En la imagen, el acusado Luis Jorge M. E. toma notas durante la sesión de ayer. / EFE

Una víctima: «Estaba intimidada pero como era el jefe, teníamos que hacerle caso»

Arranca el juicio contra un fotógrafo que se enfrenta a 187 años de cárcel por pornografía infantil y corrupción de menores

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Comenzó ayer el juicio contra el fotógrafo Luis Jorge M. E., un individuo que se enfrenta a 187 años de cárcel por 36 posibles delitos de pornografía infantil y cinco de corrupción de menores. En esta primera sesión de las ocho previstas, declararon doce personas, entre víctimas y padres de las mismas. El denominador común de estas testificales fue que todas las declarantes acudieron al estudio del fotógrafo situado en el barrio de El Batán para hacerse una sesión convencional, pero el acusado las convencía para que se desnudaran con el pretexto de que así perderían la vergüenza y podrían llegar lejos en el mundo de la moda. Una de ellas explicó al Tribunal que se dejó convencer porque se encontraba «intimidada» y «como era el jefe, teníamos que hacerle caso», manifestó.

Las seis víctimas que declararon ayer son todas mayores de edad en la actualidad, pero tenían 15 años, salvo una que contaba con 14, cuando ocurrieron los hechos que se juzgan, supuestamente entre 2013 y 2018, fecha en la que el procesado fue detenido. Además de fotógrafo, era el director de la agencia de modelos 'Moodels Canarias'.

Una de ellas relató que contactó con la agencia cuando tenía 14 años «ya que tenía la ilusión de ser modelo». Ella «veía que sus fotos eran buenas y pensé que era lo correcto. Nos citó en su estudio y cuando iba pasando el tiempo nos decía que nos quitáramos las prendas. Nos convencía diciéndonos que eso nos iba a ayudar y que como estábamos todas juntas no nos iba a dar vergüenza posar delante suya. Que ese mundo era así y había que hacerlo para perder la vergüenza», añadió.

«Mientras me cambiaba me dijo 'a verte' y que tenía unos 'bonitos pechos'»

era menor

«Éramos cuatro o cinco niñas y una de ellas fue con la madre y prácticamente la echó del estudio con el pretexto de que era para generar más confianza. A todas nos fotografió desnudas y en poses pornográficas. Nos ponía a todas encima de una cama y nos decía que una le tocara la cintura a la otra, una nalga, un pecho y cosas así. Nos hizo fotos con Chupa Chups también», detalló visiblemente afectada.

También, como el resto de las testigos, manifestó que Luis Jorge nunca le envió esas presuntas fotos eróticas ya que «nos dijo a todas que las mandaría cuando tuviéramos 18 años. Se ganó la confianza de todas en ese momento y nos dijo que cuando fuéramos mayores de edad podríamos verlas», expuso.

«A todas nos decía que nos tocáramos en actitud sexual para sacarnos fotos»

en grupo

«¿Fue obligada a desnudarse?, le preguntó el abogado de la defensa, Francisco Mazorra -lleva esta parte junto al letrado Alfonso Dávila-: «Desnudarse fue una obligación indirecta, sí lo considero una obligación porque nos llevó a ello», respondió la víctima.

Sin sus padres delante

En la misma línea, otra de las modelos detalló cómo Luis Jorge le dijo a sus padres que la acompañaron a la sesión «que se fueran del estudio con el pretexto de que perdiésemos la vergüenza».

Continuó contando que una vez se hicieron «fotos de invierno, nos fuimos quitando ropa y nos dijo que era para ir perdiendo la timidez y poder seguir en este mundo. Por eso nos desnudamos. Yo estaba intimidada y como era el jefe, teníamos que hacerle caso a él. Primero hicimos fotos individuales sin ropa con el pelo tapándonos los pechos y una cámara grande en nuestras partes y luego con las demás chicas dándonos besos y con posiciones lésbicas. Estábamos nerviosas, nos veía todo el mundo y no había un sitio si quiera para cambiarnos ni nada. Estábamos allí totalmente desnudas», narró.

