Jinámar se olvida su estigma por un día gracias al Gordo

Este barrio vulnerable vive una dulce resaca después de los 160 millones y los dos cuartos premios que le cayó el miércoles en el Sorteo de Navidad. Fueron muchos los vecinos agraciados

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

En plena faena, dando unas mechas. Así se enteró Tatiana Placeres, la dueña de Peluquería Placeres, que le había tocado el Gordo. «Terminé el trabajo, no podía dejar a la clienta así», explica apenas 24 horas después, prácticamente aún sin asimilar el golpe de fortuna que le había caído del cielo. Y como esta propietaria de este negocio que se ubica en pleno corazón de Jinámar, en la calle Manuel Alemán Álamo, otros muchos. El Valle se despertó ayer sonriente porque por fin la suerte le sonríe. El estigmatizado barrio, destino final de la mayor parte de las subvenciones que llegan desde las administraciones supramunicipales por las altas tasas de desempleo, pobreza y exclusión social que históricamente le han acompañado, dejó de ser el patito feo por un día gracias al Sorteo de Navidad de este año.

Los 160 millones de euros que cayeron en el CC El Mirador tienen la culpa. Y, también, los cuartos premios que cayeron tanto en este centro comercial como en el de Las Terrazas. «Muchos vecinos de Jinámar compraron el número aquí porque tenemos estas 40 series desde que abrimos, hace 10 años», relata Claudia Reyes, la titular de la administración de lotería que se convirtió el pasado miércoles en la protagonista absoluta con los 400 décimos que vendió del primer premio. Y esto, que no se haya comprado en máquina, ha hecho que los agraciados hayan sido, principalmente, gente cercana y clientes habituales. «Aunque me han llamado desde todos los puntos de la isla, incluso de la península, pero buena parte son personas de aquí de toda la vida, incluso trabajadores del centro comercial», añade la administradora que ayer fue portada en todos los medios regionales. Limpiadoras, dependientes, propietarios... Muchos pillaron cacho.

Aunque esta felicidad inesperada no ha hecho perder la perspectiva a las hermanas Placeres en su peluquería. Propietaria y empleada comparten un décimo del deseado 86148. Y eso a pesar de las reticencias de Tatiana, a la que le parecía feo el número. «Ahora como para no verlo bonito», se corrige con humor. Cerraron el miércoles dos horas más tarde por el tiempo que perdieron en celebrar los 160.000 euros que aproximadamente se embolsaron por cabeza una vez quitada la parte que va para hacienda. «No me voy a volver loca, seguiré trabajando y no compraré grandes cosas. Este dinero servirá para darme tranquilidad», explica coherente, aunque admite que al recibir la noticia se le saltaron lágrimas de la alegría. «Es que este premio llega en un momento complicado porque la pandemia nos había afectado mucho, nos dejó sin ahorros», detalla. Y así fue. Cuando más hacía falta y al barrio que más se lo merecía. Ese que soporta el parque público de viviendas más grande de Canarias. Jinámar se olvidó por un día de su estigma.