Imagen de la vista celebrada este martes. / Acfi press

Tras apuñalarla le dijo a la policía: «Espero que no escape»

El acusado de haber intentado asesinar a su ex reconoció los hechos y será condenado a 12 años y cuatro meses de cárcel

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Roberto Ojeda Rodríguez admitió ayer ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas que intentó acabar con la vida de su expareja quebrantando la orden de alejamiento que tenía sobre ella y asestándole nueve puñaladas en varias partes del cuerpo. El acusado manifestó que los hechos eran ciertos y que los ejecutó a conciencia, circunstancia que fue corroborada por el policía nacional que lo detuvo horas después: «Nos dijo 'espero que no escape porque lo que me hizo fue muy fuerte», declaró.

Roberto Ojeda Rodríguez se limitó a responder de forma afirmativa todas las preguntas que le formuló la fiscal Ruth Díaz y que lo incriminaban como autor de un delito de quebrantamiento de condena y asesinato en grado de tentativa con la agravante de parentesco y por razones de género. Previamente, acusaciones y defensa habían acordado fijar la petición de penas en nueve meses de prisión por el primero de los delitos y 11 años y medio por el segundo, además del pago de 77.100 euros en concepto de indemnización a la víctima.

El agente encargado de la investigación también detalló que, tras capturarlo, lo primero que hizo fue preguntar si su ex «estaba muerta o no, que si había fallecido», narró a la Sala.

Roberto Ojeda, el acusado.

Todo ocurrió a las 23.00 horas del 26 de abril, Roberto O. R. actuó a sabiendas de que sobre él pesaban unas prohibiciones consistentes en no aproximarse durante dos años» a su expareja -con la cual había convivido en San Bartolomé de Tirajana- a una distancia inferior a 500 metros en cualquier lugar que se encontrara o comunicarse con la misma durante dos años.

A pesar de esta medida, obró con total desprecio por las resoluciones emanadas por la Administración de Justicia y acudió al Bar La taberna de El Tablero donde se dirigió a su ex para pedirle un cigarro y cinco euros.

Más tarde, sobre las 23.30 horas, el procesado fue nuevamente hacia la víctima cuando la misma se encontraba en la Calle Hawai y, con ánimo de acabar con su vida y como acto de dominación por el hecho de ser mujer, sacó un cuchillo y comenzó a apuñalarla en el cuello, en el abdomen y en la espalda de forma sorpresiva sin que inicialmente tuviera la oportunidad de defenderse.