Tarajal Noria. El tarajal más alto de Telde y el que mejor se adapta a la maresía.

Búsqueda y dignificación de los árboles singulares

Medioambiente quiere poner en valor el patrimonio vegetal del municipio con un trabajo de identificación y recopilación que ya ha comenzado con la publicación de un almanaque

RONALD RAMÍREZ ALEMÁN Telde

La imagen del imponente dragonal de Salinetas, árbol reconocido gracias a Miguel Benítez, un extrabajador de la Cinsa que protagonizó un movimiento vecinal y ecologista para su conservación, es el punto de partida del almanaque del año 2021 titulado 'Telde de árbol en árbol: árboles singulares y especies representativas', con el que la Concejalía de Medioambiente, ayudada por el Cabildo insular, ha querido comenzar el trabajo a través del que busca que Telde posea su primer catálogo municipal de árboles singulares y una ordenanza municipal con la que regularlo. Aunque el primer paso se dio en el pleno del pasado mes de junio, cuando fue aprobada la moción elevada por el área que dirige Álvaro Monzón que recogía, tal y como indica en su texto, «fomentar los planes de gestión del arbolado urbano, los catálogos de árboles singulares, así como los inventarios, actualizando e identificando todo el patrimonio vegetal del municipio».

Así que en esas está el departamento. De momento, los trabajos técnicos han concluido en un precatálogo inicial, a expensa de las aportaciones ciudadanas que puedan aparecer en los próximos meses. Ese inventario contiene más de 30 ejemplares singulares. «Muchos de estos árboles representan también un paso de defensa ciudadana, otros tienen una historia vecinal aparejada», destaca el edil. Pero por ahora se han difundido solamente los 12 árboles del almanaque y, según anuncia el edil, valedor de todas estas iniciativas, se espera que durante el proceso de participación ciudadana aparezcan algunos más. «Se trata de la primera muestra que se divulga sobre la ciudad y, en su conjunto, se ha confeccionado un producto de utilidad diaria con el que queremos poner en valor nuestro patrimonio vegetal. Del mismo modo, animamos a la ciudadanía a que comparta información que permita identificar el mayor número de árboles singulares y nutrir así al máximo el catálogo municipal», amplía con entusiasmo Monzón.

Al dragonal de Salinetas de enero le sigue en febrero el cardón canario, que probablemente sea el árbol más grande del municipio. En marzo se difunde el grupo de dragos centenarios de El Gamonal, mientras que abril se fija en el aguacatero gigante de la Casa Verde y mayo incorpora la foto del árbol bonito de San Francisco. El clávelo de la Casa Condal se exhibe en el mes de junio, y ya en pleno verano, el tarajal de la Noria de Jinámar y la palmera más alta de Telde aparecen en julio y agosto, respectivamente. Septiembre se corresponde con la sabina gigante, octubre, con la acacia de Las Medianías y noviembre ofrece una bonita postal de los sauces del Barranco de Los Cernícalos. Este original y didáctico calendario concluye con una bella estampa de los laureles centenarios de la plaza de San Juan representando a diciembre.

«La necesidad del árbol en la ciudad, a medio camino entre la naturaleza y la arquitectura, ha desarrollado funciones ornamentales, paisajísticas e, incluso, experimentales. Además, no hay que olvidar que constituye la expresión de la necesidad sicológica de la naturaleza y que aporta un equilibrio ecológico, no sólo ejerciendo funciones reguladoras y depuradoras de carácter ambiental sino, también, ofreciendo abrigo y protección para la fauna y la flora. Todo esto garantiza, como consecuencia lógica, una mejora en la calidad de vida de la población», destaca Álvaro Monzón, quien seguirá, por todo ello, en su más que justificado empeño de dotar a la ciudad de un catálogo municipal de árboles singulares para su protección y puesta en valor.

Iniciativa didáctica

Además de suponer el punto de partida para el futuro catálogo municipal de árboles singulares de la ciudad, el Ayuntamiento espera que este almanaque lleve a cabo una función didáctica que conlleve una mejora del cuidado del patrimonio verde de la ciudad por parte de los vecinos. «Con esta publicación también queremos apelar a la conciencia ambiental ciudadana para contribuir a la protección de estas especies. Es necesario realizar este tipo de pedagogía medioambiental para que el cuidado del entorno vegetal sea el más adecuado», indica el edil sobre una iniciativa que trae aparejada distintas ventajas en pos de la defensa del medioambiente.