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Una alcantarilla abierta junto cober

El peligro se instala en el auditorio de Las Remudas

Desde el último incendio, hace ya seis meses, el Ayuntamiento «no ha movido un dedo» para limpiar o cerrar este riesgoso espacio frecuentado por jóvenes

Domingo, 23 de octubre 2022, 00:04

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La basura, los escombros y la desidia política reinan en el auditorio al aire libre de Las Remudas desde hace prácticamente una década. Hace mucho tiempo que algunos vecinos, como Domingo Moreno, presidente de la Asociación Amigos de Las Remudas, viven preocupados por las deplorables y alarmantes condiciones en las que se encuentran las infraestructuras nacidas con fines culturales.

El pasado 30 de abril los vandalistas que suelen frecuentar este espacio provocaron en su interior el enésimo incendio de los últimos tiempos, aunque este, relatan algunos testigos, ha sido uno de los más graves. Así lo avalan también los datos, pues los bomberos tuvieron que emplear hasta 10.500 litros de agua para extinguirlo. «Desde ese día aquí nadie más ha movido un dedo para evitar que este lugar siga siendo un peligro para los chiquillos que pasan las tardes en el rocódromo o en el 'skatepark'», exclama Domingo.

El escenario principal del auditorio ahora mismo es un estercolero: en el suelo se amontonan los trozos de madera calcinada, cachos de techo, cucharillas, platinas, mecheros y mucha más basura que nadie se ha dignado a quitar. Además, el deterioro de los cimientos producido por los múltiples incendios propician que el recinto sea ahora mismo un peligro constante para las residentes, niños y mayores, un detalle que parece no estar controlando el área municipal responsable ya que este espacio se encuentra abierto de par en par las 24 horas del día, los 365 días del año.

En 2011, Mari Carmen Castellano era alcaldesa de la ciudad y Las Remudas vivía un momento de euforia en el que se avistaba, por fin, el crecimiento del barrio tras crearse un proyecto de rehabilitación integral. Este llegaba para dar un importante lavado de imagen gracias a una inversión conjunta de 6 millones de euros en la que aportaron fondos el Ayuntamiento, el Gobierno canario, el Cabildo y el Estado. Este plan se ideó en un primer instante para reformar los 72 bloques del barrio y sus aledaños, pero sobró dinero y se decidió destinar a otros proyectos que mejoraran el enclave en otros aspectos. Una de las propuestas promovidas por los propios vecinos fue el auditorio, que finalmente se logró remodelar con 300.000 euros.

Se reformó y el local cayó en manos de la Asociación El Despertar, entidad que le dio uso con talleres de arte, pero al poco tiempo se produjeron fricciones con el ente municipal y abandonaron el espacio, volviendo a ser gestionado por el Ayuntamiento. El resto ya es historia. Los episodios vandálicos se fueron repitiendo hasta el presente y ahora los vecinos solo esperan que el consistorio realice las gestiones pertinentes antes de que ocurra alguna desgracia más grave.

Y motivos existen para ello, sobre todo en el pequeño jardín que rodea al auditorio, donde Domingo Moreno se ha percatado del grave peligro que existe por culpa de una alcantarilla de cerca de 70 centímetros de diámetro y varios metros de profundidad que se encuentra totalmente abierta. Este se trata del desagüe donde van a parar todas las aguas residuales de la zona. «Alguien pasa por aquí de noche y se cae y nadie se da cuenta», imagina en el peor de los casos el vecino.

Sin baños públicos

En medio de este espacio del barrio,donde hay ubicados dos centros escolares, un huerto urbano, un rocódromo y un parque para sanchesquis, se construyeron hace años unos baños que pretendían dar cobertura a las vejigas de aquellas personas que se encontrasen pasando la tarde o la mañana en estos lugares. Adía de hoy se encuentra sellado tras a cal y canto tras haber sido castigado durante años por algunos salvajes que no saben valorar los servicios públicos que se les ofrece. A pesar de ello, el consistorio tampoco se ha preocupado por ponerle solución. Lo fácil es pensar que muerto el perro, se acabó la rabia.

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