Imagen de la fachada del local municipal que varios jóvenes han convertido, de manera ilícita, en un gimnasio. / C7

Vecinos de El Calero, al límite por un gimnasio que okupa un local municipal

Habitantes de la zona llevan años denunciando las molestias ocasionadas por la actividad que se desarrolla en una instalación situada en el paseo Licenciado Diego Romero Tello

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

«He tenido que iniciar un tratamiento en Salud Mental porque por las noches no puedo ni descansar, estoy desesperado», asevera uno de los afectados por las supuestas molestias que la actividad de un gimnasio de El Calero está produciendo a los habitantes de la zona. Este teldense prefiere, por miedo a represalias, guardar el anonimato, pero su paciencia se ha agotado y ha decidido volver a hacer pública la tortura que tanto él como al menos otros 20 vecinos de la calle Paseo Licenciado Romero Tello, vía en la que también se ubica el negocio, sufren casi a diario.

Y recurre a esta vía porque la ordinaria, es decir, la policial, no ha servido de nada hasta ahora. «Agentes de policía han acudido en numerosas ocasiones, pero todo sigue igual, es insoportable», añade uno de los residentes. «A parte de ser un foco de drogas, donde muchos vienen a consumir y sentarse en la esquina, han llegado a pinchar la luz y el agua para el local de manera ilegal», amplía. También desvela que se han producido peleas en las inmediaciones y que durante el confinamiento llegaron a reunirse más de 15 personas dentro de la instalación, incluido menores.

Todo esto ha generado un mal ambiente en los alrededores que está afectando a la calidad de vida de los vecinos. Las discusiones se suceden, el ruido se hace insoportable y a pesar de que el Ayuntamiento está al tanto de la situación, el problema ya va para dos años. Y eso que los afectados han hecho todo lo que está en sus manos para acabar con estas molestias. Sin ir más lejos, entregaron una reclamación en las oficinas municipales adjuntando más de 20 firmas con las que se solicitaba la intervención del Ayuntamiento para poner fin a dicha alteración del orden y la tranquilidad en esa área de El Calero.

Además, los denunciantes recuerdan que el local en el que se ha establecido dicho gimnasio es municipal y que los jóvenes allí instalados los han okupado de manera ilícita. También aseveran que se han hecho con un trozo de terreno situado justo encima de la instalación, el cual han vallado y tienen dentro animales en malas condiciones, así como perros que suponen un peligro para la gente que transita por la zona. «Ambos lugares presentan pésimas condiciones de salubridad y limpieza. Estos espacios se utilizan para hacer fiestas, tomar alcohol y drogas. Todo esto hasta altas horas de la madrugada sin respetar las normativas en cuanto a ruidos, ni ninguna de las normas establecidas para combatir el virus como pueden ser el uso de mascarillas o el distanciamiento social», se recoge en la denuncia presentada en el Consistorio.

«Nos sentimos amenazados y coaccionados, si les pedimos que dejen de molestar lo que recibimos son amenazas de agresiones o avisos de que nos destrozarán el coche», añaden los afectados, que quieren visibilizar un problema que comenzó en 2019 y que, dos años, después, continúa quitándoles el sueño.

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