Imagen del rastro en la capital grancanaria. / Cober

El rastro permanece en el parque blanco y ya no se va a la GC-110

El vallado de la zona para la obra de la MetroGuagua afectará a 80 puestos, que ocuparán los espacios que estaban vacíos

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento decidió este miércoles que el rastro se mantenga en el parque blanco. Pese a que la zona fue vallada el martes, para hacer el acopio de material que necesita la obra de la MetroGuagua, los técnicos de Desarrollo Local y la constructora (Acciona y Lopesan) acordaron reducir la ocupación para permitir que el mercadillo no se tuviera que mudar a la GC-110, que era la intención inicial del grupo de gobierno.

El vallado afecta a un total de 80 puestos de los 343 que están autorizados. Los vendedores afectados por las vallas ocuparán los huecos que no están ocupados en este momento ya que hay 87 vacantes entre los 430 que son el número máximo de puntos de venta permitido.

Esto generará una leve alteración de la fisionomía del rastro ya que se pondrá una hilera transversal, como una especie de cierre.

Situación transitoria

El concejal de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo, indicó que el rastro seguirá en el parque blanco «de manera transitoria» ya que la zona será objeto de un proceso de transformación que impulsará el área de Urbanismo.

Por el momento, no se ha fijado ninguna fecha para esta actuación urbanística, con lo que el mercadillo seguirá en la zona durante más tiempo del previsto, tal y como habían exigido los vendedores.

El edil reconoció que el traslado a la GC-100 no estaba exento de problemas y que la Policía Local advirtió de las complicaciones que representaba la gestión de los cortes de tráfico de la carretera de Tafira. Aún así, el Cabildo de Gran Canaria ya había dado el visto bueno a la ocupación de esta vía para instalar el rastro.

Pocas alternativas

Quevedo explicó que la ciudad baja no tiene demasiadas alternativas para acoger una instalación como el rastro. «No hay otra zona», indicó el concejal, « la plaza de Canarias está descartada -por el amplio número de eventos que recibe- y, por tanto, vamos a retrasar que se vayan«.

En la nota de prensa remitida por el Ayuntamiento, se indica que que se «sigue manteniendo abierta la alterantiva de reubicar el rastro en el barranco de Guiniguada ante alguna posible eventualidad o cuando se liciten las obras de MetroGuagua que sí se desarrollarán en el parque blanco».

Quevedo apostilló que «tampoco se puede obstruir el desarollo de la ciudad».

Alegría de los vendedores

El presidente de la asociación de vendedores, José Gómez, mostró su satisfacción por el hecho de que el rastro vaya a mantenerse en la zona Puerto. «Estamos satisfechos de que se vaya a quedar aquí», indicó.

En todo caso, muestran su desconfianza con el hecho de que la renuncia al emplazamiento de la GC-110 no sea definitiva.

Por el momento, no se sabe si los puesteros acudirán al pleno de este viernes, tal y como habían previsto para expresar su rechazo a la mudanza.

Críticas cruzadas

Sí mantuvieron sus críticas al concejal por el hecho de que no se hubiera dirigido a ellos para comunicarles su decisión sobre el mercadillo.

Por su parte, Quevedo se mantuvo en el discurso de que ha mantenido contactos con vendedores que han reclamado informmación «con normalidad y no por la prensa».

Por su parte, el concejal del PP Ignacio Guerra expresó su satisfacción de que el rastro se mantenga en el parque blanco. A través de una nota de prensa también lamentó el «ninguneo y el daño» causado por el grupo municipal de gobierno a los mercaderes durante los últimos meses.

«Todo este tiempo, esfuerzos y recursos para elaborar informes para el traslado del rastro han sido en vano», expuso, «se constata que el rastro puede estar en el parque blanco y que nunca ha interferido con la obra de la MetroGuagua».