La alcaldesa de Ingenio y el presidente del Cabildo, junto al resto de cargos, pasearon este miércoles por el nuevo sendero de El Burrero. / C7

Un paseo une la playa de El Burrero con el nuevo mirador

Paisaje. Un sendero y un mirador mimetizados con su entorno divulgan los valores geológicos, botánicos y arqueológicos de la principal cala de Ingenio

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Ingenio

Hay valores en el paisaje que a menudo son invisibles a ojos de una persona no entendida. Hacen falta miradas expertas para sacarlos a flote. Esta es posiblemente una de las virtudes de la solución constructiva con la que se ha dotado a la playa de El Burrero. Es un sendero hecho de madera tecnológica que aprovecha otro de tierra preexistente y que dirige a locales y a visitantes en un paseo, con mirador incluido, por los valores naturales, biológicos, arqueológicos, etnográficos y paisajísticos más singulares de esta parte del litoral de Ingenio.

En apenas cinco minutos de recorrido (una mirada reposada exigiría bastante más tiempo) se contemplan restos de un yacimiento arqueológico, con tres casas de piedra y cuevas de factura aborigen ya muy reutilizadas; el hábitat de dos especies botánicas protegidas (la 'Lotus arinagensis' y la 'Convolvulus caput-medusae') y de un pequeño escarabajo; un cono volcánico, la montaña de Vista Alegre, de 51 metros de altura, donde está el mirador, un edificio geológico del Ciclo Post-Roque Nublo; la playa de Atrás o de San Agustín, que separa El Burrero de Gando; y unas espectaculares vistas a la silueta emblemática de El Roque, el barrio de El Burrero o la Bahía de Gando.

La plataforma Salvar Chira-Soria extendió una pancarta durante la visita del presidente del Cabildo. / C7

La obra fue realizada por el Ayuntamiento y financiada por el Cabildo, de ahí que este miércoles recibiera su puesta de largo oficial con la visita del presidente insular, Antonio Morales, la alcaldesa de Ingenio, Ana Hernández, la consejera insular de Política Territorial, Inés Miranda, y los ediles locales Victoria Santana (Urbanismo), Minerva Artiles (Playas), Pilar Arbelo (Turismo) y Carmelo Pérez (Medio Ambiente). Se ha ejecutado en cuatro fases que han supuesto una inversión total de unos 348.200 euros.

Consiste en un sendero con 80 metros de escaleras que une la playa con el mirador, de unos 335 metros cuadrados. Las personas con movilidad reducida podrán acceder al mirador en coche. La actuación completa, que ocupa 500 metros cuadrados, no solo contribuye a divulgar los valores del paisaje por el que discurre, para lo que se han dispuesto varios paneles explicativos, sino que también ayuda a dirigir el tránsito peatonal con objeto de proteger y recuperar el espacio mediante un tipo de estructura que, según los técnicos municipales, ha sido diseñada para que impacte lo menos posible. Por eso, apuntan, tiene las formas, las texturas y los colores del paisaje volcánico en el que se inserta. Eso explica que esté elevada sobre el suelo para no impedir el libre paso de la arena, aunque la solución no convenza a todos. Un vecino se acercó a la comitiva y protestó porque, a su juicio, la obra destruirá el sistema dunar anexo al cono.

El mirador se asemeja a un cráter en herradura y el sendero busca parecerse a las coladas lávicas que surgieron de él. Con esa misma filosofía, añaden, el trazado del camino es sinuoso y de ancho variable, adaptándose al terreno. Los asientos adoptan igualmente una forma orgánica.

La alcaldesa anunció este miércoles que se dotará a la playa de otro paseo marítimo por el sur, desde el dique hasta la orilla norte del barranco de Guayadeque, un proyecto de 900.000 euros que financiará Obras Públicas del Cabildo.