Recreación de cómo puso ser el asentamiento aborigen de Punta Mujeres, en el entorno de Maspalomas. / ARQUEOCANARIA

'Maspaloma' no solo es turismo, es historia

Una ponencia en el XXV Coloquio de Historia Canario Americana reivindica el papel del sur en el devenir de la isla, antes y después de la conquista castellana

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Maspalomas, o Maspaloma, como se la denominaba en los mapas de entre los siglos XV y XVII, vive de espaldas a su historia. Y también Gran Canaria entera. Desde hace 60 años es sinónimo de turismo, riqueza, opulencia o playas. Y antes de eso se le veía como un enclave marginal, una isla dentro de la isla.

Pero una ponencia del divulgador Pedro Franco en el prestigioso XXV Coloquio de Historia Canario Americana, que se celebrará esta semana en la Casa de Colón, en la capital grancanaria, tratará de demostrar que es bastante más que todo eso y le reivindicará el lugar que se merece en el devenir de la isla, antes y después de la conquista castellana. Su trabajo tiene por título 'Maspaloma o Los Llanos de Auxulagal', otro nombre con el que fue conocido.

Por aquellos sures no solo hubo aborígenes, sino que fue lugar de paso, de arribo o de parada y fonda para los normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, conquistadores como Cristóbal Colón o Pedro Hernández Cabrón, corsarios como Francis Drake o marinos como Pieter Van der Does.

Cuna del Condado de la Vega Grande

Y fue también la cuna del mayor y más influyente condado en la historia de la isla, el de la Vega Grande. En la ermita de Guadalupe, en Juan Grande, aún en pie, una boda entre los Amoreto y los Castillo, en 1732, puso los cimientos de la apuesta que, siglos después, cambió el rumbo de la isla, cuando descendientes de esta familia abrieron la puerta de la isla al desarrollo turístico.

Ermita de Guadalupe. en Juan Grande. / C7

A la titánica tarea de subrayar ese protagonismo histórico se ha encomendado Pedro Franco, técnico jubilado en Patrimonio Histórico y Cultural, premio Raíces 2019 y Roque Nublo Gran Canaria. Su ponencia, que leerá en el aula 1, mañana martes, en horario de tarde, conforma un casi enciclopédico repaso de las referencias históricas e historiográficas que existen sobre esta parte baja de San Bartolomé de Tirajana sobre los últimos ocho siglos.

Maspalomas, presente en dos hitos de la humanidad

Entre otras cosas, Franco subrayará, por ejemplo, que Maspalomas estuvo presente en dos grandes hitos de la historia de la humanidad: el descubrimiento de América y la llegada del hombre a la Luna.

El primero, cuando Colón arribó el 24 de mayo de 1502 (en su cuarto y último viaje) a las costas de Maspalomas para hacer aguada. Y el segundo, «con el minucioso y decisivo seguimiento que se le hizo al alunizaje del Apolo XI, en julio de 1969, desde la Estación Espacial de Maspalomas», destaca Franco.

Además, recordará que ha acogido iniciativas a menudo visionarias, como la construcción del aeroclub, el Templo Ecuménico de Playa del Inglés, o el Sioux City, el primer parque temático de España, allá por 1971. O subrayará la importancia de sus valores naturales, desde las dunas a la Charca, que han merecido la atención de investigadores como Sabin Berthelot, Carl Bolle, René Verneau o David Bannerman.

Difundir ese bagaje para mitigar el desarraigo

«Todos los pueblos tienen el innegable derecho a tener historia y a revivirla». No se la neguemos a Maspalomas; es de justicia». Esta cita es textual de Pedro Franco, que terminará el resumen de su ponencia en los coloquios defendiendo que solo mediante la difusión de este importante bagaje social e histórico de Maspalomas se mitigará «el drástico desarraigo existente hoy en día entre su gente, a la vez que generaría entre la ciudadanía (sobre todo niños y jóvenes) un sentimiento de orgullo y pertenencia hacia el lugar donde nacieron o viven».

Pedro Franco. / C7

Para Franco, Maspalomas es mucho más que una macrocabalgata de carnaval, o un foco de botellones. «Somos un pueblo donde convive en feliz armonía una sociedad multiétnica y multicultural; abierta, tolerante, acogedora, solidaria y respetuosa».

Esa convergencia de culturas y gentes de los cinco continentes ha de cimentarse en la conciencia colectiva del respeto y aprecio al lugar en el que viven, para lo que resulta clave «transmitirles valores identitarios e históricos» que «implementen su sentimiento de arraigo y pertenencia».

A su juicio, los maspalomeros se merecen «un desagravio a las tantas tropelías cometidas durante los últimos 60 años en aras del supuesto progreso».