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Etapa posconquista. Espectacular grabado hispano-canario ubicado en el Camino de las Tederas, en Santa Lucía de Tirajana. Según Sosa, estos barcos se pintaban con fines religiosos, como exvotos en la roca. Foto Pedro Sosa
Una tesis 'excava' el arte rupestre de Gran Canaria

Una tesis 'excava' el arte rupestre de Gran Canaria

Arqueología ·

Pedro Sosa elabora el primer catálogo de grabados y pinturas al aire libre y propone, a partir de su estudio, una hipótesis sobre la evolución del poblamiento de la isla

Gaumet Florido

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 14 de abril 2024, 02:00

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Si hay un yacimiento icónico en Gran Canaria ese es el de la Cueva Pintada, en Gáldar. Su enigmática, y hasta un tanto hipnótica, cámara policromada atrae por igual a científicos que a gente de a pie. Quizás tan especial magnetismo ha encandilado tanto que ha dejado en un discreto segundo plano otras muchas, cientos o miles de representaciones que atesora el arte rupestre en la isla redonda.

Pedro Sosa, grado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), las puso en su punto de mira y acaba de compilar el primer catálogo que existe de este tipo de expresiones en la piedra y al aire libre en Gran Canaria, tanto de época indígena como de la posterior a la conquista, que él llama hispano-canaria.

Esta catalogación fue uno de los dos objetivos que se marcó Sosa para su tesis doctoral en la ULPGC, que defendió hace apenas dos semanas y que mereció una nota de sobresaliente cum laude. El ya nuevo doctor en Historia por la ULPGC, que es, además, máster en Arqueología y Patrimonio por la Universidad Autónoma de Madrid, condensó en 45 minutos el trabajo de 8 años, casi 2.600 páginas y 6 tomos, una investigación cargada de hallazgos y novedades que está llamada a jugar un papel sustancial para el conocimiento de la historia y, particularmente, de la arqueología grancanaria.

Pedro Sosa, el día de la lectura de su tesis doctoral.
Pedro Sosa, el día de la lectura de su tesis doctoral. C7

  • 120 yacimientos de arte rupestre, 40 de ellos inéditos Todos están registrados en el catálogo, fruto de años de trabajo de campo. Le ayudaron el grupo de montaña Guayres ArqueoTreking, Jonay García y Moisés Artiles

  • 9 capas Hay paneles en Balos reutilizados a lo largo de los siglos, con grabados indígenas junto a otros del siglo XIX

'Historias en la roca. Documentación integral y estudio del arte rupestre al aire libre de Gran Canaria' cataloga los paneles hallados en 120 yacimientos, 40 de ellos inéditos. El 75% de los registrados se corresponden con la época indígena o prehispánica y en su inmensa mayoría, hasta en un 90%, son grabados en la piedra, expresiones realizadas sobre la misma roca a través de diferentes técnicas, como la presión o la percusión. Las pinturas, hechas mediante el añadido de pigmentos, están bastante menos presentes. La mayoría de las que hay contienen almagre, o lo que es lo mismo, óxido férrico.

Este trabajo no solo registra un patrimonio cultural extremadamente frágil, sino que rellena un vacío que ahora Sosa cree que debe ser accesible para quien quiera usarlo como elemento de consulta. «Pretendo publicarlo 'online', aún no sé dónde, lo estoy barajando, pero entiendo que esta investigación debe estar al alcance de todos, habla de nuestra identidad», subraya.

Un catálogo de 2.000 páginas

Pero es también bastante más que un catálogo, que es lo que consta en 2.000 de las 2.600 páginas. Es, además, una excavación en toda regla del arte rupestre en Gran Canaria que le ha permitido, primero, y gracias a una innovadora metodología, diferenciar qué grafismos son de factura canario-amazigh o indígena y cuáles se corresponden con la época hispano-canaria. «Hasta ahora siempre se habían confundido».

Y segundo, salvada esa dificultad, y a partir de su concienzudo estudio y del contexto en el que se hallan, ha logrado también identificar una secuencia o una evolución dentro del arte rupestre en la isla a lo largo de 1.000 años de ocupación, que le ha servido de base para proponer una explicación histórico-arqueológica de la historia de Gran Canaria y de su progresivo poblamiento, desde los primeros que llegaron a la isla hasta los que sufrieron los embates de los conquistadores.

