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Imagen de la supuesta falsa médico acusada de inyectar silicona en vez de ácido hialurónico. Juan Carlos Alonso

Habla una víctima: «Me parezco a Chucky, tengo como rajas y bolas en los labios»

Tribunales ·

Otras 20 mujeres aseguraron en la segunda sesión del juicio haberse sentido engañadas por la acusada de infiltrarles silicona en la cara

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 5 de junio 2024, 15:38

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En la segunda sesión del juicio contra Gloria E.B.H., la mujer acusada de hacerse pasar por médica e inyectar silicona en lugar de ácido hialurónico en la cara de sus clientas, 20 mujeres testificaron ante la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas, detallando cómo fueron supuestamente engañadas y las secuelas físicas y emocionales que sufren. Una de las frases más impactantes fue la de una de las afectadas, quien dijo que, tras los pinchazos, se parecía «a Chucky –el conocido como Muñeco Diabólico–, tengo como rajas y bolas en los labios».

Una de las denunciantes dijo que compartió en su momento a través de Instagram los daños que le causó la acusada y gracias a ello, junto con otras perjudicadas crearon un grupo de WhatsApp para conocer si más chicas habían padecido las mismas consecuencias. «Fui a dos sesiones con la acusada y luego tuve que someterme a seis cirugías para extraerme la silicona, que incluso llegó a salirme por el cuello», explicó, añadiendo que aún no sabe si necesitará más intervenciones. La mujer explicó que acudió a la casa de Gloria convencida de que era médica, ya que le «había dicho que trabajaba en una clínica y también realizaba tratamientos en su vivienda» de la capital grancanaria.

Otra víctima mostró al Tribunal el cordón interior de silicona que lleva en el labio y que le llega hasta los pómulos. «Ahora vivo con una preocupación constante que me deja sin habla porque no sé cuándo me podrán salir de nuevo bultos», confesó. Esta afectada espera someterse a una intervención quirúrgica con la indemnización que reclama, mientras sufre molestias constantes.

Juan Carlos Alonso

Otra mujer recordó que la acusada tenía un diploma al lado de la camilla, encima de una mesilla, lo que le hizo confiar en su profesionalidad.

Una de las denunciantes testificó que fue dos veces a la casa de Gloria, pagando en ambas ocasiones sin recibir factura. «Conocí a una chica cuyos labios me gustaron y me dijo dónde se los había puesto. Contacté con Gloria, me pinché y a los 15 días me hice un retoque. Al día siguiente, mis labios me dolían mucho y estaban llenos de moretones», relató. Pese a las molestias y las ampollas que le salieron, la acusada le dijo que usara Trombocid y que era normal. «Nunca antes me había pinchado y luego tampoco, ya que cogí miedo».

Una técnico de farmacia contactó con la acusada y le preguntó sobre los productos que inyectaba al ir a su casa. «Me dijo que era doctora en su país y que tenía mucha experiencia. Al principio fue muy amable, pero cuando empecé a hacerle preguntas se puso nerviosa y pasó de ser amigable a estar a la defensiva. A pesar de eso, me pinchó», explicó. Actualmente, sufre deformidades en los labios y, tras una revisión, le confirmaron que no le habían inyectado ácido hialurónico.

Otra afectada contó que acudió dos veces a la casa de Gloria. «Me dijo que inyectaba labios y que estaba jubilada. A los pocos días de la inyección, la silicona empezó a desplazarse y mi boca se deformó. Pasé por muchos dolores y complejos». Tuvo que someterse a una operación y sigue necesitando más intervenciones para corregir las deformidades.

Juan Carlos Alonso

Bolas e hilos de silicona

Otra relató que pensó que le estaban inyectando ácido porque la acusada tenía una caja de una marca de ese producto. «Ahora tengo dos bolas en los labios y un hilo que conecta hasta la parte trasera, producto de la migración de la silicona». Vive con dolor constante y desea poder retirarse el producto, aunque es un procedimiento costoso y dijo no «tener medios» para ello.

En la segunda sesión se escucharon testimonios de mujeres que se inyectaron en dos ocasiones y terminaron con la boca hinchada y de color azulado.

Entre los relatos, una afectada dijo que después de las inyecciones notó diferencias notables en comparación con una vez anterior en que se inyectó ácido en la clínica San Roque. «Los hematomas fueron mucho más grandes y me inyectó en el surco nasogeniano sin pedirme permiso».

Una testigo comentó que tras ser inyectada en diciembre de 2017, se enteró después de que era silicona. «Fui con mi hermana y me pincharon dos veces. Me dijo que la tenía encapsulada y que debía masajearla». Su hermana manifestó que está en tratamiento antidepresivo debido a las consecuencias de las inyecciones.

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Estos testimonios se suman a los que se prestaron en la primera sesión del juicio contra la supuesta falsa doctora, de origen colombiano y nacionalidad española, para quien la Fiscalía reclama una condena de 30 años y diez meses de cárcel por un delito de intrusismo laboral y por otros 37 de lesiones por imprudencia grave.

El juicio se retomará este jueves con la declaración de una testigo víctima que ejerce acusación particular y que reclama una condena de 4 años y medio de cárcel a la acusada, además de testigos, forenses, conclusiones y los informes.

En la causa está personado también el Colegio de Médicos de Las Palmas, que solicita las misma condena que la Fiscalía pero además califica los hechos como un delitos contra la salud pública. En un principio había apreciado estafa.

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