Dos visitantes entran en la cueva de Uchova mediante realidad virtual. / Cober

Una muestra para asomarse al patrimonio

El pasado histórico y el presente tecnológico se dan la mano en una exposición que invita a sentir los bienes patrimoniales canarios

G. FLORIDO Telde.

Salva Santana entra en una cueva. Sigue a un tipo medio desnudo que porta una antorcha. La luz que desprende el fuego le descubre poco a poco lo que la cavidad esconde. «Se ven como unas camas, con unos cadáveres, unos guanches muertos, y luego veo que entran otros dos que están cargando un difunto».

No, no es que de repente Salva haya sufrido un episodio de alucinaciones. Ni está en una cueva ni es un indígena canario ni ha viajado en el tiempo. Solo es uno de los afortunados que pueden disfrutar de la exposición interactiva 'Ventanas al Patrimonio', una iniciativa del Gobierno de Canarias para que los que la vean se asomen al patrimonio de las islas. Estos días recala en Telde, en la antigua ermita de San Pedro Mártir, donde permanecerá hasta el 27 de julio. Abre de 08.00 a 13.00, de lunes a viernes.

Nunca se hizo tanto con tan poco. Unas lonas ilustradas, unas barras telescópicas hexagonales para sujetarlas, una app y una cuidada dosis de nuevas tecnologías. Con esas alforjas uno puede trasladarse varios siglos atrás y participar de una ceremonia fúnebre en la cueva de Uchova, en Tenerife; asistir, sin riesgos ni miedo, a un asalto pirático al Castillo de Guanapay, en Lanzarote, o sorprenderse con una guía que sale de la nada, como un avatar, que le explica de viva voz los secretos de La Ampuyenta, en Fuerteventura.

Del programa EnSeñas Patrimonio

Esta original, divertida y muy didáctica muestra, de carácter gratuito, forma parte del programa EnSeñas Patrimonio, que ha sido promovido por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias. Según explica el historiador y arqueólogo José Ángel Rodríguez Fleitas, coordinador de este programa, esta muestra «busca mostrar cómo se utilizan las nuevas tecnologías, que ya no son tan nuevas, en la investigación y en la divulgación del patrimonio».

José Ángel Rodríguez, Juan Martel y Álvaro Monzón. / Cober

Muy a grandes rasgos, Rodríguez resume que en esta exposición están representadas todas las islas y todos los patrimonios, desde el arqueológico al etnográfico pasando por el industrial, el militar o el inmaterial.

Se escoge de cada isla un lugar o un bien patrimonial y la muestra recurre a una herramienta tecnológica actual para acercarlo al visitante de una manera interactiva e inmersiva. Entre otras, se hace uso de realidad aumentada, realidad virtual, vídeo animación, escaneado en 3-D, códigos QR, pantallas táctiles o balizado inteligente.

Su primera escala en Gran Canaria es en Telde

Empezó su andadura en octubre de 2021 y en todos estos meses hasta ahora ha pasado por las islas de Tenerife, La Gomera, El Hierro y, por último, en La Palma, desde donde ha recalado en Telde, localidad en la que estrena su periplo por Gran Canaria. La previsión es que de aquí siga su itinerancia hacia la capital, hacia un espacio que se le habilitará en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria o en el Cabildo. Aún está por definir.

Los concejales de Cultura, Juan Martel, y Medio Ambiente, Álvaro Monzón, sorprendidos por el potencial didáctico de la exposición, avanzan la intención del Ayuntamiento de llegar a un acuerdo con el Gobierno de Canarias para lograr que vuelva a Telde coincidiendo con los meses del periodo escolar, previsiblemente durante el próximo curso, para que pueda ser visitada por estudiantes.

Una experiencia interactiva

Rodríguez Fleitas subraya que su interactividad engancha. A priori, si uno se asoma a la puerta y no sabe de qué va, puede resultar poco atractiva. Verá un simple conjunto de lonas distribuidas a lo largo de una sala. Sin embargo, advierte de que en cuanto el visitante entra, se descarga la app 'Ventanas al Patrimonio', que es el único requisito indispensable para verla y disfrutarla, además de una pizca de curiosidad, y bucea entre sus propuestas, entonces se sumerge en un mundo apasionante del que se hace difícil escapar.

Grabados de La Palma, en 360 grados. / Cober

Esta exposición es una invitación a sentir, a tocar y a experimentar. En ningún museo dejan que el usuario manosee una pieza de cerámica de factura indígena. Aquí sí. No de forma directa, pero sí de forma virtual, a través de una pantalla táctil. O hace posible que esos grabados rupestres de los antiguos canarios, como, por ejemplo, los de La Zarza, en La Palma, que tanto cuesta ver en la realidad, aquí se tengan a golpe de clic, que se puedan ampliar y mirar desde arriba o desde abajo.

O permite, por ejemplo, presenciar cómo un indígena vierte leche en el almogarén de Cuatro Puertas. O entrometerse entre imponentes riscos de La Gomera en una conversación mediante silbo gomero, una fórmula inmersiva que en esta muestra consiguen gracias a una baliza inteligente, una especie de sensor que se activa en cuanto el dispositivo detecta el móvil.

La experiencia acaba con una lona en la que esta dirección general ofrece un recorrido por algunos de los trabajos de investigación o de restauración que promueve y financia por las islas. El visitante solo tendrá que usar unos códigos QR para que en sencillos y cortos vídeos se le muestre, por ejemplo, en qué consiste un catálogo de litófonos o cómo se restauran dos imágenes religiosas o tres obras pictóricas.