'Patios encantados solidarios' y sus 1.800 kilogramos de comida para los necesitados

Los siete conciertos de este ciclo de la Casa-Museo León y Castillo celebrados entre abril y noviembre han tenido un promedio de ocupación de casi el 90%

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

Siete conciertos y 1.773 kilogramos de alimentos. Este es el balance que deja el ciclo 'Patios Encantados Solidarios' entre el 10 de abril y el 20 de noviembre. Ha sido la primera vez que esta iniciativa contaba con un espíritu solidario y que salía de la Casa-Museo León y Castillo, donde se celebraba desde 2016, para llegar al teatro Juan Ramón Jiménez y dar la posibilidad a que más gente pudiera asistir.

De esta forma, el cambio de recinto permitió un mayor aforo, limitado en la mayor parte de los espectáculos al 30 y al 50% debido a las diferentes fases sanitarias por la pandemia. El promedio de ocupación del teatro en los siete conciertos fue de casi el 90% y en tres de los espectáculos se agotaron las entradas. En el último concierto, el de Germán López, con un aforo permitido del 80% por primera vez, acudieron casi 500 espectadores.

En total, fueron casi 1.800 las personas que disfrutaron de la música de algunos de los grandes nombres de la escena musical en Gran Canaria, como la Gran Canaria Big Band, Enrique Mateu, Flor de Canela, Yone Rodríguez, Mestisay, La Local Jazz Banda y Germán López.

El público pudo asistir a estos conciertos donando como mínimo un kilogramo de alimentos no perecederos, a modo de entrada, que fueron entregados al Banco de Alimentos para su distribución en la isla. Esta iniciativa, enmarcada en el 'Plan de Emergencia Cultural COVID-19' elaborado desde el Servicio de Museos y aprobado por la Consejería de Cultura del Cabildo, tenía como objetivo contribuir al mantenimiento del tejido cultural en tiempos de pandemia.

Este ciclo ha jugado un papel activo en el apoyo al tejido cultural a través de la contratación de músicos en un momento en el que todos los espacios de distribución cultural, ya sean públicos como privados, estaban cerrados por el estado de alarma. Apoyo que se hizo extensivo a productores y al personal de iluminación, sonido, sala, taquillas y limpieza. Asimismo, estos conciertos dieron un impulso a la dinamización del ocio urbano en las inmediaciones del Juan Ramón Jiménez y favoreció a que el público recuperase, poco a poco, los hábitos culturales y de ocio perdidos durante la pandemia.