Chapa metálica y de color rojo colocada sobre una de las torretas del yacimiento. / C7

La empresa noruega pide disculpas por haber usado un yacimiento como meta de una prueba

Un grupo de aficionados a la arqueología denunció la agresión en redes sociales y dio parte al Cabildo y al Seprona. Señalaban a una empresa noruega que organizó una prueba de trail en Mogán. La entidad alega que no sabía que era un enclave arqueológico y retirará los elementos que dejó en las estructuras de lajas

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Mogán

La empresa noruega que usó un yacimiento arqueológico del sur de Gran Canaria como meta de una prueba deportiva ha pedido disculpas. Lo ha hecho a través de una publicación de esa misma nacionalidad radicada en Arguineguín, Canariavisen, que habló con uno de sus portavoces. La entidad, se especifica en la web de este medio escandinavo, es Risa AS y es una de las empresas de construcción más grandes de Noruega, con alrededor de 550 empleados.

El gerente de operaciones viales de Risa AS, Erlend Aksnes, en declaraciones a Canariavisen, explica que la empresa desconocía que la actividad que desarrollaron «podría ser ilegal». Apunta que la familia Risa, propietaria de Risa AS, tiene un apartamento en la zona desde 2015 y que organiza tours por la isla desde hace muchos años. Desde la empresa afirman que se encuentran apenados por lo sucedido y avanzan que eliminarán tanto los letreros como los libros.

«Pensábamos que era una especie de mojón»

«Solo podemos confirmar que entre unas piedras colocamos un cartel suelto, porque pensábamos que era una especie de mojón», afirma Aksnes. «Nada está atornillado o remachado; lo eliminaremos lo antes posible». Este portavoz de Risa desconocía que esas torretas conformadas por lajas de piedra son estructuras de uso cultual de los indígenas de la isla.

«No fue nuestra intención lastimar a la población local»

«Es fácil quitarlo y lo haré durante el día; aquí solo podemos decir lo siento, disculparnos y limpiarlo, no fue nuestra intención lastimar a la población local», le dijo Aksnes a Canariavisen.

Este periódico publicó que el grupo de aficionados a la arqueología que dio cuenta de la alteración que había sufrido el yacimiento lo había denunciado tanto al Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo como al Seprona, pero a Risa, al menos por ahora, no le ha llegado ninguna denuncia. «Esperaremos entonces la comunicación de las autoridades», advierte Aksnes.

Este agresión al legado que dejaron los antiguos canarios fue descubierta por un grupo de aficionados a la arqueología en una visita a un enclave ubicado en el sur de la isla, en Mogán. Se dieron cuenta de que una de las llamativas torretas que lo conforman había sido usada como meta para una competición deportiva.

Fue el pasado 26 de noviembre. Al acercarse a los vestigios hallaron una gran chapa roja y de metal con la imagen de marca de una empresa, Risa AS, que había sido colocada en lo alto de una de estas estructuras. «Estaba cogida con remaches a una de las piedras que componen la construcción indígena», denunciaba el portavoz de este grupo, que prefirió no revelar su identidad. Sin embargo, la empresa aclara que no está atornillada ni remachada.

Con un libro de visitas dentro de un táper

En una observación más detenida, este grupo de visitantes se dio cuenta de que los artífices de esta acción habían ocultado en el interior de los muros formados por lascas de piedra un táper con libretas de la misma empresa para que quien quisiese dejase constancia de su paso.

Así estaba sujeta la chapa a una de las piedras de la torreta. / C7

Son como una especie de libro de visitas, porque, de hecho, en una ya había escritos 16 nombres. La publicación allí almacenada tiene el título de #Risatoppen. Además, los promotores de esta actividad colgaron varias fotos en redes sociales en las que un grupo de personas, todas portando camisetas con el logo de la misma empresa, de Risa AS, parecían inmortalizar el momento en que llegaron al final de su particular aventura.

Explicaban las mismas fuentes que tras indagar un poco descubieron que esta actividad, realizada el pasado 19 de noviembre, fue promovida por una empresa constructora noruega que organiza eventos deportivos y que, tras su visita a Gran Canaria, habían decidido organizar una ruta trail de la que dejaron rastro en sus redes sociales y que colgaron en una aplicación para que quedase registrada y pudiese ser repetida por más gente. La empresa ha salido al paso y ha confirmado en la revista noruega Canariasvisen que fueron ellos, pero que actuaron así por desconocimiento.

En algunas de las imágenes que difundieron se observaba cómo algunas de estas personas cambiaban piedras de sitio a su libre albedrío y modificaron y alteraron la estructura del propio yacimiento.