Imagen del estado que presenta uno de los solares que los vecinos reclaman que se limpie. / cober

Vecinos de Arenales: «Todo el mundo lo sabe y nadie hace nada»

Residentes en el barrio capitalino denuncian la «dejación del Ayuntamiento» ante los problemas que sufren por el estado de abandono de unos solares ubicados junto a sus casas

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

Residentes en la calle Agustín de Bethencourt, en el barrio capitalino de Arenales, denuncian la « dejación por parte del Ayuntamiento» a la hora de exigir a los propietarios de un solar ubicado en los números 7 y 9 de esa vía «su mantenimiento, tal y como recoge la norma».

Aseguran que llevan «unos diez meses» denunciando los problemas de convivencia que padecen debido a que ese espacio se ha convertido en un foco «de consumo y venta de droga» en el que pernoctan toxicómanos y se acumula gran cantidad de basura.

Los afectados -que prefieren mantenerse en el anonimato pues temen las consecuencias que su denuncia pública les pueda acarrear- explican que «dos comunidades de propietarios y también algunos vecinos a título particular», han presentado «sucesivas denuncias» al Consistorio para dar cuenta de la situación y exigir que se acometan medidas como «la limpieza de ese solar» o que «se suba el muro» que lo perimetra, pues «es de fácil acceso una vez que tiraron la chapa que lo tapaba».

Apuntan que esta circunstancia hace que el trasiego de personas en este espacio «para todo tipo de actividades, incluso actos sexuales» sea continua. «Hemos llamado a la Policía, sobre todo por la noche, porque ¿quién duerme?», exponen.

Los residentes afectados aseguran que se enfrentan a un problema de salud publica y de seguridad. / Cober

Además de las molestias que afrontan por «los gritos y peleas» de las que son testigos, dicen que se enfrentan a un problema de salud pública«por la basura que se acumula en su interior y los olores, pues hay hasta animales muertos», y también de seguridad. «Hay colchones y les han pegado fuego, y los bomberos ya han venido un par de veces», relatan a modo de ejemplo.

Los residentes perjudicados llaman la atención sobre la circunstancia de que estos hechos que relatan suceden a escasos metros de un centro educativo, y que los niños y niñas que acuden al mismo no solo son testigos de algunas de estas situaciones, «sino que está el peligro de que se puedan meter en el solar».

Abandono

Creen que «el barrio está totalmente abandonado» y lamentan la postura del Ayuntamiento, «que no hace nada, ni siquiera respondernos por escrito».

Los afectados aseguran que han dirigido sus quejas a diferentes departamentos del Consistorio pero no han obtenido solución a su problema. «Todo el mundo lo sabe y nadie hace nada», manifiestan.

Asimismo, comentan que su preocupación también se centra en la existencia de otro solar que se ubica entre los números 13 y 17 de esta misma calle, pues «tampoco tiene mantenimiento y la vegetación que acumula se ve desde la calle».

En este caso, señalan que justifican su inquietud porque «puede caer una colilla y podemos tener un problema serio».

Aseguran que «el Ayuntamiento sabe perfectamente quiénes son los propietarios» de estos espacios, ya que en ellos figuran sendos carteles de venta. «Nosotros pagamos nuestros impuestos pero el Ayuntamiento hace dejación», critican.

Los residentes señalan que se vive una «oleada de robos»

Respecto a la operación efectuada por la Policía Nacional el pasado 27 de junio -que se saldó con cinco personas detenidas tras la desarticulación de un punto de venta de drogas en Molino de Viento y la incautación de varias sustancias y 3.000 euros en efectivo- vecinos del barrio apuntan que «han cogido a cinco, pero todavía hay más». Aunque agradecen que «se dé visibilidad» al problema que denuncian e impacta en sus vidas. «La mayoría de la gente tiene que dormir con pastillas y tapones», explica un residente. Para otro, la operación policial fue «buena» pero «es solo la punta del iceberg». Dice que la situación de Arenales se genera por «gente que viene de otros barrios a robar, drogarse, pedir y delinquir». Sobre los robos, algunos califican de «oleada» lo que está pasando en la zona.