El acusado durante el juicio. / C7

Piden cuatro años y nueve meses de prisión a un supuesto dentista por intrusismo y estafa

El acusado, que no tenía su titulación homologada, colocó una ortodoncia a una mujer que tardó cinco años en ser dada de alta

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

« Me dijo que en poco tiempo iba a tener la boca de Claudia Schiffer y tras estar dos años y medio con la ortodoncia y ver que mis paletas estaban rodadas de sitio, pregunté en el Colegio Oficial de Dentistas de Las Palmas y me dijeron que no existía nadie con su nombre, ni ahí ni en el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas». De esta forma narró la denunciante los hechos por los que ayer fue juzgado el presunto dentista Andrés C. P., un individuo que fue acusado por la Fiscalía Provincial de Las Palmas por un delito de intrusismo, que ampliaron las acusaciones particulares con otro de estafa, interesando una pena máxima de cuatro años y nueve meses de prisión y el pago de 30.000 euros de indemnización. Por su parte, la defensa interesó su libre absolución o, en caso de condena, que se tuvieran en cuenta las atenuantes de reparación del daño y dilaciones indebidas

Esta joven declaró ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial que «hablé con él en noviembre de 2014 y le dije que mis paletas estaban rodadas hacia la derecha y no era normal y él lo negó. Por eso pedí una segunda opinión y otro doctor me pregunto que qué era lo que tenía puesto en la boca, me dijo que no tenía sentido y que hablara con mi médico», señaló. Por este motivo, regresó a la consulta del acusado «y me devolvió el dinero al decirle yo que no estaba conforme y perdí la confianza en él. Padecí llagas, dolor de cabeza, pérdida de peso, diarreas, dejé de hacer deporte... Luego tuve que empezar de cero y colocarme otra ortodoncia. En total estuve casi seis años con aparatos», explicó.

Por su parte, el acusado señaló que era cierto que no había homologado su titulación médica en España por problemas burocráticos, pero que en cualquier caso se dedicaba en su consulta a las funciones administrativas sin trabajar como dentista, hecho que negó la denunciante al decir que trabajaba solo en su negocio situado en La Isleta. Añadió que era catedrático, que había impartido clases, estaba íntimamente ligado al Colegio de Dentistas de Las Palmas y se consideraba médico aquí en Gran Canaria y «en el mundo entero».

Le extrajo un diente «porque tenía bacterias y se lo saqué simplemente moviéndoselo», expuso el acusado.

También detalló que la culpa del mal tratamiento fue de la paciente que se había ido a Tenerife por un espacio prolongado de tiempo y por este motivo le devolvió los 4.000 euros que pagó por el mismo.

El procedimiento quedó visto para sentencia.