El toro Linasero con su cuidador, Arley Pérez, en la granja de Agüimes en la que vive. / Cober

El toro de raza canaria más selecto se llama Linasero

No llega a los tres años, vive con su madre y sale a romerías y ferias. Semental, es parte de la ganadería de Alejandro González en Agüimes

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El linasero es un pájaro común, ligero, rápido e inquieto. El toro Linasero es todo lo contrario: extraordinario, pesado, lento y tranquilo. Esta buena bestia lleva más de media vida ejerciendo de semental y no tiene ni tres años. Es el primer premio en toros de raza bovina canaria en la última Exposición Insular de Ganado Selecto, el Grand Prix del calendario de ferias.

Linasero vive donde nació, con vistas a las torres de la iglesia del casco de Agüimes. Allí, llegando desde Guayadeque, está la granja en la que sigue creciendo este ejemplar de 1.200 kilos de peso que se traga a diario 40 litros de agua y rumia seis kilos de pienso de afrecho y rollón, de primero, y otros tantos de paja, millo y forraje, de segundo.

Entre canelo y marrón, según le dé el sol sobre el pelaje corto y brillante, Linasero comparte casa con su madre y tiene a su hijo Inocente, aún becerro, en la otra mitad del terreno. Grandullón, asumió la posición en la granja de su padre, también semental, cuando, en la última pandemia humana, falleció de un infarto, y no es hasta 2022 cuando le empiezan a dejar salir de casa.

Linasero, de cuerpo entero. Mide 1,90 metros de alto y 2,50 de largo sin contar el rabo. / Cober

Con 1,90 metros de altura en el lomo de las patas traseras, aún más elevado que en las delanteras, y 2,50 metros de largo sin sumarle el rabo (de más de un metro), al manso y noble Linasero le gusta salir de ferias y romerías los fines de semana.

Todavía huesudo -igualará la altura de su lomo y a partir de ahí se ensanchará-, ha dejado huella ya en las ferias del Cabildo, Ingenio y Tunte. Hoy lunes es probable que amplíe su currículum en la de Carrizal.

Romerías lleva dos, ambas este verano, en Agüimes y Cruce de Arinaga, siempre con Navegante, el otro toro de la granja de Alejandro González, como pareja en el yugo. En las instalaciones de Agüimes no se soportan, sobre todo si hay altuna vaca en celo en las inmediaciones, y una valla impide que se peleen. Suya es la mayor cornada que ha recibido Linasero.

Linasero, al fondo, junto a su madre y a su hijo Inocente, en primer plano, y todavía becerro. / Cober

«Son como niños grandes. Empiezan jugando y acaban picándose», explica Arley Pérez, un cubano criado en Santa Clara, auxiliar de veterinaria, que se vino en 2010 con su familia y cuida a los animales de la granja. Son dos toros, tres vacas, dos becerros y dos terneros.

A Linasero, que su cuidador define como «noble» porque «cualquiera lo coge», lo cepilla cada dos o tres días, primero con una rasqueta y luego con cepillo para arrancarle el pelo muerto, y le da manguerazos de agua, que el toro agradece, cuando aprieta el calor en Agüimes.

El toro canario más selecto de a isla tiene el DNI grapado en la oreja izquierda. El código de barras que incluye almacena todos sus datos personales: raza, fecha de nacimiento y otros. Su número es ES06050214-1853.

El DNI de Linasero, grapado en su oreja izquierda, guarda todos sus datos personales. / Cober

Mezcla de rubias y Jersey

La raza bovina canaria deriva del ganado traído tras la Conquista, del cruzamiento de varias razas peninsulares, sobre todo rubias (gallega, asturiana, leonesa, pirenaica y retinta), pero también de la Jersey introducida por los ingleses en el siglo XIX.

También llamada basta, criolla o del país, su población se concentra en Tenerife y Gran Canaria, aunque existen ejemplares en otras islas del archipiélago.

Además de ayudar a trabajar la tierra y acarrear piedras y otros objetos pesados, protagoniza el tradicional juego del arrastre.