Image de basura acumulada en el centro de menores migrantes de Bandama en santa Brígida. / c7

«No somos racistas, solo queremos vivir en paz»

Vecinos de las inmediaciones de los centros de menores migrantes de Bandama (en Santa Brígida), Marzagán y Los Lírios, denuncian continuos altercados, suciedad, basura y ruidos que hacen muy difícil la convivencia

C.INZA Las Palmas de Gran Canaria

Los vecinos de Bandama zona residencial de Santa Brígida; en el antiguo convento de Santa Ana, en Los Lirios; y Marzagán en la Finca La Data (estas dos últimas pertenecientes al municipio de Las Palmas de Gran Canaria) han denunciado los innumerables problemas de convivencia que existen en estas tres zonas después de que se hayan instalado sendos centros de acogida para menores migrantes.

Los vecinos señalan que resulta realmente difícil convivir con estos centros en las cercanías de sus casas, donde se acumulan las basuras, enseres de muebles rotos, que los mismos chicos rompen en los altercados, riñas, peleas y las reyertas, que son frecuentes, haciendo muy difícil dormir por las noches y donde se generan otros problemas de suciedad, acumulación de basura, pozos negros desbordados, dado que en el caso de uno de estos centros, ni siquiera está conectado a la red de saneamiento, a pesar del número de menores que albergan.

Los vecinos señalan de antemano que se sienten «desamparados por las autoridades, que nadie les apoya, ni protege y que sin embargo, cada vez que protestan se les tacha de racistas y xenófobos, cuando lo único que reivindican es tener una vida tranquila, puesto que ellos eligieron vivir en una zona rural y sin embargo con la implantación de estos centros sus vidas se han convertido en un calvario.

En el caso de una de las vecinas denunciantes, que prefiere guardar el anonimato, explica que «no somos para nada racistas, somos personas normales que simplemente queremos vivir en paz, y si los chicos fueran canarios nuestras quejas serían las mismas que si vienen de cualquier parte de África»

En el caso del centro de menores de la carretera de Bandama, denominado Demeanac La Fortaleza -instalado en lo que anteriormente se conocía como el restaurante y centro deportivo Maverick, perteneciente al municipio de Santa Brígida-, se encuentra uno de dichos centros que viene acogiendo a entre 80 y 100 menores migrantes de media. En este centro, que se creó acogiéndose al Real decreto 23/2020, y por el cual no requiere licencia municipal, y por lo que ninguna administración supervisa si cumple con la normativa sobre basuras, ruidos y otras ordenanzas corrientes que se exigen para cualquier actividad, además, se encuentra implantado en un suelo rústico, entre cuyos usos no se incluye una actividad de este tipo. De hecho el propio Ayuntamiento de Santa Brígida lo ha denunciado ante la Agencia de Protección del Medio Natural.

También se quejan los vecinos de los continuos ruidos, sobre todo durante la noche, a veces se producen peleas y altercados y suele ser habitual que se deposite la basura de este centro en un contenedor normal para los vecinos, en lugar de contar con el suyo propio, lo que supone que siempre se desborde y genere la presencia de roedores y suciedad.

También denuncian que el centro, al no requerir ningún tipo de licencia, escapa a todo tipo de controles, ninguna administración lo inspecciona y no reúne las condiciones para ser una residencia, ya que en su día era un restaurante. Además denuncian que se acumulan los restos de muebles que los chicos rompen, dando a la zona un aspecto de abandono y suciedad que sin duda causa muy mal aspecto en esta zona residencial y donde se pierde calidad de vida, el valor de las viviendas de los vecinos se devalúa y resulta imposible arrendar las casas.

Imagen del centro de menores migrantes de Marzagán, que vierte a un pozo negro desbordado hace días, según los vecinos y donde se ven las casetas de obra para dar servicios a los chicos, como también denuncian. / c7

En este sentido, apunta una vecina que prefiere guardar el anonimato que ella se vino a vivir a esta zona porque quería una vida tranquila en un entorno rural y lejos de la ciudad, y al instalarse este centro lo que se ha encontrado es ruido, suciedad, peleas, broncas y una convivencia casi insufrible, que sin duda no merece«.

Antiguo Convento de Los Lirios

En los otros dos centro los problemas que se generan son similares . En el caso del centro de menores migrantes de los Lirios, instalado en el antiguo convento de Los Hoyos, con capacidad máxima para 100 menores que gestiona la Ong Nuevo Mundo, ubicado a los pies de Pico Bandama, perteneciente al municipio de la capital, ya a principios de año se hizo eco la prensa tras un altercado en el que varios menores atacaron con unas tijeras a su director. También en este centro son frecuentes las peleas, el ruido y los altercados también en este centro denuncian que presuntamente no se reúnen las condiciones para albergar a menores y los pocos vecinos que viven en la zona están cansados de esta situación.

Además, apuntan que existe la certeza de que podría haber adultos, aunque la tardanza en realizarles las pruebas óseas hace que sigan allí alojados, siendo de alguna manera quienes distorsionan la convivencia del resto de menores. De hecho señalan que la Ong que gestiona este centro lo ha denunciado a las autoridades sin que haya habido respuesta. Sin ir más lejos apuntan los vecinos que hace apenas cuatro días volvió a haber otro altercado nocturno.

En relación con este centro, varios de los chicos que estuvieron alojados, una vez que se demostró que eran mayores de edad, tras su salida fueron a ocupar una casa abandonada en la zona, donde se genera basura y a su vez, son estos chicos los que según explican los vecinos consultados, producen distorsión entre los menores del centro, siendo en gran parte los causantes de las peleas y disputas.

El tercer centro en cuestión, en este caso en la carretera de Marzagán en la finca La Data, en el que se alojan cerca de una quincena de chicos, se han instalado caseta de obra para duchas y comedores para acoger a los menores para ampliar la capacidad alojativa, dado que en realidad se trata de una antigua residencia, que difícilmente tiene capacidad para acoger a los menores que acoge, y mucho menos para prestar un servicio acorde a las necesidades.

En este caso, denuncian que el centro carece de conexión a la red de alcantarillado y saneamiento y vierte directamente a un pozo negro, el cual lleva días desbordado causando graves problemas a los vecinos.