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Morales, Sosa y Facundo, leyendo el tótem informativo. DAVID DELFOUR

Las llaves de la memoria que custodian el pozo de Tenoya

memoria histórica ·

Ayuntamiento de Arucas y Cabildo hacen del lugar, foco de la represión franquista, un recinto para el encuentro y la conciliación

Jueves, 29 de diciembre 2022, 01:00

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Pino Sosa custodió durante años, décadas, las llaves de la memoria de su padre y de las otras 13 víctimas que fueron arrojadas en 1937 al pozo del puente del barranco de Tenoya a manos de la represión franquista. Las guardó incluso cuando no se podía, durante la dictadura.

Este miércoles recibió otras, físicas, que son las que le dan derecho, a ella y al colectivo que preside, la Asociación para la Memoria Histórica de Arucas, a gestionar el espacio para «el encuentro y la conciliación» en que el Cabildo y el Ayuntamiento de Arucas han convertido lo que queda de aquel pozo, ya clausurado.

Un vallado, un tótem informativo, un banco para la mirada reposada y reflexiva y un monumento escultórico hacen de este nuevo recinto público «un escenario educativo y cultural, de diálogo intergeneracional, que fomenta la resistencia al olvido», como lo definió el presidente del Cabildo, Antonio Morales, que, junto al alcalde de Arucas, Juan Jesús Facundo, acompañó este miércoles a Pino Sosa en la presentación pública de estas instalaciones.

Facundo, Sosa y Morales, bajo el monumento. David delfour

Además, cargos públicos y asistentes aprovecharon el acto para dar a conocer el libro 'Represaliados del franquismo en Arucas. Los trabajos para la recuperación de los cuerpos en el pozo del puente del barranco de Tenoya', una obra editada por el Cabildo y el Ayuntamiento de Arucas que pasará a la historia por ser «el primer trabajo monográfico» que se ha publicado sobre una exhumación en el archipiélago», según apuntó el propio Morales. En principio, ha contado con una tirada de unos 300 ejemplares.

En el transcurso de un acto sencillo, pero no exento de cierta solemnidad, el presidente insular recordó el acuerdo unánime adoptado en mayo de 2022 por la corporación insular para el desarrollo de una política insular de Memoria Histórica de Gran Canaria.

Además de las intervenciones directas en espacios usados para la represión, como las que se hicieron en este pozo, de donde se exhumaron 14 víctimas en 2017, o en la Sima de Jinámar, en Telde, donde justamente se está trabajando estos días, este compromiso institucional apuesta también por «implementar una vertiente pedagógica y didáctica».

Arriba un momento del acto. Debajo, detalle del monumento inaugurado y portada del libro que se ha publicado. David Delfour
Imagen principal - Arriba un momento del acto. Debajo, detalle del monumento inaugurado y portada del libro que se ha publicado.
Imagen secundaria 1 - Arriba un momento del acto. Debajo, detalle del monumento inaugurado y portada del libro que se ha publicado.
Imagen secundaria 2 - Arriba un momento del acto. Debajo, detalle del monumento inaugurado y portada del libro que se ha publicado.

Es en este marco en el que se promovió el proyecto puesto de largo este miércoles, ejecutado por el Ayuntamiento y financiado con 60.000 euros de fondos del Cabildo. Muy emocionada, Pino Sosa, avanzó que el colectivo quiere «acercar hasta este recinto a estudiantes para que conozcan 'in situ' lo que sucedió y que se adapten a la democracia que tienen y que costó la vida a los que también la quisieron tener» y no les dejaron.

Facundo remarcó que con este espacio público el Ayuntamiento aspira a «seguir educando y formando a la juventud, que a veces ve distorsionada la historia por gente interesada». «Este lugar y este libro que hemos presentado nos ayudan a recordar el horror que este pozo representó y que no queremos que se vuelva a repetir», recalcó el alcalde.

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