nuestros sanitarios han hecho lo imposible para llegar hasta aquí y están exhaustos. Ahora nos toca a nosotros, comenzando por La Graciosa, mantener un alto nivel de responsabilidad para no poner en riesgo lo que se ha conseguido». Corujo resaltó el rol de La Graciosa con «satisfacción, por este pequeño gran paso que supone pasar a la fase I de la desescalada».