Vista general del nacimiento de Juani. Lo preside una imagen de la Inmaculada. / Arcadio Suárez

Una tradición, y un belén, como legado

Juani Cabrera custodia con mimo el nacimiento de su abuela Carmen. Casi todas las figuras son de Olot

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Agüimes

Hay vidas que dejan una huella casi eterna, como la de Carmen Cabrera Sánchez, una vecina hija de Ingenio, fallecida en 1997 y de profundas convicciones cristianas, que legó en una de sus nietas, Juani, de apellido también Cabrera, una tradición que ella ha cultivado con esmero: la de montar el nacimiento. Desde que era una cría vivió de primera mano esa pasión de su abuela, a la que ella llamó siempre mamá, y ahora la continúa, más de veinte años después de su muerte, con las mismas figuras del belén que Carmen fue comprando poco a poco y que ya tienen 40 años. Porque una de las singularidades del nacimiento que Juani monta cada Navidad en su casa de Agüimes es la extraordinaria calidad de sus figuras, casi todas adquiridas en la meca del belenismo en España, en la ciudad gerundense de Olot. Su abuela fue comprándolas poco a poco, con mucho sacrificio, y luego su nieta le cogió el testigo con más incorporaciones. Es una representación del nacimiento de Jesús en un entorno doméstico, en una habitación de una casa normal, pero que bien podría exponerse en la sala noble de cualquier institución o empresa que participe de esta tradición navideña.

Juani Cabrera recoloca una de las figuras del belén. Son todas de gran calidad, traídas de una de las mecas del belenismo en España, la ciudad gerundense de Olot. / Arcadio suárez

Apunta Juani que su abuela empezó a hacer el belén en El Sequero (Ingenio). «Empezó con figuras de barro cocido, pero el San José y la Virgen los tenía de cartón». Así fue hasta que a finales de los 70 de siglo XX adquirió el Misterio, que sigue conservando su nieta y que es la joya de su nacimiento. Es de la casa Dimosa, como muchas de las que adquirió Carmen, una prestigiosa marca que, sin embargo, ya cerró.

Bajo una Virgen

Luego Juani fue ampliando el belén poco a poco y siguió comprando en Olot. Hay figuras de El Arte Cristiano, que es otra entidad emblemática. De Monbelen, en Córdoba, trajo las fuentes con circuitos de agua con las que dinamiza el nacimiento. Y es que no le falta detalle. Recrea la anunciación a la virgen (la preferida de cuantos lo visitan), la anunciación a los pastores, la purificación, la pérdida de Jesús en el templo o la huida a Egipto. Pero también se esmera en los detalles, como en el calado sobre el que descansa el niño Jesús o el musgo traído del Pirineo catalán que verdea el belén.

Carmen Cabrera, abuela de Juani, delante de su virgen de la Inmaculada. / arcadio suárez

Con todo, no menos protagonista es la Inmaculada que preside la habitación y que también es legado de su abuela, una imagen de madera bajo un baldaquino para cuya vestimenta Juani cuenta con diez conjuntos. Cinco como de diario y cinco para sus fiestas, que le pone, rotativos, cada 8 de diciembre. Son brocados valencianos o telas andaluzas, de cofrade. El que tiene ahora es de los de fiesta. Se lo puso en noviembre y no se lo quitará hasta el 2 de febrero, día de la Candelaria. Entonces le cambiará el vestido y levantará el belén. Como manda la tradición. Hasta el año que viene.