«Estaba cohibida, pero como las demás lo hacían, me vi en la obligación»

presionada

Tras esta experiencia, esta chica contó que el acusado contactó con ella «para otra sesión» y le dijo «que no quería ir y le puse excusas, estaba incómoda. Al tiempo le escribí para que me pasara las fotos y me envió algunas pero las lésbicas no porque tenía que cumplir 18 años».

Ella no le contó nada a sus padres «aunque estaba nerviosa porque no sabía qué iba a pasar con esas fotos y me afectó mucho en mi día a día. Cuando salió todo a la luz fue peor, no me podía concentrar y bajé las notas. En su momento pensé que era algo normal y con la edad que tenía, creí que debía de hacerlo, pero luego me di cuenta de todo y me afectó muchísimo», añadió.

Otra denunciante aseveró que el acusado «no me obligaba pero me endulzaba» a hacerse fotos eróticas. «Nos dijo que íbamos a ser Miss Universo y jugaba con nuestros sueños. Contaba era normal ese tipo de fotos y que si quería ser Miss tenía que hacerme fotos desnudas ya que si no nos quitábamos la ropa y nos abríamos no íbamos a perder la vergüenza», aseguró.

A «cuatro patas»

Uno de los relatos más gráficos fue el expuesto por otra víctima, que se hizo varias sesiones con Luis Jorge. Incluso, en un momento del interrogatorio, se giró llorando al acusado y le dijo «yo creí mucho en ti», a lo que el fotógrafo respondió «yo también», antes de ser reprendido por el magistrado presidente Pedro Herrera. Esta chica relató que las fotos fueron de menos a más en contenido erótico hasta el punto de que en la última, fue fotografiada desnuda «a cuatro patas».

Las víctimas coincidieron en que las convenció para desnudarse con el pretexto de que así «perderían la vergüenza»

Las primeras fueron «normales», declaró, pero en la segunda «me dijo que llevara bikini y me decía que me quitara la parte de arriba y me mojara la camiseta para que se trasparentara», contó. Las restantes fueron, según la víctima, más subidas de tono a pesar de que tenía 15 años. «Unas fueron en una cama y me dijo que me quitara la ropa. Estaba sola y me decía de forma dulce que hiciera posturas y por eso no pensaba que fuese algo malo. Me ponía de rodillas, a cuatro patas y me tocaba para que me colocara bien y me relajara», detalló. También le hizo «fotos provocativas en ropa interior con la mano en la boca, abriendo las piernas, poniendo caras, agarrándole los pechos a otra chica de forma provocativa...».

Ella «quería ser alguien, ser modelo y pensaba que tenía que hacer eso. Ya no confío en ninguna agencia, no puedo, siento que me van a engañar y quemar y que solo les importa el dinero».

Piden la nulidad de las actuaciones y la Sala resolverá en la sentencia

La defensa del acusado ejercida por los letrados Mazorra y Dávila pidieron la absolución del acusado y la nulidad de las actuaciones. Esta parte alegó en la fase de cuestiones previas que el auto de entrada y registro que se practicó en su domicilio y estudio fotográfico «carecía de motivación suficiente» y que, además, se vulneró «su derecho a la tutela judicial efectiva» cuando se levantó el secreto de sumario y cuando se realizó el volcado del material fotográfico, cuestiones que el Tribunal resolverá en la sentencia, según expuso el magistrado presidente, Pedro Herrera.

El fiscal José Antonio Díez pide que indemnice con 244.200 euros a sus 41 denunciantes, mientras que las dos acusaciones particulares que representan a sendas denunciantes –llevadas por los letrados Ithaisa Navarro y Adrián Rodríguez– reclaman nueve y siete años de prisión e indemnizaciones de 50.000 y 20.000 euros, respectivamente.

El juicio seguirá hoy miércoles con la declaración de más denunciantes incluidas en la causa.