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Leñadores para salvar el bosque

Llevan motosierras, pero son para recuperar el pinar. Talan los árboles quemados del incendio del verano pasado. Con su madera harán diques para frenar la erosión. Son las cuadrillas de Gesplan

Domingo, 28 de junio 2020, 17:25

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Hay apariencias que engañan. Las hay, incluso, que están arraigadas en el imaginario colectivo. Leñador y bosque parecen antónimos. Pero no siempre. No se ajustan a ese estereotipo los leñadores que ahora andan en faena por la zona de Crespo, en Valleseco. Son las cuadrillas contratadas por Gesplan, empresa pública del Gobierno de Canarias, para los trabajos de restauración de los bosques afectados por el gran incendio forestal del pasado verano, que arrasó 10.000 hectáreas. Se les escucha a lo lejos. Trabajan con potentes motosierras capaces de vencer troncos tan gruesos que costaría abarcar de un solo abrazo. Talan árboles quemados, ya muertos, y con sus restos fabrican diques en terrenos de fuerte pendiente que ayudan a evitar la erosión cuando lleguen las lluvias.

El proyecto lo ejecuta Gesplan por encargo de la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias. Empezaron hace poco más de dos semanas, pero la duración de los trabajos está programada hasta junio de 2021. En realidad, estos nuevos equipos vienen a dar continuidad a los tratamientos selvícolas que ya ha estado aplicando otra empresa, Tragsa, por encomienda esta vez del Gobierno central, en estas mismas zonas arrasadas por las llamas. El presupuesto asciende a 1,4 millones de euros.

Primero subieron los técnicos de la consejería regional, de Gesplan y de la consejería de Medio Ambiente del Cabildo y definieron las zonas prioritarias en las que se debe intervenir. De entrada, solo actúan en fincas propiedad de las administraciones y en montes públicos o consorciados con la institución insular, en los espacios de la Red Natura 2000, espacios naturales protegidos y en zonas de especial conservación afectadas por el fuego.

Pero no solo se tiene en cuenta el requisito de la propiedad y de la calificación paisajística del terreno. Otro criterio que guía este tratamiento es la tala de los pinos insigne, de Monterrey o de California quemados (Pinus radiata), una especie introducida en la Cumbre de la isla en las reforestaciones de entre 1940 y 1950 que no resiste al fuego como el pino canario (Pinus canariensis). Es una labor de cirugía. No se tala por talar. Ni siquiera se tala todo lo quemado. Hay árboles que se dejan para que también sirvan de alimento al bosque. Y el otro gran criterio que se ha tenido en cuenta es el de elegir los suelos más potencialmente erosionables y que, aguas abajo, en un hipotético desprendimiento, pondrían más en riesgo las zonas pobladas.

Cumplida esa fase de selección, ahora les ha tocado actuar a los operarios. Se organizan en cuadrillas. Ahora mismo hay operativas tres. El 6 de julio se incorpora otra y a finales de mes, otra más. En total estarán en faena 52 trabajadores. Y no solo talan. Hacen actuaciones de desbroce, podan, tronzan, desraman y astillan. Según fuentes técnicas del ejecutivo regional, en menos de tres semanas ya llevan talados (o apeados) unos 50 pinos. Sus restos tienen dos fines. Si la zona donde se actuó está a pie de carretera, lo apilan como leña para que se lo lleven los vecinos del entorno. También facilitan madera astillada. Suele usarse como cama para el ganado. Otra parte la esparcen por el terreno. Pero la mayoría de los restos de los árboles servirá para hacer los diques de madera o fajinadas que contendrán el suelo en caso de escorrentía.

Además, este proyecto contempla dos acciones más: el vallado para proteger de los herbívoros la cabecera del barranco del Andén y el de los Riscos de Chapín, donde interesa facilitar la recuperación de especies vegetales endémicas, y la reforestación. Están previstas varias plantaciones y los primeros riegos para lograr que las plantas se asienten en el terreno.

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