En la foto superior, panel con grabados de figuras antropomorfas en Balos. Debajo, otro ejemplo de panel pero de la etapa hispano canaria, pues se observan estrellas de cinco puntas y calco de arte rupestre obtenido en Balos. Fotos Pedro Sosa
Imagen principal - En la foto superior, panel con grabados de figuras antropomorfas en Balos. Debajo, otro ejemplo de panel pero de la etapa hispano canaria, pues se observan estrellas de cinco puntas y calco de arte rupestre obtenido en Balos.
Imagen secundaria 1 - En la foto superior, panel con grabados de figuras antropomorfas en Balos. Debajo, otro ejemplo de panel pero de la etapa hispano canaria, pues se observan estrellas de cinco puntas y calco de arte rupestre obtenido en Balos.
Imagen secundaria 2 - En la foto superior, panel con grabados de figuras antropomorfas en Balos. Debajo, otro ejemplo de panel pero de la etapa hispano canaria, pues se observan estrellas de cinco puntas y calco de arte rupestre obtenido en Balos.

En ese orden cronológico, Pedro Sosa sitúa las primeras poblaciones indígenas, las más antiguas, en el sur, en la zona que hoy ocupan los municipios de Mogán y San Bartolomé de Tirajana, por el entorno del macizo de Amurga, entre los siglos I y IV o V, y plantea que con el paso de los siglos fueron subiendo y asentándose por el este, entre los barrancos de Tirajana y El Draguillo, a partir de los siglos VI y VIII, hasta que ya en las centurias más cercanas a la conquista se expandieron por toda Gran Canaria.

De los grabados sin morfología aparente al elemento geométrico

En ese recorrido, y atendiendo al arte rupestre, los prehispánicos pasaron de una primera fase con grabados sin morfología aparente, figuras abstractas, practicadas con incisiones profundas y lineales en la roca, que serían los más antiguos, de los primeros siglos después de Cristo y que, además, tienen un sustrato interinsular, porque aparecen en todo el archipiélago; a una última fase con elementos geométricos, el último estadio de su evolución y que tiene como máximo exponente la cámara policromada de la Cueva Pintada, pero que también puede apreciarse, por ejemplo, en la representación de los triángulos púbicos grabados o pintados, según el caso, en Risco Caído, Morros de Ávila (Agüimes) o la Cueva de los Candiles.

Esa secuencia diacrónica en periodo indígena Pedro Sosa la estructura en cuatro grandes etapas u horizontes rupestres: Conjunto Amurga (Horizonte Rupestre I), Conjunto Agüimes I (Horizonte Rupestre II), Conjunto Agüimes II (Horizonte Rupestre III) y Conjunto Agáldar (Horizonte Rupestre IV).

En ese cambio lento, pero progresivo, a lo largo de los siglos, modifican las técnicas, los motivos y las morfologías, que de ser originalmente mediante incisión y muy abstractas (Conjunto Amurga), mutan primero al piqueteado con inscripciones líbico-bereberes, asociadas a otros elementos exclusivos de Gran Canaria como figuras humanas, soliformes (con forma de sol) y motivos vegetales (Conjunto Agüimes I); y luego acaban introduciendo la abrasión y el raspado, dejan de grabar inscripciones y dan protagonismo a las figuras humanas (Conjunto Agüimes II).

Cambio de concepción

Esta es la etapa en la que Sosa advierte un cambio en la concepción cultural indígena. Aparecen los primeros elementos geométricos vinculados a figuras humanas, que ya no solo se representan en la roca, sino también en barro, como es el caso de los ídolos, muchos de los cuales incluyen en su parte inferior ese triángulo púbico que ya en el último estadio indígena, en el Conjunto Agáldar, cobra entidad propia y prescinde de la figura antropomorfa.

«Los elementos geométricos tienen que ver con el momento culmen de la cultura indígena de Gran Canaria, que no solo aparecen en el arte rupestre, sino también en el arte mueble, como las pintaderas o en la decoración de la cerámica». Ya no hay escritura ni figuras humanas. Y otra característica de esta etapa: «Desaparece el arte rupestre al aire libre y pasa al interior de las cuevas».

