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Imagen de la protesta vecinal ante el antiguo cuartel. C7
La Isleta

«No se puede andar por el barrio»

Vecinos de La Isleta protagonizan una cacerolada para denunciar los problemas de convivencia que generan «los inmigrantes marroquíes» acogidos en el Canarias 50

Rebeca Díaz

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 24 de agosto 2023, 02:00

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Residentes en el barrio capitalino de La Isleta protagonizaron en la tarde de este martes una cacerolada a las puertas del Canarias 50 para exigir una solución a los problemas de convivencia que, aseguran, generan «los inmigrantes marroquíes» acogidos en estas dependencias del antiguo recinto cuartelario.

Denuncian que se trata de jóvenes que «arman jaleo, roban y amenazan» a unos vecinos que pretendían con esta medida mostrar su hartazgo. «Pensábamos hacerlo varios días, pero la Policía nos multó porque no teníamos permiso», explica una de las personas participante e impulsora de la protesta.

Los afectados aseguran que llevaron a cabo esta acción reivindicativa «porque ya cansa, pues ellos cada vez tienen más poder. Los protegen más que a nosotros mismos». Por eso estos vecinos anuncian que van a gestionar las autorizaciones precisas para poder acometer nuevas concentraciones hasta lograr su objetivo: retomar una convivencia que han visto alterada.

«Estamos con la manos atadas porque nadie nos ayuda y no se puede andar por el barrio, ya nadie sale», exponen para tratar de dibujar la situación de inseguridad que afirman padecen quienes residen en el entorno de las instalaciones militares y del parque de Los Bomberos y en el vecino de los Padres Palotinos.

Los vecinos denuncian que se han adueñado de un parque el que hacen su vida y pernoctan. c7
Imagen principal - Los vecinos denuncian que se han adueñado de un parque el que hacen su vida y pernoctan.
Imagen secundaria 1 - Los vecinos denuncian que se han adueñado de un parque el que hacen su vida y pernoctan.
Imagen secundaria 2 - Los vecinos denuncian que se han adueñado de un parque el que hacen su vida y pernoctan.

«Se quedan a dormir en la calle pero también en el parque», relatan quienes recuerdan que ambos espacios fueron vallados por el Ayuntamiento de la capital grancanaria atendiendo a una demanda de los residentes en los edificios que los bordean, para que se pudiera proceder a su cierre nocturno y así garantizar su descanso y también la limpieza de la zona.

Pues muchos de estos jóvenes hacían su vida en estos espacios públicos y tampoco acudían al Canarias 50 a dormir, provocando ruidos y acumulación de basura y trastos en ellos. Una situación que llevó a los afectados a protagonizar caceroladas de protesta que dieron sus frutos y les animó a convocar la de este martes.

«Saltan la valla»

Sin embargo, el vallado de los parques no disuade a estos chicos inmigrantes que, según señalan los residentes, continúan pernoctando en los alrededores pero también «saltan la valla y se quedan a dormir dentro».

Apunta que se han hecho con unos espacios públicos que ya no son para el disfrute ciudadano. «Se han adueñado del parque, ya no entran ni los niños ni nadie, porque no es seguro. Hemos tratado de echarlos pero nos han amenazado», explican.

Comentan que los problemas que exponen se circunscriben a los «chicos marroquíes, que se pelean entre ellos, se drogan, beben» e incluso portan armas blancas. Pues los subsaharianos «no dan mayores problemas, la verdad, y a pesar de que son más corpulentos que los marroquíes, les huyen».

Los vecinos denunciantes afirman que los jóvenes que alteran la vida del barrio portuario «venden drogas y se han metido en las casas que tiraron» en el entorno de Andamana.

Apuntan que algunos de los que pernoctan fuera del Canarias 50 duermen en los edificios que hay abandonados en esa parte de La Isleta y que incluso «hacen negocio y les alquilan habitaciones a otros».

Impotencia

Los afectados manifiestan su impotencia pues explican que «la Policía ya no viene, pero cuando lo hace, nos dice que no pueden hacer nada».

Los denunciantes critican que mientras estas personas «están delinquiendo y haciendo lo que les da la gana», ellos viven «con inseguridad» y ven que sus propiedades «se van devaluando».

Por eso han comenzado una campaña de recogida de firmas con el propósito de solicitar el traslado de este centro de acogida de inmigrantes a otro lugar.

«Todos los días llegan guaguas. ¿Cómo puede haber un centro en medio de un barrio?», cuestionan unos afectados que anuncian su intención de seguir con la protesta.

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