En la imagen, Lola Rivero, ayer cerca de su domicilio en el barrio de Zárate. / F. J. FAJARDO

«Es verdad que Poli Díaz tiene VIH. Si planeó matarme, que se pudra en la cárcel»

Lola Rivero, la expareja de Poli Díaz, afirma no tener miedo, aunque da credibilidad a las amenazas de muerte que se vierten en la carta

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Lola Rivero, expareja de Poli Díaz, se mostró muy preocupada por la noticia adelantada por este periódico de que estaba presuntamente planeando su asesinato junto al de la magistrada María Auxiliadora Díaz, que está instruyendo su caso por violencia machista. Además, otorgó credibilidad a la carta que envió un conocido del púgil a la jueza porque era cierto que tenía un amigo ex guardia civil, que se llevó su número de teléfono a prisión y que nunca había dicho a nadie que era portador del VIH. «Todo eso es cierto. Ahora, si va a atentar contra mi vida o la de mi familia, si es verdad que quiere matarme, que se pudra en la cárcel. Este hombre está muy mal», declaró.

Esta vecina del barrio de Zárate sostuvo que nunca pensó que Poli Díaz «fuese a llegar hasta este punto, a llegar a pesar en un crimen. Estoy inquieta porque no sé si es cierto o un teatro que se ha montado», dijo, aunque aclaró que no tenía miedo: «No lo tengo ya que hay tanto amor por medio que él no se atrevería a matarme».

La denuncia de la magistrada por amenazas nació por una carta que envió un remitente anónimo a su despacho de la Ciudad de la Justicia, alertándola de los presuntos planes criminales del 'Potro de Vallecas' y de otro preso de nombre Domingo D.M. que también estaba en prisión por haber amenazado de muerte a la jueza: «Es cierto que Poli tenía un buen amigo en Vallecas que era un agente ya jubilado de la Guardia Civil, pero yo lo conozco y es un caballero, un señor, y jamás se metería en estas cuestiones. Si el agente comunicó que Poli iba a hacer esto, es un caballero. Es noticia porque este señor ha comunicado a las autoridades las ideas de Poli. Vamos a ver en lo que queda todo pero si me llama alguien para denunciar, lo haré y cómo tengo un juicio pendiente, lo declararé. Si va a atentar contra mi vida o la de mi familia, que se pudra en la cárcel. Este hombre está muy mal», detalló.

También reconoció esta mujer un detalle que hasta ahora nadie conocía y que el amigo de Poli narró en la carta: que es portador del virus VIH: «Los primeros años lo tenía oculto y me vine a enterar al segundo de estar con él y porque vi unos análisis que se había hecho. Me dijo que no me lo había comunicado para que no me fuera de su lado. Es una persona inestable y cuando no toma drogas es un tío maravilloso, pero cuando se mete porquería es lo peor. Cuando salió de prisión por primera vez, tuvo una recaída y salió de la cárcel como una cabra, a matarme e insultarme. Pero todo era el delirio de la droga, es lo que tiene lo de no poder consumir», declaró Lola Rivero.

Estos datos «no los conocía nadie» por lo que Lola Rivero dio «credibilidad a la carta. Este señor que se supone que envió la carta lo conocía desde pequeño y era un gran admirador suyo. Le daba incluso dinero y hasta comida y dijo recordar Lola que «cuando se lo llevaron preso, Poli cogió una libreta en la que tenía apuntado su número de teléfono, por lo que no me extraña que lo haya llamado desesperado», contó.

Ahora, Lola Rivero pide «protección» porque aunque tengo una orden de alejamiento y prohibición de comunicación y además Poli está en prisión, el otro señor que estaba con él en la cárcel se encuentra en libertad. No sé lo que va a pasar, pero sí tengo claro que esto no puede seguir así y pido a la Justicia que proteja a la señora magistrada, a mi hija, mi madre y a mí de estos locos», imploró.

Pudo haber usado un móvil de contrabando dentro de prisión

Según los datos que ofreció el supuesto amigo de Poli Díaz en la carta que envió a la magistrada María Auxiliadora Díaz, el exboxeador pudo haber utilizado para comunicarse con el exterior de la prisión de Salto del Negro un móvil de contrabando. Todo ello con el supuesto propósito de conseguir ayuda del exterior para ejecutar su plan de acabar con la vida de la magistrada, su expareja, la hija y la madre de esta.

El testigo detalló que todas las llamadas que había recibido de Poli Díaz tanto a su teléfono particular como al móvil, habían sido desde teléfonos «no autorizados vía SGIP de contrabando», especificó este agente de la Guardia Civil jubilado. Estas llamadas en cualquier caso «nunca fueron efectuadas desde el teléfono de cabina con número autorizado por Instituciones Penitenciarias, reglamentariamente y por vía factura del titular», detalló el remitente en la carta.

«En las prisiones abundan los teléfonos móviles prohibidos 4 y 5G que se saltan la señal inhibida de los mecanismos de seguridad establecidos», detalló, que «están por cierto muy obsoletos», añadió.

Y todo ello, según la tesis inicial que manejan los investigadores, con el supuesto propósito de no dejar rastro de los presuntos planes criminales que urdían tanto Poli Díaz como Domingo D.M., este último que se encuentra en libertad provisional desde el pasado 9 de noviembre.

Por el momento, el juez instructor sigue adelante con las diligencias para esclarecer este caso y tomar una decisión acerca de las medidas cautelares solicitadas por la denunciante.