En la foto superior, Pedro Sosa en pleno trabajo de campo. Debajo, el yacimiento de Morros de Ávila, en Agüimes, visto con el programa de análisis de imagen DStretch, y al lado, otro calco de un panel de grabados en Balos. Fotos de Pedro Sosa
Imagen principal - En la foto superior, Pedro Sosa en pleno trabajo de campo. Debajo, el yacimiento de Morros de Ávila, en Agüimes, visto con el programa de análisis de imagen DStretch, y al lado, otro calco de un panel de grabados en Balos.
Imagen secundaria 1 - En la foto superior, Pedro Sosa en pleno trabajo de campo. Debajo, el yacimiento de Morros de Ávila, en Agüimes, visto con el programa de análisis de imagen DStretch, y al lado, otro calco de un panel de grabados en Balos.
Imagen secundaria 2 - En la foto superior, Pedro Sosa en pleno trabajo de campo. Debajo, el yacimiento de Morros de Ávila, en Agüimes, visto con el programa de análisis de imagen DStretch, y al lado, otro calco de un panel de grabados en Balos.

La última fase sería la hispano-canaria, que Pedro Sosa contribuye a poner en valor y que se distingue de las anteriores, todas de filiación indígena, fundamentalmente por la técnica que empleaban, que suele ser mediante incisión fina con herramientas de metal o con lascas de piedra; por la morfología de las figuras representadas; o por la tipología de los motivos, que ahora son jinetes, cruces, estrellas de cinco puntas o barcos. A estos últimos, por cierto, Sosa les atribuye un significado religioso. «Eran simplemente exvotos en piedra», explica, lo que le lleva a sostener también que, salvo las inscripciones líbico-bereberes, la mayor parte del arte rupestre en la isla tuvo siempre una funcionalidad religiosa.

Alquerques no indígenas

Otra excepción a esta regla son los alquerques, una especie de dameros o juegos tallados en la piedra que ni eran religiosos ni tampoco eran de factura indígena, como sentencia Sosa. «No son aborígenes, ni por las técnicas, ni por las herramientas; además, aparecen asociados a elementos de la Edad Moderna».

En la foto superior, comparativa entre cómo se ve el panel en una fotografía y cómo se visualiza con el programa DStretch. Debajo, panel con grabados hispano-canarios en el Barranco de Balos. El color de su pátina revela que no es tan antiguo como otros situados en ese mismo yacimiento. Y al lado, cruces de un panel también de la época hispano-canaria visto por medio de microtopografía. Fotos de Pedro Sosa
Imagen principal - En la foto superior, comparativa entre cómo se ve el panel en una fotografía y cómo se visualiza con el programa DStretch. Debajo, panel con grabados hispano-canarios en el Barranco de Balos. El color de su pátina revela que no es tan antiguo como otros situados en ese mismo yacimiento. Y al lado, cruces de un panel también de la época hispano-canaria visto por medio de microtopografía.
Imagen secundaria 1 - En la foto superior, comparativa entre cómo se ve el panel en una fotografía y cómo se visualiza con el programa DStretch. Debajo, panel con grabados hispano-canarios en el Barranco de Balos. El color de su pátina revela que no es tan antiguo como otros situados en ese mismo yacimiento. Y al lado, cruces de un panel también de la época hispano-canaria visto por medio de microtopografía.
Imagen secundaria 2 - En la foto superior, comparativa entre cómo se ve el panel en una fotografía y cómo se visualiza con el programa DStretch. Debajo, panel con grabados hispano-canarios en el Barranco de Balos. El color de su pátina revela que no es tan antiguo como otros situados en ese mismo yacimiento. Y al lado, cruces de un panel también de la época hispano-canaria visto por medio de microtopografía.

La otra gran aportación de esta tesis estriba en su innovadora metodología, siempre con técnicas no invasivas, a través de fotografía y fotogrametría para obtener modelos en 3D, que, además, ha complementado con programas de análisis de imagen, como DStretch y Topography Visualisation Toolbox, combinados con Photoshop, que le han permitido ir más allá de lo que deja ver el ojo humano. Con este mix ha obtenido tanto calcos de pátina como calcos 4D, que son aquellos en los que logra captar la dimensión temporal y representar cada fase cronológica del grabado en un color diferente.

Así ha conseguido desentrañar paneles que contenían grabados superpuestos que correspondían a épocas distintas. En Balos, que para Pedro Sosa es «la meca del arte rupestre, un archivo en la roca con grabados de todas las épocas», halló paneles con hasta 9 capas. Por eso le gusta decir que lo que ha hecho es una excavación arqueológica del arte rupestre. Ha ido descubriendo capas de grafismos para, con ellas, reconstruir su historia y también la de Gran Canaria.

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