Uno de los operarios aplicando el tratamiento en la Charca de Maspalomas. / Juan carlos alonso

«Las picaduras te traspasan hasta la ropa»

Vuelven a proliferar los mosquitos en la Charca de Maspalomas. El Ayuntamiento inició este martes la fumigación. Se centra en tres focos localizados

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

A los trabajadores de uno de los negocios más próximos a la Charca de Maspalomas los tiene 'asados'. Uno de ellos e xtiende sus brazos y señala las particulares heridas de guerra que le ha ido dejando el mosquito 'Aedes Caspius'. «Las picaduras te traspasan hasta la ropa», se queja. Así llevan una semana, según calculan. Desde entonces un spray antimosquitos se ha convertido en su principal aliado. Eli Artiles, de la Farmacia Oasis, en el cercano centro comercial Oasis, da fe también de la plaga. No para de vender remedios para combatirlos, o para aliviar las picaduras, desde pulseras a roll on's. En otra farmacia cercana, en el Boulevard Oasis Beach, tuvieron que reponer existencias este martes por la mañana.

Las quejas llegaron a oídos del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, que es el que tiene la competencia en el control de estos insectos, y este martes inició los trabajos de fumigación de la mano de Flodesin, una empresa especializada en desinsectación que tiene además la concesión municipal. Segú n José Luis Navarro, técnico de Medio Ambiente del consistorio, se actuará de entrada en tres posibles focos o criaderos de mosquitos en fase larvaria en el agua de la Charca, frente al mirador de las aves, en la ribera justo de enfrente y en el lado tierra o inicio de la balsa.

Dos operarios pertrechados con máscaras protectoras y monos blancos se dedicaron desde primera hora a fumigar esos puntos críticos. Les asistía un vehículo con un pequeño depósito que contenía 550 litros del caldo que se preparó con el veneno prescrito en los protocolos de actuación para combatir estos insectos en un espacio protegido. «Es un veneno inocuo que solo actúa en el agua sobre larvas y sobre esta especie en particular», explica Navarro, que detalla que estos protocolos se elaboraron con el asesoramiento de técnicos de la Diputación de Huelva, expertos en la gestión de marismas. En concreto, se le aplica 'Bacillus thuringiensis' , una bacteria que se usa como plaguicida natural.

Operarios en los preparativos de la jornada de fumigación de este martes. / Juan Carlos alonso

En principio, estaba previsto que estos trabajos concluyesen este martes, pero advierte Navarro que durante todos estos días harán un seguimiento exhaustivo por si hallan nuevos focos. Esta fumigación será efectiva durante 15 días y la previsión se repetir dos tratamientos más. De manera paralela, el Ayuntamiento ha movilizado a equipos de salud pública para que inspeccionen piscinas y otros vasos de agua del entorno por si detectan otros focos.

Marta Martínez, directora conservadora de la Reserva de las Dunas de Maspalomas, área que gestiona el Cabildo, explica que este tipo de procesos es natural y que se está actuando conforme a los protocolos. Aunque la competencia en el control de estas plagas es municipal, el Ayuntamiento informa de estas actuaciones al equipo de la Reserva.

Posible origen: la inyección de agua por las mareas del Pino

La principal hipótesis que maneja José Luis Navarro, técnico municipal de Medio Ambiente, es que el desencadenante de esta nueva plaga ha podido ser la inyección de agua en la Charca producto de las mareas del Pino. «El nivel de la balsa subió hace ocho días. Al elevar la altura de la lámina de agua, s e inundaron todas las zonas que estaban emergidas en las que probablemente hay puestas de mosquitos de años anteriores. Aguantan hasta 3 o 5 años». Explica que con el agua, el suelo se dilata, pero que después, al evaporarse el líquido por efecto del calor, la tierra se seca y se contrae, lo que ha podido facilitar la eclosión de los huevos. Martínez comparte que esa puede ser una hipótesis, pero aclara que es muy difícil de determinar. «Pudo originarse en cualquier sitio, en un simple charco». Recuerda, por ejemplo, que siempre hay agua en la Charca y que, pese a ello, no hay mosquitos todo el año. Entre otras cosas, porque sus larvas sirven de alimento a los peces y algunas de las aves que transitan por esta balsa.